Datos de la etapa:
Altitud ganada: 0 m
Ascenso total del día: 1168 m
Elevación máxima: 4636 m
Distancia recorrida: 13.7 km
Tiempo: 6h 20m
Ice Lake es una excursión “opcional” que oficialmente no forma parte del Annapurna Circuit, pero que es altamente recomendable hacer, no solo por lo espectacular que es sino porque es estupenda para aclimatar, ya que asciendes hasta más de 4600 m pero luego vuelves a bajar a los 3500 m a dormir. La mayoría de los grupos organizados la incluyen en sus itinerarios, pero también hay gente que la deja fuera por falta de tiempo, y es una auténtica pena. Al contrario que Tilicho Lake, para el que necesitas 2-3 días, Ice Lake solo requiere un día extra. Se suele hacer desde Bhraka o desde Manang, aunque la ruta mejor marcada y más habitual sale desde Bhraka y por tanto es recomendable dormir allí. Tanto desde Bhraka como desde Manang hay otras opciones para excursiones de aclimatación (Milarepa Cave, por ejemplo), pero Ice Lake es de lejos la mejor, y también la más dura. Nuestro guía llevaba días diciéndonos que si podíamos subir a Ice Lake sin problemas, el resto de la ruta (Tilicho Lake y Thorong La, concretamente) estaba ya superada. Yo había leído en varios sitios que es uno de los días más duros, y a ver, no os voy a engañar, es duro, pero no me pareció para tanto. Luego vendrían días más duros. Yo desde luego no diría que superar Ice Lake sin problema es garantía de éxito más adelante.
Sabíamos que iba a hacer sol y bastante calor así que queríamos empezar prontito, también para evitar multitudes y porque sabíamos que en esta zona suele haber mucho viento entre las 11 y las 4, y era mejor evitarlo en la medida de lo posible. Como siempre, habíamos dejado el desayuno pedido la noche anterior y a las 6 estábamos ya desayunando, y poco después de las 6:30 ya estábamos en marcha. El camino desde Bhraka está bien marcado y tuvimos que deshacer la última media hora andada el día anterior, hasta que llegamos al desvío a Ice Lake. Aquí empieza la subida de verdad. El camino zigzaguea por la montaña, sin sombra ni respiro, y poco a poco, paso a paso, vas ganando altura y vistas del valle que dejas abajo. Era un día tan maravillosamente soleado y despejado que podíamos ver el pico nevado del Gangapurna, su lago glaciar junto a Manang, Tilicho Peak a lo lejos y hasta se vislumbraba en camino que tendríamos que seguir los días siguientes hacia Tilicho Basecamp.

El valle a nuestros pies

Manang y Gangapurna Lake, que veríamos de cerca al día siguiente

Tilicho Peak y el camino que seguiríamos en unos días. Tilicho Lake está en la base de Tilicho Peak, al otro lado de la zona de desprendimientos por donde va el camino
Después de 2h 20m de ardua subida y pasada la barrera de los 4000 m llegas a una pequeña casita donde un paisano ha montado una teahouse con bebidas calientes e incluso comida básica. El tipo era encantador, y no pudimos resistir la tentación de parar un rato a descansar y sentarnos a tomar un buen ginger lemon tea (de los mejores de todo el viaje). Nos contó que sube andando todas las mañanas, muy muy pronto porque tiene que estar allí antes de que empiece a llegar la gente, y también tiene tiendas de campaña porque a veces hay quien quiere acampar allí. Desde aquí al primero de los dos lagos hay otra hora de subida, que aunque es menos pronunciada, la altura hace que sea casi igual de dura. Por el camino vimos nuestras primeras blue sheeps, que no sé muy bien por qué se llaman así porque en realidad son cabras, y la principal comida del leopardo de las nieves que también habita en la zona.

Blue sheep

El camino sigue subiendo pero ya no zigzaguea y es más tendido

El primero de los dos lagos…

… y el segundo
Cuando llegas arriba te encuentras con el primer lago, y si sigues avanzando un poco más llegas al segundo. No voy a mentir, la primera impresión fue un poco decepcionante, porque ni estaban helados, ni eran tampoco particularmente bonitos, y empecé a dudar de si había merecido la pena el enorme esfuerzo de llegar hasta allí. Pero luego te das la vuelta, y ves las montañas a tu espalda, y se te escapa un “ooohhhhh”. En la orilla del segundo lago hay una estupa que tiene que ser de las más fotogénicas del país. Llegamos arriba a las 11 y había solo una persona más, pero ya empezábamos a ver llegar gente. Aprovechamos para hacer todas las fotos posibles sin gente, y desde todos los ángulos, incluyendo ir hasta el otro lado del lago para poder capturar las montañas y el agua. Estábamos a más de 4600 m, habíamos subido más de 1100 metros de golpe, y éramos muy conscientes de que teníamos que tener el mal de altura muy presente, pero nos encontrábamos muy bien así que aprovechamos todo lo posible. Es un sitio verdaderamente espectacular al que las fotos no hacen justicia.


El sitio no puede ser más fotogénico

Ice Lake, Annapurna III y Gangapurna con su glaciar
Este es muy buen sitio para jugar con Peak Visor, la app de identificación de picos. Nos dimos cuenta de que nos marcaba Annapurna I, por primera vez en la ruta. En teoría, Annapurna I no se ve desde el AC, y mirando mapas, está justo detrás del pico que marca, que es Khangsar Kang, que luego veríamos muy bien desde el camino a Tilicho. Lo que pasa es que Khangsar Kang son 7485 m, y Annapurna I 8091 m, así que cabe la posibilidad de que asome por detrás y la app lo identifique por eso. En cualquier caso, nos hizo ilusión tener la foto con un 8000 identificado!


Jugando con Peak Visor
Nos tiramos una hora haciendo fotos y veíamos cómo iba llegando más y más gente. Eran las 12 cuando empezamos el descenso, y hacía ya mucho calor (tengo fotos en el lago en manga corta, que para ser más de 4600 m y en noviembre no está mal!). Nos alegramos infinitamente de haber madrugado, porque si hubiéramos llegado media hora más tarde hubiera sido imposible hacer fotos sin gente (algo que nos pasaría en Tilicho).

El primer lago es mucho más bonito mirando hacia atrás
Según íbamos bajando pudimos apreciar las vistas del valle y las montañas que nos habíamos perdido al subir, porque íbamos con la lengua fuera queriendo llegar arriba y dejamos las fotos para la bajada. Las vistas del Gangapurna, el glaciar y el lago al que iríamos el día siguiente eran espectaculares.



La bajada es más rápida que la subida pero es dura con las rodillas, y para entonces ya había bastante viento, polvo y calor. Y aún así todavía veíamos gente subiendo, algunos bastante abajo todavía, y no los envidiábamos en absoluto. Vimos un grupo organizado, bastante grande, que llevaba un pobre caballo con una señora encima, y con otra agarrada a la cola, con el bicho tirando de ella. El caballo lo estaba pasando fatal, y la señora (china) no iba preparada para una excursión por la montaña en altura (a quién se le ocurre intentar esto con una rebequita de lana?), y se veía que había optado por el caballo porque simplemente es más fácil. Yo puedo entender que alguien se encuentre mal y necesite ayuda, como pasa a veces en Thorong La, pero lo de pagar para que te suban simplemente porque puedes… Sinceramente, si no eres capaz de llegar arriba por tu propio pie, mejor ni te lo plantees. El pobre bicho estaba empapado en sudor, no podía seguir, y el guía no hacía más que azotarlo para que siguiera subiendo. Lamentablemente es el precio del turismo y de la gente irresponsable.
Poco después de las 2 llegamos al hotel. Habíamos subido algún snack pero no habíamos comido en condiciones, y lo primero que hicimos fue pedir la comida al llegar, pero yo empecé a encontrarme mal, con un dolor de cabeza muy fuerte que me quitó todas las ganas de comer. Habíamos bajado bastante rápido, con el sol de frente y mucho viento, y no sabía muy bien si era un problema de altura, o de la solana, o del estómago vacío, o una combinación de todo. El caso es que no pude terminarme el plato de arroz que pedí, y me tuve que tomar un ibuprofeno e irme a la habitación a tumbarme un rato a ver si se me pasaba. Quería intentar que se pasara solo antes de empezar a tomar diamox, y después de una pequeña siesta reponedora (y yo no soy nada de dormir siesta) me empecé a encontrar mejor y me pude terminar la comida. El resto de la tarde la pasamos descansando en el hotel, bebiendo mucho té para reponernos. Para la hora de cenar estaba ya bien y decidí no tomar diamox, y esperar encontrarme bien al día siguiente, que sería de descanso de todas formas.