Datos de la etapa:
Altitud ganada: 70 m
Ascenso total del día: 412 m
Elevación máxima: 3770 m
Distancia recorrida: 6.5 km
Tiempo: 2h 30m
Por fin, un día de descanso. La inmensa mayoría de trekkers, por no decir todos, hacen un día de “descanso” en Manang, porque las recomendaciones oficiales para prevenir AMS son descansar un día por cada 1000 m ascendidos a partir de los 2500 m, y Manang (o Bhraka), a sus 3500 m, es ideal para ello. Pero “descanso” es un término relativo, porque más que día de no hacer nada es un día de aclimatación, lo que supone ascender al menos 200 o 300 m para luego volver a dormir a la misma altitud que la noche anterior. Técnicamente el día anterior ya había sido de aclimatación, y muchos hubieran seguido camino sin pasar otra noche en Manang, pero yo tenía claro cuando estaba planteando el itinerario que no tenía prisas y prefería hacer tres noches en la zona (dos en Bhraka y una en Manang) para intentar asegurarme una buena aclimatación.

Excursiones desde Bhraka / Manang
La distancia entre Bhraka y Manang es mínima, unos 2 km que se recorren en media hora. Llegamos a Manang a las 9:30 y nos fuimos directos al hotel. El hotel más famoso en Manang es Tilicho Hotel, y es el que quería reservar, pero el guía (no sé muy bien por qué) era un poco reacio y le costó bastante decidirse a llamar para reservar habitación, y para cuando quiso llamar, un par de días antes, le dijeron que todas las habitaciones con baño privado estaban reservadas. La verdad es que me mosqueé un poco, porque era uno de los hoteles que tenía claros desde el principio, y se lo había dicho desde el primer día, pero él insistía en que no había problema. Total, que acabamos en el hotel de al lado, que era mi plan B, el Yeti Hotel, que también estaba bastante bien. Nos dieron la habitación sin problema a pesar de la hora que era (ducha solar, enchufes, ducha de gas caliente incluida) y preguntamos por los precios para lavar ropa porque queríamos lavar un par de cosas más. En el hotel cobraban 800 rupias por kg, pero en la calle principal de Manang hay varias tiendas donde ofrecen lavandería y es más barato (500 rupias por kg).

Mani stones, con su clásico mantra budista
Ya asentados y con los deberes hechos, había que pensar qué íbamos a hacer ese día. Mi idea inicial era visitar Praken Gompa, un monasterio a casi 4000 m que es una de las excursiones más típicas. Uno de sus reclamos es un monje residente que ofrece bendiciones a los trekkers por un donativo. Pero entre que se nos pegaron las sábanas y salimos tarde de Bhraka, y que para cuando llegamos a Manang ya apretaba el sol a base de bien, la idea de una ardua subida con todo el calor no nos seducía mucho, así que cambiamos de planes. Gangapurna Lake es el lago glacial que habíamos visto el día anterior desde las alturas, y desde allí sale un camino que sube a un mirador (Chongkor Viewpoint) a casi 3800 m, así que era ideal para aclimatar. Además, al estar al otro lado del río, nos permitiría disfrutar de unas vistas distintas a las que llevábamos disfrutando los días anteriores.

Estupa en Manang

Manang


Gangapurna: glaciar y lago
El lago está muy cerquita de Manang, y estaba lleno de gente. El agua tiene el color verde-grisáceo típico de los lagos glaciares, y desde el borde del lago tienes unas vistas estupendas del glaciar que lo alimenta. La subida al mirador nos llevó algo menos de 30 minutos. Cuando llegas arriba te encuentras con una teahouse que ofrece comida y bebida, y el camino se allana, discurriendo a lo largo de un “ridge” que te lleva a varios miradores más. Desde arriba tienes unas vistas estupendas del lago, el glaciar, Manang, Tilicho Peak y todo el valle que habíamos dejado atrás.





Chongkor Viewpoint



Gangapurna Lake & Glacier
Nos gustó bastante el mirador, la relación recompensa/esfuerzo es bastante alta!! Satisfechos con que ya habíamos hecho suficiente ese día, volvimos a Manang y fuimos a comer al Yak Hotel, porque nuestro guía nos recomendó sus pizzas (que estaban pasables pero no eran para tirar cohetes tampoco). En teoría, tienes que desayunar y cenar en la teahouse donde te alojas, pero la comida es bastante más flexible, principalmente porque la mayoría de los días estás todavía andando a esa hora. Después de comer fuimos a tomar café y bollitos a la cafetería del Tilicho Hotel, que tiene mucha fama, y bien merecida. El resto de la tarde fue muy tranquila. Manang tiene muchas tiendas y es un buen sitio para hacer alguna compra de última hora, desde lo básico tipo papel higiénico o chocolatinas, hasta chaquetas de plumas o botas. También tiene un puesto médico, con voluntarios (normalmente extranjeros) que pasan allí varios meses durante la temporada alta, educando a los trekkers sobre el mal de altura. Todos los días las 3 de la tarde tienen una charla gratuita donde explican muy bien qué es el AMS, los síntomas y qué hacer. Las charlas están abiertas a todo el mundo pero hacen hincapié en educar a la comunidad local nepalí, incluyendo los guías y porters, porque es la más afectada. El día siguiente veríamos por qué. También ofrecen lecturas de saturación de oxígeno en sangre por un donativo de 100 rupias, y venden camisetas y sudaderas a modo de souvenir para recaudar fondos. Las consultas médicas a extranjeros son pagadas, pero así financian los servicios gratuitos a la comunidad local.
Esa noche cenamos fajitas de yak en nuestro hotel, otra de las recomendaciones que llevaba apuntadas, y estaban bien pero la carne me resultó un poco seca. Al día siguiente nos desviábamos de la ruta normal del AC para adentrarnos en el valle que lleva a Tilicho Lake, uno de los platos fuertes del viaje.


Manang