18. Amanecemos en RapaNui - Dormimos en Santiago
De regreso al hotel, vamos en la van en silencio. Creo que no soy la única que seguimos emocionados después de este precioso amanecer. Mágico, si me permitís. Una de esas cosas que desde pequeña veía en los álbumes de cromos de paises lejanos y " exóticos " entonces llamados. Y por fin, lo podía vivir.
Al llegar a Hanga Roa nos quedamos en la iglesia ( es Catedral ) para escuchar y ver la misa cantada y ver ese sincretismo entre la religión católica y la tradición rapanui. Muy bonita, llena de colorido y cánticos y que puedes entrar, sin problema, pero respetando.

Entregamos las llaves , revisan que todo esté en su sitio, y a la hora convenida, el transfer ( gentileza del hotel ) para ir al aeropuerto. Hay gente que va andando, porque en realidad, son 15 minutos desde el centro. Pero si llevas maletas, y con las carreteras de polvo y muchos huecos, mejor ir en coche.


Como ya vimos a la llegada, la terminal es de Pin y Pon. Pequeña pero eficiente. El check-in rápido, solo una puerta de embarque y una cinta de equipaje, y tiendas suficientes para los últimos regalos. Mientras facturamos, llega el vuelo de Santiago y se repite el ritual de collar de flores y música que nosotros tuvimos a la llegada. En temporada alta, hay hasta 7 vuelos a la semana, nos cuentan, pero en temporada baja, no hay todos los dias.

El vuelo a Santiago, dura casi 5 horas y pasa rápido entre alguna siesta y una buena opción de películas de Latam.Llegamos a Santiago a las 9 de la noche. Mientras esperamos las maletas, al lado de la cinta compramos unas empanadas para cenar que tienen muy buen aspecto porque estamos muy cansados. Debe ser el ritmo isleño que se nos ha pegado, y nos ha dejado k.o.

Nos volvemos a alojar en La Quinta Windham ( por eso podríamos haber dejado una maleta allí ). Y en 10 minutos al hotel. Lástima que la piscina esté cerrada, porque hubiera sido lo más...