Dicho y hecho. Subimos a proa a la cubierta 15 para remojarnos y se da una circunstancia curiosa. Es salir al exterior y se me empañan las gafas como si estuviéramos en pleno Invierno pero al revés lo que da buena cuenta de la diferencia de temperatura entre el interior del barco y la ambiente del exterior. De chiripa conseguimos un par de tumbonas en relativa sombra y vemos cómo está el percal para entrar o no en la bañera.

Pues aquello está bastante concurrido y, además, vuelve estar a los platos “Mami blue, oh mami blue” con lo cual ya sabemos lo que nos aguarda, musicalmente hablando. El personal anda yendo y viniendo como desesperados a las barras porque se ve que aún hay dinero de Bar Tab que gastar.
Ya expliqué en otra etapa cómo funcionaba el Bar Tab para bebidas pero no recuerdo si mencioné que no era reembolsable. Es decir, lo que no se consuma dentro del barco no se devuelve por lo que sucede a menudo que muchos pasajeros se encuentran el último día con que les sobra dinero de bar tab porque no hayan consumido demasiado o porque hayan comprado más de lo que se pensaban gastar. Entonces, llegado este caso, suele haber dos opciones y otra que está irrumpiendo con fuerza. La opción 1 es ponerte a beber el agua de los floreros para gastarlo. La opción 2 es invitar a todo quisque para que no sobre. La opción 3 es “revender” el sobrante para, al menos, recuperar algo de lo gastado y que no se va a consumir.

Pero es que también existe en Virgin Voyages la figura del “Sailor Loot” que es parecido al Bar Tab pero aplicable tanto a bebidas como a compras a bordo, actividades y demás y que se puede comprar aunque también se suele regalar una cantidad al hacer la reserva. Por tanto, al que se le haya ido la mano a la hora de comprar Bar Tab y/o Sailor Loot se puede encontrar con que le pueden quedar horas para gastarlo. Al final lo que suele hacer la gente, en lo que a Sailor Loot se refiere es comprar botellas de vino o licor para llevárselas a casa y así no perder el dinero.
Nosotros hemos estado midiendo el gasto a lo largo de la semana y para el día de hoy nos queda lo justo para tomar un cocktail y aun así nos sobraron 2,90 dólares que ahí se quedaron para que la naviera hiciera un buen uso de ellos como, por ejemplo, comprar un paquete de pilas más para tenerlo en la reserva por si acaso tuvieran que tirar de ellas en algún momento.
El Valiant Lady, mientras tanto, va levando anclas y abandonando poco a poco Ibiza rumbo a Barcelona.
El barco deja atrás la tierra firme,
el puerto de Ibiza en la distancia queda,
la estela blanca es una larga seda
que del azul eterno quiere asirme.
Dalt Vila en lo alto insiste en despedirme,
sus muros de arenisca y de moneda,
mientras la brisa entre las velas rueda
y un viento limpio empieza a redimirme.
La costa se hace silueta borrosa,
el faro de Botafoc ya es un destello,
el mar abraza su extensión grandiosa.
Ibiza ha dejado su especial sello,
la tarde cae mística y hermosa,
y el viaje inicia su final tan bello.

Aprovechamos los últimos baños y, por fin, Dj Mami Wata acaba su sesión y se marcha acompañada de aplausos y vítores de parte del personal que ha estado gozando de su música (otros padeciendo). ¡Tanta paz lleves como descanso dejas…! A una hora prudencial nos recogemos a la cabina para adecentarnos de cara a los eventos tardo-nocturnos pero antes nos pasamos por The Galley y The Dock a la zona de “grab & go” para coger algún tupper de cara a mañana. Me explico: mañana el tren de vuelta a Madrid llegará, si todo se da bien, a la hora de comer y no es plan de ponerse a preparar nada después del viaje. Por eso estos tuppers con sándwiches y charcutería nos van a venir al pelo para servir de comida e incluso de cena. Podríamos cogerlos mañana a la hora de desayunar y así no haría falta tenerlos en el frigorífico toda la noche pero no sé el porqué barrunto que mañana los van a tener cerrados para que nadie los esquilme como vamos a hacer nosotros ahora. Por tanto, hacemos acopio y subimos al camarote hasta la hora del teatro.
Efectivamente, hoy tenemos una nueva actuación del grupo a capella “The Magnets” con su espectáculo “Overdrive”.

Bajamos a The Red Room, cogemos buen sitio y asistimos a la representación del grupo. El enfoque es algo distinto a la sesión del pasado lunes porque se juega más con la música a lo largo de las últimas décadas, las posibilidades que ofrece el escenario y su iluminación e, incluso, hay una parte con participación del público. Está bien, no lo vamos a negar, pero lo malo de este segundo pase es que ya no tiene la frescura y novedad del de principios del crucero. Hubiera preferido que en este día hubiera habido otro concierto de otro estilo por otros artistas pero se ve que Virgin quiere optimizar la presencia del grupo a bordo y por ello les da para actuar en dos días diferentes. Insisto, lo hacen de cine pero me habría apetecido variedad con otra gente y, de hecho, antes del dique seco el Valiant Lady tenía un espectáculo fijo llamado "Duel Reality" de bailes y acrobacias circenses con temática "Romeo y Julieta" o "West Side Story" pero que se han cargado y en su lugar pues lo han rellenado con esta segunda actuación del grupo.
Relacionado con The Magnets voy a contar una anécdota: en The Galley pasan con un carrito ofreciendo champán (de pago) por si alguien quiere consumirlo durante la comida. Uno de los días, al lado nuestro, se sentaron a comer los integrantes del grupo en cuestión como si fueran unos pasajeros más (y le dieron al grillo cosa mala). Pues bien, también a ellos se dirigió la camarera que llevaba el carrito de champán y amablemente rechazaron el ofrecimiento pero por sus ademanes y el tono de voz (uno de ellos es italiano y otro holandés) se les notó algo azarosos, como diciendo: “que nosotros trabajamos aquí también” pero sin querer decirlo para no incomodar a su “compañera” de tripulación que no tenía porqué saber que también prestaban sus servicios a bordo.

Acabado el concierto y hasta que llegue la hora de la cena nos paseamos por la cubierta 6 y allí vemos otra actuación de música en directo que se ofrece a bordo. Esta vez a cargo de Flute Loops, un artista que con una flauta y una guitarra ejecuta temas conocidos dándoles una vuelta.

El poco rato que estuvimos interpretó música folk irlandesa que tenía bastante predicamento entre la audiencia. Llegada la hora nos dirigimos a Extra Virgin donde hoy cenaremos por segunda vez en lo que va de semana.
De lo que pasó en la próxima y estrellada etapa será desarrollado a continuación para gusto y deleite de vuesas mercedes.