Nos ponemos en la cola de entrada al restaurante Extra Virgin y esperamos nuestro turno. Hoy nos ponen en una mesa que está en la otra punta de donde estuvimos el otro día por lo que variamos el entorno y la perspectiva pero no parece que vaya a cambiar el desempeño del personal porque, de nuevo, advertimos que los camareros deambulan por el salón aturullados yendo de Herodes a Pilatos. Me recuerda mi acompañante que el otro día tardaron mucho los platos en salir y hubo que reclamarlos, unido a que trajeron los entrantes a compartir sin platos individuales para servirse, los reclamamos también y nos trajeron platillos del tamaño prácticamente de servicio de café para, supongo, que nos atragantáramos por la cantidad de alimento servida. Si es que piensan en todo….Nótese la ironía.
Nos toman la comanda y hoy intentamos pedir platos que no cogimos la vez anterior aunque las albóndigas como antipasto caen sí o sí. En esta ocasión pedimos, como entrante a compartir, la tabla de embutidos y quesos que incluye por un lado prosciutto, mortadela con pistacho y salami a la napolitana y parmigiano curado, pecorino romano y gorgonzola, por el otro. Todo ello acompañado por miel, mostaza y nueces.

Mientras degustamos el fiambre y el queso, que está de chuparse los dedos, hablamos del futuro de la botella de champán porque al final no la tocamos, se deshicieron los hielos y por allí se ha quedado en un rincón con las copas. Propongo a mi acompañante que como ya no nos la vamos a tomar que se la lleve él y brinde con ella en casa con la familia celebrando que, gracias a Dios, el incendio no ha tocado a su parcela. En eso quedamos.
A continuación no abusamos y mi compañero de fatigas se pide berenjena al parmesano con tomate y ajo y yo completo la rueda de pasta que no probé el martes, si mi memoria no me falla: los ñoquis y pasta gemelli a la tinta con mejillones, calamares, chile y erizo de mar. Los ñoquis están bien sin más y la pasta gemelli es “bocato di cardinale” pero sin llegar al nivel de los espaguetis a la vongole del otro día.

A estas alturas de la semana estamos ya tan saturados de comer que ya directamente nos saltamos los platos principales y nos pedimos el postre, el sorbete y el helado pero casi con desgana. De hecho, ni pasaron con el carrito con las cafeteras, los helados y los topping sino que directamente nos lo trajeron a la mesa y nos dio exactamente igual. Decir que los bombolini a la ricotta estaban espectaculares y ya con ello damos por finalizada la cena. Hay que concluir que las dos cenas han estado bien pero tampoco han brillado en demasía no sé si por el ambiente del lugar o el desempeño del personal, que han deslucido la experiencia. La comida, eso sí, de notable alto.
Creo que no he hecho alusión a lo largo del diario a un tema que suele ser recurrente para los que se embarcan de nuevas en el tema de los cruceros y que es la vestimenta a bordo. En el caso de Virgin Voyages no hay código de vestimenta a bordo más allá de lo que dictan las fiestas temáticas y tampoco hay obligación de hacerlo: pijamas, de fiesta discotequera o de color rojo. Aparte de esto puedes ir como quieras y ya el límite lo ponen las buenas formas. En esta semana he de decir que no hemos visto nada chabacano o fuera de lugar: avíos de piscina en la piscina, ropa informal a lo largo del día y luego por la noche ropa arreglada dentro de la informalidad. De hecho, ya este último día, en mi caso, opté por ponerme unos bermudas cortos de vestir para cenar puesto que, para hombres, era con lo que iba todo el mundo prácticamente. Para mujeres, vestidos largos pero nada de alto copete o de ir de boda, como si querían ir aún de manera más informal pero arreglada. En la Scarlet Night, por lo poco que vimos, sí que la mayoría de la gente, respetando lo del color rojo, tiró la casa por la ventana e iban más bien vestidos para lucirse. Por lo demás, el vestuario no es un tema por el que haya que preocuparse demasiado en esta naviera a la hora de hacer la maleta, dentro de unos límites.
Tras la cena le he propuesto a mi acompañante el acudir al evento denominado Stargazer y que se publicita así: “Solo por una noche, The Dock, en la cubierta 7, se transforma en un espacio etéreo y místico donde el cielo nocturno cobra vida con historias y secretos. Guiado por el «narrador astral», embárcate en un viaje a través de cuentos míticos tejidos entre las estrellas, creando un final mágico y relajante para tu velada”. La verdad es que me llama la atención lo que se nos pueda ofrecer y ya sólo el nombre pues me motiva bastante porque la Stargazer fue la primera nave de la flota estelar que comandó como capitán Jean-Luc Picard en la franquicia televisiva y cinematográfica de Star Trek, de la cual soy forofo.

Llegamos a The Dock y, por desgracia, están ya todos los asientos cogidos por lo que nos acodamos en la borda a proa a esperar que comience la cosa. Han bajado las luces, han instalado luminaria con luz muy tenue y, de verdad, han creado un ambiente muy acogedor. Empieza a sonar muy suave música chillout y una tripulante ataviada con una túnica griega comienza a leer con entonación sosegada un libro de cuentos ayudada por una linterna.

Por lo que podemos entender se nos cuenta la leyenda de Casiopea, las Perseidas o vete a saber y alguna cosa más pero yo, al menos, al rato desconecto de la narración y centro mis sentidos en el magnífico espectáculo visual que se desarrolla ante nuestros ojos. La estela iluminada del crucero se confunde con el reflejo plateado que marca la luna en el agua y si se eleva la vista se advierte a nuestro satélite en mitad de la oscuridad de la noche, pálido pero con la luz suficiente como para disipar las tinieblas que nos rodean. El cielo no tiene una nube y se divisa un manto estrellado que hace aún más mística la experiencia. Otro de esos momentos que perdurarán en el recuerdo de este viaje porque será eso, un recuerdo, dado que las decenas de fotografías que sacamos no hacen justicia ni captan la belleza del instante.

Pasado un rato y aunque el magnetismo del momento es poderoso decidimos dejar el evento y pasarnos por On the Rocks, donde actúa Dj Ella y, claro, nos tenemos que despedir de ella también habida cuenta de los buenos ratos que nos ha hecho pasar a lo largo de la semana. Recorremos el barco desde popa de la cubierta 7 hasta la mitad de la cubierta 6 y me parece realmente curioso el que haya una actividad y un movimiento equiparables a un día normal del resto de la semana. Normalmente, por lo menos lo que llevo observado en otros cruceros, es acabar la cena del último día y todo se vuelve desangelado. Te paseas por las cubiertas y ya suele haber muy poca gente porque la mayoría está cerrando maletas y preparando el desembarque del día siguiente. Hoy, pues nada que ver, porque anda mucha gente paseando por los espacios comunes y los bares están llenos con mucha animación. No sé si tendrá que ver con que en Virgin el desembarque es más tardío, pudiendo hacerse hasta las 10:30 pero el que más y el que menos tiene transportes contratados mañana para el regreso y no se apura tanto. O que hay que gastar el Bar Tab como sea....
Llegamos a On the Rocks y ya está por allí sonando buena música. Nos sentamos y Dj Ella nos regala unos pasajes disco-house muy memorables. También es un rato para recordar pero tenemos que hacer un esfuerzo para marcharnos porque son ya las once de la noche largas y aún tenemos que hacer la maleta. Nos recogemos a nuestros aposentos, hacemos la maleta con el correspondiente tetris para encajar las compras de la semana más lo que ya trajimos y se queda el trámite hecho. Aunque se madrugue menos al final hay que levantarse pronto igualmente porque mañana finaliza el viaje y las vacaciones y hay que estar con tiempo en la estación de Sants para coger el tren de vuelta a casa. Buenas noches.
Conclusiones que nos deja el día:
. En fechas estivales es muy recomendable, si se va a visitar el perímetro amurallado de Dalt Vila en Ibiza, el hidratarse, darse crema para el sol y prepararse las cuestas, así como estar pendientes de las rachas de viento en las zonas más elevadas. Aparte de nuestro caso, vimos volar varias pamelas más.
. Ya desde por la mañana de este día te van “recordando” que al día siguiente se acaba lo bueno y te van mandando diferentes mensajes para que organices el desembarque. Es información útil y necesaria al fin y al cabo.

. Tener la precaución de chequear bien los gastos a bordo esta misma tarde y no dejarlo para la noche o la mañana del día siguiente porque si normalmente hay colas en el Sailor Services no quiero ni pensar lo que será el tener que bajar a que solucionen algo con tanta gente en ese rato.
. Revisar bien las actividades de a bordo porque cosas que puedan no llamar excesivamente la atención se pueden convertir en todo un acontecimiento. En Virgin parece que se tiene la intención de abarcar todo tipo de gustos por lo que siempre habrá algo que le cuadre a uno aunque sea minoritario.