Habíamos puesto el despertador, pero la azafata nos avisa antes de llegar a Córdoba. He dormido toda la noche sin enterarme. No ha habido movimientos bruscos, ni frenazos que hayan interrumpido mi descanso y tengo que reconocer que (pese a no haber dormido con un colchón X) el sillón VIP de Urquiza es más que cómodo.
A la hora estipulada llegamos a la estación de autobuses de Córdoba. Otro 10 para la compañía. Aún es de noche, pero los primeros rayos de luz asoman ya tímidamente. Dejamos las mochilas en la consigna de la estación y salimos a la calle. Tomamos la primera avenida ancha que encontramos y hacia alante (como los de Alicante!). Es pronto, pero ya hay algún madrugador paseando y negocios abiertos. Antes de tomar la calle Independencia vemos una panadería/cafetería que tiene buena pinta y entramos a desayunar.
Con las panzas llenas retomamos la marcha hacia el centro. Siguiendo los sabios consejos de un grande del foro de Argentina, decidimos hacer parada en esta ciudad para que el trayecto hasta Tucumán no se hiciera tan pesado y de paso admirar el legado cultural que posee.
Córdoba es la capital de la provincia homónima y la segunda ciudad más poblada de Argentina después de Buenos Aires. También conocida como La Docta y la Ciudad de las Campanas, se extiende a lado y lado del río Suquía. Es un gran centro estudiantil y su Universidad es la primera de Argentina. Su Manzana Jesuítica fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el 2006. El casco histórico lo forman: la plaza central San Martín, la Iglesia Catedral, el Cabildo Histórico, parte de la casa que perteneció al obispo Mercadillo, todo el terreno que rodea la Manzana Jesuítica y la Cripta Jesuítica. Hacia ahí vamos nosotros


Después del recorrido turístico por el centro vemos un anuncio de unas salas de cine. Tienen en cartelera la pelicula "Las viudas de los jueves". Durante uno de los trayectos en avión leí la sinopsis y críticas (tanto positivas como negativas) al respecto. Pensé que sería interesante ver un poco de cine argentino. Así que decidimos pasar las horas de más sol protegidos por el aire acondicionado; y es que en Córdoba a estas alturas el sol quema y mucho! (al sevillano que la fundó le debía recordar el clima a su Andalucía del alma
De esta forma después de comer encauzamos nuestros pasos hacia el centro comercial en el que están los cines. Recogemos las entradas y a disfrutar de la peli. Somos los únicos en la sala. Estoy por buscar al que proyecta y decirle que no hace falta quue la pase, que ya miramos otra. Entonces entra otra pareja. Se acabó la sesión privada!
Comienza y lo primero que veo en pantalla es propaganda del MInisterio de Cultura de España y de no sé qué cadena de televísión española. Ay Jose, que nos hemos confundido! Pero esta peli no era argentina? Ah, no! Es coproducción! OK!
Cuando termina la película segimos disfrutando de las calles y el ambiente de la ciudad cordobesa. El sol ya no castiga con su cruel dureza y la zona peatonal hierve con los paseos que los cordebeses se regalan. Nos sumamos a ellos en el desfile. Poco a poco el día va cayendo y con la noche la manzana jesuítica luce aún más hermosa por el brillo del blanco impoluto de sus fachadas.




Debemos seguir nuestra ruta que avanza inexorable con el paso del tiempo. Regresamos a la estación de autobuses, recogemos las mochilas y esperamos la hora de salida. Esta noche dormimos de nuevo con el General Urquiza y sus sillones VIP. Espero que sea tan agradable como el del día anterior. Próxima etapa: Tucumán y aquí volveremos a dormir en cama!





