Y por fin llega el día! Hoy toca la tan esperada Icefields Parkway
. Con sentimientos contradictorios abandonamos el que ha sido nuestro hogar durante todos estos días. Esta mañana no vemos a "la familia cierva" del parking (no podía pasar todos los días!!!) sin embargo, al cruzar las vías del tren, nos topamos con varios elks comiéndose la hierba que hay junto a los hierros. Nuestros amigos no nos han fallado En Banff luce sol, pero al poco de entrar en la autovía comienza a taparse todo hasta el punto que solo podemos ver la carretera que tenemos ante nosotros. Buff! qué mal! Como esto sea así todo el camino se nos va a fastidiar la excursión paisajística
Como si algo o alguien me hubiese oido, justo un momento antes de que nos desviemos hacia la 93, desaparecen las nubes y, para nuestro alivio, el sol brilla espléndido. BRAVO!!! Con un poco de suerte podremos disfrutar de la Icefields en todo su esplendor
.Y ahora, con calma, vamos a hacer todas las paradas indispensables porque la Icefields esconde verdaderos tesoros que hay que saborear pausadamente, sin prisas, con todos nuestros sentidos para que seamos conscientes de que es real, que no es fruto de nuestra imaginación ni un sueño.
Y así van apareciendo las indicaciones de los diferentes puntos a observar:
- Hector Lake
- Katherine Lake
- Crowfoot Glacier
- Bow Lake
- Peyto Lake
- Columbia Icefields
- Mt. Kitchener
- Sunwapta Falls
- Athabasca Falls
Ahora, desde la distancia geográfica y temporal, es difícil encontrar las palabras adecuadas para describir el cúmulo de belleza que se condensa en esos extraordinarios 230 km. Cada vez que contemplo las fotos en casa y veo el prístino reflejo robado en el Bow Lake me doy cuenta de que el paraíso no tiene por qué estar hecho de playas de arena blanca hacia las que mira alguna que otra palmera despistada; el paraíso puede estar formado por hielo y roca y de hecho lo está y se ha materializado dando lugar a uno de los pasajes más bellos del planeta.
AINSSSSSS! Noemí baja del cielo que tienes que seguir con el diarioooooo!!!!
Para ver el Peyto Lake hay que adentrarse por una carreterita a mano izquierda. Por aquí no han pasado las máquinas quitanieves y el firme está completamente nevado. No sé si llevo neumáticos de invierno (cadenas no, jeje) por lo que me meto por allí con cuidado y lentamente. Dos coches que iban por detrás mío, dan la vuelta y vuelven hacia la carretera. No lo deben ver muy claro. Voy siguiendo los surcos de otros coches que han pasado por allí antes que yo y al momento llegamos al parking. Allí aún hay más nieve y voy con cuidado de no patinar. Aparco sin sobresaltos y nos preparamos para el trekking nevado.
Nos metemos en el sendero y al momento nos vemos rodeados por cientos de árboles nevados, unos más altos, otros más chicos. De vez en cuando nos hundimos irremediablemente en la nieve seguido de estruendosas carcajadas. Hasta el Peyto no hay más de 5 minutos andando aunque nosotros alargamos un poco el paseo. Al final llegamos a una especie de plataforma desde la que se observa el lago y su alrededor. Sencillamente precioso!
Volvemos al coche y a continuar con la maravilla.
La carretera empieza a coger altura y a zigzaguear un poco. Antes de llegar al Icefield Centre se vuelve a tapar con nubes el cielo y la carretera se cubre de nieve. Conduzco de nuevo con precaución pese a que el marco que nos rodea llama a la desconcentración más absoluta. Cuando llegamos al Icefield Centre, parece que todas las nubes de las Rockies se han puesto de acuerdo para situarse encima del Columbia Glacier. No teníamos muchas ganas de hacer la ruta en bus hasta el glacier pues varios foreros nos habían comentado que no merecía la pena porque solo te dejan estar en un cuadradito del glaciar y para lo caro que es no aporta mucho, así que lo anterior sumado a la escasa visibilidad del momento hace fácil la elección: descartada la subida al glaciarrrrrrrrrrrr. Y además se gira un viento que viene de los Campos de Hielo, que agradable no es,
En "Petit Comité" tengo que reconocer que comparado con el Perito Moreno.... pues hay glaciares y glaciarcitos; así que la pena también es menor por este sentido.
Se vuelve a despejar un poco a medida que salimos del Campo de Hielos del Columbia, aunque no creemos que tarde mucho en llover. Paramos en las Sunwapta y Athabasca Falls mientras nos van persiguiendo las grises nubes. En la caseta del Parque no hay nadie y lo cruzamos sin que nos pidan el pase. Y ahora, nos imaginamos que por delante está Edith Cavell y Whistlers pero no se ven. Llegamos a Jasper entre diminutas gotas y un paisaje teñido de gris claro. De vez en cuando alguna silueta se adivina entre las brumas, pero poco más. Bueno, no pasa nada. Ya habrá tiempo para verlo en los días que aún nos quedan y nos sentimos afortunados por toda la belleza que esta etapa nos ha regalado. Han sido 8 horas de ruta que nos ha dejado fascinados y hechizados para el resto de nuestras vidas.
