Lloviznaba cuando nos dirigíamos a Argentina. Ya no se veían las cumbres.
Tras 10 Km por asfalto……..Control de aduanas………..Nervios…………todo en orden……….Ingresamos en Argentina, en la provincia de Chubut, sin problemas con el coche de alquiler. No me lo puedo creer, a la tercera va la vencida. No hay control fitosanitario en el ingreso a Argentina por esta frontera, aunque sí para ingresar a Chile. Una nueva frontera para la colección. Mi quinto viaje por Argentina.
ARGENTINA EN 2014!!

(Para ver etapas previas en Chile, Ver diario "Por el sur del mundo: Chile": www.losviajeros.com/ ...php?b=8639 --> viene de etapa 31)
Dentro de unos días volveremos a entrar en Chile para despedirnos.
Argentina nos recibe con una ligerísima llovizna, entre algún rayo de sol. El lado soleado de los Andes se nos presenta lluvioso.
El bosque chileno, exuberante, embrujador, ha desaparecido. La vegetación es más escasa. Paredes de roca predominan en el paisaje.
Ripiando kilómetros por las extensas llanuras de la Patagonia………alguna que otra estancia, vacas, ovejas.
En Trevelin rellenamos gasolina y ya empezamos a notar la diferencia de precios. En Argentina, todo está mucho más barato.
Dicen que Trevelin es un bonito pueblo, fundado por galeses, y que sigue manteniendo un cierto aire galés, en especial, la tradición del té, que perdura en varias teterías que se han establecido en el pueblo. Nosotros, con 10 minutos tuvimos suficiente, no se nos estaba perdiendo nada allí.
Unos pocos kilómetros más y llegamos al Parque Nacional Los Alerces, que era nuestro objetivo real. Creado en 1937 para proteger principalmente los bosques de alerce.


En la oficina del guardaparques nos informan sobre las opciones. Resulta que casi todos los senderos están cerrados. ¡Y nosotros qué íbamos a hacer senderismo! ¡Qué desastre! Ha florecido masivamente la caña colihue, que explosiona en toneladas de semillas. Parece ser que a los ratones de monte les encantan estas semillas, ya que se alimentan de ellas y se reproducen brutalmente. Estos roedores pueden ser portadores de virus Hanta, en especial una especie, el ratón colilargo. El virus se puede transmitir a los humanos por inhalación o por contacto, y esto es lo que hay que evitar, a pesar del mínimo riesgo de contagio, ya que el virus se muere en unos minutos al contacto con la luz. Con tan mala suerte que hace unas pocas semanas se infectó un campista en el parque, dicen, que por imprudencia propia. Por este motivo, la mayor parte del parque está cerrada, los senderos, la navegación por el lago Menéndez, las playas, la pesca, los campings……..
La floración de la Caña Colihue se produce cada 70 años, y ha coincidido ahora, que, precisamente estamos nosotros aquí.
Sólo podemos acceder a 4 cortísimos senderos en la zona sur, más bien tontos, pero es lo que vamos a aprovechar. Y para colmo, la carretera que recorre el interior del parque también está cerrada a la altura de Punta Mattos, debido a un derrumbe, por lo que no podremos continuar nuestro camino previsto hacia el norte por la ruta 71. Nos dicen que tendremos que tomar la ruta 40 por Esquel.
Pero bueno………..es lo que hay……..así que nos vamos a recorrer los mini-senderos abiertos.
El primero, a las pinturas rupestres. Se trata de pinturas iniciadas en el siglo VII d.C. y hasta el siglo XVII, como elemento comunicativo entre los habitantes de la región. Figuras como triángulos opuestos, círculos unidos por líneas, cuyo significado pertenece a otras gentes y a otros tiempos.
Y es que hay muestras de que esta zona estuvo habitada desde muy antiguo, hace unos 3000 años, cuando sus pobladores se dedicaban a cazar y recolectar.



Después del arte rupestre, y de subir a un mirador cercano al ritmo de mi pata lesionada, hacíamos una parada en Puerto Limonao, a orillas del lago Futalaufquen, que, comparado con los lagos chilenos que hemos visto, nos resultaba totalmente descafeinado.
Nubladísimo, aunque con temperatura perfecta.


Llegábamos a la Laguna Larga, un poco en coche y otro poco caminando, tomando una desviación desde la carretera que bordea el lago Futalaufquen. Una laguna que no nos dice nada especial, a pesar de ser un lugar tranquilo. Un lugar que está fuera del Parque Nacional y no goza de protección. Y eso se nota en el entorno: algunas especies nativas sobreviven entre plantaciones de pinos, torres eléctricas, antenas de comunicación…….¡en fin!

Muy cerca descubrimos las cascadas Usina.


Queríamos recorrer los senderos del parque, en especial, el del glaciar Torrecillas, pero no iba a ser posible. Aunque el dueño de nuestra hostería nos comentó que si queríamos andar, no tendríamos problema, que por los montes de su propiedad podríamos andar hasta que nos cansásemos…….¡16 km a lo largo son suyos!.
Dentro de sus terrenos está la cascada Yrigoyen, incluida en los senderos del PN. Aunque nosotros seguimos hasta una cascada superior dentro de su propiedad. Por una subida monte a través, empinadísima y complicada, entre un bosque de árboles caducifolios (lengas, ñires) y perennes (coigües y algunos cipreses). Este tipo de bosque patagónico es más abierto, menos denso en vegetación. Yo sigo cojeando.



Rematamos la tarde dando una vuelta en coche a orillas del lago Futalaufquen.
Para dormir: Hostería Quime Quipan.
Cena en el restaurante de la hostería: nada especial
Estupenda ubicación a orillas del lago Futalaufquen. Construida en los años 60, sigue tal cual, austeridad absoluta. La ausencia de cualquier accesorio decorativo queda suplida por la afabilidad de Andrés, su dueño.
Ya no tenemos casitas de madera, como en Chile. En Argentina pasamos al cemento.
Noche estrellada, la Vía Láctea vuelve a brillar. Los días se nos nublan, las noches se nos despejan.