Hoy de nuevo tenemos un desayuno muy bueno en este hotel, así que sin dudarlo lo aprovechamos, ya que sabemos que esta será una de las cosas que se nos acabarán al llegar a Madrid. Había leído en algunos foros que los desayunos turcos no valían nada, pero nosotros en general tuvimos mucha suerte y fueron todos de muy buena calidad.
Tras el desayuno, nos vamos a callejear por Kaleiçi y a hacer las últimas compras. La ciudad antigua de Antalya tiene bastante encanto y callejeando llegamos a la puerta de Adriano.
Como es nuestro último día en Turquía, gastamos el poco dinero que nos queda y hacemos las últimas compras.
Callejeamos por la ciudad y nos vamos de vuelta al hotel a darnos un baño en la piscina y comer allí el menú.
Después de comer, nos vamos al aeropuerto de Antalya para dejar los coches de alquiler y volar a Estambul, donde habíamos reservado un hotel cerca del aeropuerto ya que al día siguiente teníamos que estar allí a las ocho de la mañana. El vuelo sale con algo de retraso y durante el trayecto vivimos una situación bastante angustiosa, ya que delante de nosotros viajaba una pareja con una niña pequeña que empezó a convulsionar y perdió el conocimiento. Empezó a haber mucho revuelo hasta que un pasajero que era médico se ocupó de ella y consiguió que reaccionara. El padre estaba completamente descompuesto, y la verdad es que cuando oímos llorar a la niña respiramos aliviados.
Al aterrizar en Estambul nos estaba esperando el del transfer que había reservado a través de internet y aquí se produjo la otra situación caótica del viaje. Cuando salimos fuera nos dijo que la furgoneta tardaría unos diez minutos en llegar, pero vimos que se empezaba a poner nervioso. Allí no llegaba nadie y tuvimos que abrir las maletas y sacar chaquetas porque hacía bastante fresco, y según nos explicó, el conductor que tenía que venir se había dormido y nos había dejado tirados, así que habían tenido que buscar otro que apareció 45 minutos después. El trayecto hasta el hotel fue de película de Almodóvar. El conductor no sabía ir al hotel, iba parando en cada gasolinera a preguntar y cada uno le decía una cosa, no hablaba nada de inglés y nos pegaba voces en turco que evidentemente no entendíamos. Eran más de las 10 de la noche y estábamos desesperados, así que mi cuñado acabó sacando el navegador y dándole instrucciones para llegar el hotel. Al principio no le hacía ni caso, pero ante su desesperación de ver que estaba totalmente perdido, acabó siguiendo sus instrucciones y llegamos al hotel. Os aseguro que fue surrealista, y aunque luego nos reíamos, pasamos un rato horrible y no veíamos el momento de llegar al hotel.
Nos tomamos unas cervezas con los bocatas que nos habían dado en el avión y al día siguiente cogimos nuestro vuelo a Madrid sin ningún incidente.
Y hasta aquí nuestra aventura por la costa turca. En líneas generales, el viaje ha sido precioso, si bien nos gustó más el que hicimos el anterior verano a las islas griegas porque fue menos cansado y mucho más fácil de hacer, pero tampoco son comparables porque aquí hemos recorrido muchos más lugares y hemos conocido sitios de una riqueza cultural incalculable. El viaje es totalmente recomendable, pero mejor hacerlo en época menos calurosa, porque os aseguro que el calor es un inconveniente importante que se hace difícil de soportar.
Nosotros elegimos este recorrido porque queríamos combinar ruinas y playa, pero hay muchas más zonas arqueológicas que no vimos por falta de tiempo y porque no queríamos hacer el viaje tan denso. En cualquier caso, Turquía es un país maravilloso y recomiendo a cualquiera que lo conozca porque os aseguro que lo vais a disfrutar.