Es media noche, la hora de las brujas, cuando por fin llego a Santiago.
El retraso del vuelo y la no comparecencia del taxista que había solicitado por internet me habían puesto de mala leche.
Estaba redactando mentalmente el escrito que pensaba enviar esa misma noche a la empresa con la que hice la reserva cuando la voz del conductor me despierta para hablarme de los campamentos de emigrantes venezolanos que proliferan a ambos lados de la calle.
- Es una imagen negativa para la ciudad y un grave problema que aún no sabemos cómo gestionar. Lo que parecía provisional se está convirtiendo en definitivo y no cesa la llegada de nuevos emigrantes.
Le sigo la conversación con un par de apuntes sobre el drama de la emigración en el Mediterráneo pero la verdad es que no tengo muchas ganas de hablar.
Tengo reservado un hostel en la Plaza de Armas. El sitio está genial pero el barrio por la noche no tanto...

Amanece y todo tiene otro color.
Santiago no es gris, es colorida y amable. Desayuno tarde y salgo a ver algunas cosas por mi cuenta antes de la hora del free tour que tengo reservado.
Es invierno pero hace bastante calor. Camino entre las gentes y en pocos minutos llego al bonito barrio de Paris/Londres
Voy a visitar Londres 38 Espacio de Memorias.
Se trata de un edificio secreto que la DINA (policía de la dictadura) utilizaba supuestamente como centro de detención y torturas de disidentes.
Si agachamos la cabeza veremos en el suelo pequeñas placas con nombres de personas desaparacidas y la edad que tenían.

Me había dicho un amigo que Santiago impone respeto.
Esas grandes avenidas y edificios grises te hacen pensar en las cosas graves que sucedieron.
No voy a poner ninguna foto del interior de Londres 38 por respeto a los que sufrieron allí.
Vi las salas y un par de audiovisuales de testimonios anónimos
No es un lugar agradable precisamente pero yo soy de la opinión que hay que conocer el dolor y los errores para evitar que vuelvan a suceder.
El negacionismo no lleva a ningún sitio

Me encamino ahora hasta el mercado central y aprovecharé para comer algo allí antes de ir al museo de Bellas Artes, punto de partida del free tour.
A pesar de que estamos en invierno hace calor y con el vinito que me tomado... voy en manga corta
Vino y nieve... creo que Santiago es mucho más!
La ciudad está considerada como uno de los mejores sitios para ver graffiti y murales.
Lo que empezó siendo una actividad "delictiva" se está conviertiendo en una seña de identidad de la ciudad de Santiago

Los artistas convierten las grises paredes en auténticos museos al aire libre.
Además de mejorar el entorno con su belleza, estos murales suelen llevar un mensaje o una reivindicación sobre temas sociales o sobre asuntos de las comunidades indígenas.
Nunca es explícito, hay que observar detalles, interpretar y volver a observar.
Llegamos a la Plaza de Armas.

La catedral de Santiago conserva el emplazamiento original de la que fuera la primera capilla en la época de la fundación de la ciudad, allá por 1541.
Sin embargo el edificio ha sido reconstruido varias veces por una sucesión de desastres naturales tales como incendios, inundaciones y sobre todo terremotos.
El actuar edificio es de final del siglo XVIII y en su construcción se tomaron medidas anti-sísmicas basándose en antiguas técnicas de arquitectura indígena como los cimientos de mapostería de piedra.
La Plaza de Armas es el corazón de la ciudad.
Hay músicos, predicadores, pintores, bailarines, mimos... recuerda el ambiante a las Ramblas de mi ciudad.
También sirve de escenario para conciertos y representaciones teatrales.
(deberían cambiarle el nombre por Plaza de las Artes, no creéis?)

En una esquina de la plaza se encuentra el monumento a los pueblos indígenas.
El guía que nos había tocado en el free tour no era muy bueno explicando pero justo aquí, al hablar del pueblo mapuche, sacó lo mejor de si mismo y gracias a él aprendí mucho sobre los conflictos y la historia de este pueblo.
Seguimos paseando tranquilamente por el centro de Santiago.
El Ayuntamiento ha convertido en peatonales muchas calles que antes eran un hervidero de tráfico.
Sedes de bancos y grandes edificios empresariales marcan un contraste entre lo nuevo y lo clásico.
El arte también se ha apoderado de estas calles.
Hemos llegado al Palacio de la Moneda.

Era yo bastante joven cuando leí el libro La casa de los espíritus. Fue uno de esos libros que me engancharon a la lectura compulsiva a la que soy adicta.
Casi todos sabemos algo sobre esta dictadura.
Quien más quien menos ha oido hablar del presidente Allende, con su casco y su arma defendiendo el Palacio casi en solitario.
Cualquier guerra civil, cualquier conflicto entre paisanos es una herida que tarda en cerrarse varias generaciones.
Donde unos ven oscuridad otros ven luz pero el dolor persiste.
Vamos a coger el metro para is al centro cultural Gabriela Mistral para finalizar la visita en el barrio de Bellevista.
Es un barrio bohemio lleno de vida y animación que conserva la arquitectura original mestiza.
Lo que fuera el barrio de los sirvientes es hoy una de las zonas más encantadoras de la capital.
