La visita a este convento no la tenía prevista. La calle Loreto la tenía anotada porque vi una foto en Facebook y me pareció atractiva.

Indagar en la historia de la calle Loreto fue lo que nos llevó hasta el convento. Y eso que habíamos pasado por delante en unas cuantas ocasiones, ya que se localiza casi al lado de la Plaza de Armas.
La calle Loreto se denomina así porque se encuentra al lado de la Capilla Loreto del conjunto de la Iglesia de la Compañía.
Más que una calle es como un pasaje. Uno de los pasajes de la Plaza de Armas que sale desde el Portal de Carrizos.
También se le llama Intikijllu o Callejón del Sol.
Corresponde al pasadizo exterior de lo que fueron los recintos amurallados del Amaru Kancha y el Acllawasi.
Del Acllawasi se conservan los muros incas de piedras talladas incorporados a la parte lateral del Convento de Santa Catalina. Y ese es el mayor encanto de esta pequeña calle.
Verlos brillar por el sol que se cuela o por la iluminación nocturna, tiene su punto.


Lo que era el Acllawasi está explicado en el museo del Convento de Santa Catalina. Acllawasi significa “casa de las mujeres escogidas”. Allí vivían las aqllas, mujeres nobles escogidas por su belleza que vivían en su interior al servicio del sol. Debían vivir sin contacto con el exterior y permanecer virgenes siempre. Sus actividades eran tareas sagradas como confeccionar tejidos para la corte del Inca y bebidas ceremoniales.
Eran las “monjas” del incanato. Y casi por esa razón fue que el terreno de esa construcción se dedicó a la construcción de este convento.

Es un convento que sigue funcionando en la actualidad y así lo ha hecho de forma ininterrumpida. Las monjas elaboran dulces y varias dependencias del convento las han convertido en El Museo de la Vida Monástica.
Fue fundado en 1605. La iglesia y el convento tuvieron que ser reedificados, como tantos otros edificios en Cusco, después del terremoto de 1650.
La iglesia posee un altar mayor de cedro dorado, hermosos altares barrocos y un meritorio púlpito.
El Museo cuenta con varias salas en las que se exhiben escenas de la vida monástica de la congregación con figuras a tamaño real.


También se pueden ir viendo valiosos lienzos de la escuela cusqueña, tapices de la época colonial. Un altar baúl del S.XVIII de anónimo cuzqueño que representa un completo nacimiento…



Pinacoteca que cuenta con joyas como tres preciosos lienzos de Diego Quispe Tito, los lienzos de Juan Espinoza de los Monteros sobre la vida de Santo Domingo de Guzmán.
Y una Sala Capitular preciosa y muy original. Sus arcos y paredes están cubiertas por frescos atribuidos al pintor mestizo Tadeo Escalante representando la vida religiosa y virtuosa en las pinturas de la parte superior y la vida cortesana en la parte inferior. Con el encanto del colorido de las pinturas coloniales.



En el lugar que se alza la Iglesia y Monasterio de Santa Catalina convergen dos calles relacionadas con el complejo, calle Santa Catalina Angosta, que viene de la Plaza de Armas, y la calle Santa Catalina Ancha que se dirige hacia su encuentro con la calle Herrajes.

En esta última calle, Santa Catalina Ancha, y muy cerca del Monasterio, se alza otra preciosa casa colonial con pintorescos balcones denominada La Casa Concha.
Fue residencia de José de Santiago de Concha y descendientes que le dieron el nombre a la casona.
Actualmente alberga el Museo Casa Concha que contiene hallazgos arqueológicos de Machu Pichu, (devueltos por la universidad de Yale), además de fotos y vídeos de la excavación en Machu Pichu y piezas de la propia casa Concha.
Se cerró en época de pandemia y aún no había abierto.

En el edificio de enfrente se aloja la Biblioteca Nacional de Cusco. Otro bello edificio en dos niveles.
