En la visita de la tarde también nos acompañó el mismo guía que nos había enseñado Trujillo. Fue un recorrido como en privado pues no íbamos más que el conductor, el guía y nosotros dos.
Nos dirigimos al Complejo Arqueológico el Brujo, situado a una hora de Trujillo, en las afueras del pueblo Magdalena de Cao. En el valle del río Chicama y muy cerca del mar, del Océano Pacífico.
El complejo está formado por tres huacas, la Huaca Cao, Huaca Prieta y la Huaca el Brujo. Visitaremos la más importante, la Huaca Cao.


Este complejo era un centro religioso, político y económico muy importante de la cultura Moche. Pero su historia se remonta a muchos años atrás, como 5000 años. Y por tanto son varias las culturas que por ahí pasaron hasta llegar a la época colonial. Culturas cupisnique, moche, Lambayeque, chimú, inca.
La Huaca Cao Viejo es una pirámide trunca construida en adobe, de la época de la cultura moche. La forman siete edificios superpuestos que se fueron construyendo durante cinco siglos. Las construcciones nuevas se efectuaban encima de las antiguas que quedaban enterradas. Siendo esta una de las principales circunstancias de haberse hallado tumbas en tan buen estado.

La pirámide llegó a alcanzar los 40 metros de altura, 150 metros de largo y 100 de ancho
Para llegar a la cima se subía por una rampa situada al lado este del edificio. Junto a la base cuadrada se extiende una plaza ceremonial amurallada.

De los frentes de la pirámide el más importante es el frente norte, es el que tiene más murales policromados con la típica iconografía moche.


En unos aparece la deidad Ai apaec y figuras de personas cogidas de la mano, llamados danzantes, recuerdan a algunas figuras que aparecen en las cerámicas moche.


En una de las plataformas de la pirámide es donde se descubrieron cuatro fosas. Tres eran de acompañantes. Una de las cuales corresponde a un varón de unos 20 a 30 años que ha sido identificado como un sacerdote por las ofrendas de la tumba.
La fosa más grande correspondía a los restos momificados de la que fue bautizada como Señora de Cao.
Las insignias y emblemas que llevaba la señora en el interior de su fardo funerario (coronas, diademas, porras, narigueras, collares..) eran símbolos de poder en su época, indicando que fue un personaje importante en la estructura social mochica.


Fue un hallazgo importante. En el año 2006.
Por primera vez se registró un ajuar funerario asociado a una mujer. Todas las teorías de que la cultura moche era patriarcal quedaron refutadas.
La Señora de Cao vivió ente el 300 y 400 d.C. y se le considera contemporánea del Viejo Señor de Sipán.
La causa de su muerte se presume que fue debida a las complicaciones de un parto.
Los mochicas no embalsamaban a sus muertos. Este cadáver se cubrió de cinabrio con fines rituales. Entre eso y que la tumba se encontraba en medio de otras estructuras que la salvaron de infiltraciones de aguas marinas y de las lluvias, motivaron que fuera preservado durante 1700 años. La momia se encontraba con todo su pelo, y mostrando de forma clara todos los tatuajes de serpientes y arañas.
Varios paneles exponen, con mucho detalle, todo el proceso del descubrimiento de su tumba y de los acompañantes, como fue el proceso de apertura y lo que fueron encontrando en su fardo funerario,
Desde la parte alta de la pirámide hay unas buenas vistas de los alrededores. Del mar, de las otras dos huacas, de unas ruinas de una iglesia católica del siglo XVI construida por los Dominicos para contrarrestar la adoración a las antiguas huacas. Fue uno de los primeros templos cristianos de la costa norte. También las ruinas de un pequeño pueblo de la época de la iglesia.

El Museo Cao se inauguró en 2009 y se encuentra en este complejo arqueológico.
Tiene siete salas que muestran gran parte de la historia moche y su legado cultural. Una muestra de las joyas encontradas en la tumba de la Señora de Cao. El estudio de su momia y el proceso de la reconstrucción facial del rostro de la gobernante. Una réplica de la señora y de sus acompañantes. Y la momia.

Cuando nosotros hicimos la visita no había apenas gente. Me imagino por ser en la tarde. Tan solo nosotros y una familia que se nos añadieron para escuchar las explicaciones de Napoleón.