Nuestro desayuno nos espera para empezar el día. Me habían encargado algunas cosas y la mañana la dedicamos a ello, en el tranvía subimos a la zona del Gran Bazar y bajamos por las calles empinadas que bajan hacia el Bazar de las especies. Es una zona de tiendas al por mayor, unidas a otras pequeñas, en las que se pueden encontrar algunas cosas interesantes, aquí localicé uno de los bolsos que me habían encargado a un buen precio, después del correspondiente regateo y ver las distintas calidades sobre un mismo modelo.
Encontré una tienda en la que solo vendía los típicos ojos azules, a menos de la mitad de lo que me pedían junto a la Mezquita azul, igual sucedió con una bolsa para la cámara de fotos, y con un chándal jordan, merece la pena perderse por esta zona y mirar.
El calor empezaba a ser fuerte, hicimos un alto en el camino en Faruk Güllüoglo, un sitio de los de siempre, muy agradable

Cruzamos por el Bazar egipcio, en el que los puestos parecen un clon unos de otros, para mi no tiene demasiado interés, pero para gustos los colores.
Seguimos por la Mezquita nueva y las tumbas que hay enfrente.


Con el tranvía subimos hasta Sultanhamed, tenía que mirar unos bolsos, miré varias tiendas de las que todo el mundo habla, el sitio en el que encontré lo que me habían encargado fue en la tienda de Finito de Córdoba, los precios no son baratos pero la calidad es buena.
Comida rápida, descanso en el hotel para dejar pasar el calor, y nos vamos a Santa Sofía, es uno de los monumentos que nunca me canso de ver, actualmente la entrada es gratuita ya que vuelve a tener la consideración de Mezquita y no de museo. Había una cola importante para entrar, pero fue rápido, no se puede pasar con los hombros al descubierto ni con pantalones cortos, las chicas además tenemos que cubrirnos el pelo. Dejamos los zapatos en las taquillas habilitadas al efecto y entramos en esa inmensa sala. El edificio es maravilloso, pero se me cayó el alma a los pies, los mosaicos del interior están tapados y además no se puede subir a la galería donde está el maravilloso mosaico de Cristo. Tras un rato salimos y vimos el único mosaico que no está tapado el del tímpano de la entrada suroeste, el que representa a la Virgen y al emperador Constantino. Creo que es una pena no poder todas las maravillas que hay en Santa Sofía.


Cenamos en una terraza de la zona, y luego un te con dulces de postre.