Tras acabar la actividad de las dunas, nuestro chófer nos recoge y nos lleva al Lago Rosa. Allí nos ofrecen la opción de hacer un pequeño recorrido en barca por el lago. Nosotros no lo vemos muy atractivo y no nos subimos en las barcas. En cambio, los madrileños y las canarias optan por hacer la actividad.

Me llamó mucho la atención que el barquero se subió sin remos, haciendo uso de un palo para manejar la barca. Pensé que remaría como un gondolero, pero en realidad lo que hacía era meter el palo para llegar al fondo y empujar para avanzar.
Después del paseo en barca, una persona que trabaja allí nos enseña las montañas de sal y nos cuentan como trabajan.

Una vez finalizada la visita pasamos por unos puestecillos en los que sus vendedoras nos reclaman con su don de vendedoras. Te captan permitiendo que les hagas fotos, te regalan una pulsera, te ponen en la cabeza su recipiente cargado de souvenirs...y claro, ante tanto despliegue, no nos queda otra que comprarles algunas cosas.


Desde aquí vamos andando hasta un chiringuito cercano para almorzar.
