Después de una larga jornada en la furgoneta, por fin llegamos a nuestro alojamiento. Vaya chulada!! Tiene una zona central con una larga mesa para las comidas, y varias cabañas alrededor.

Las cabañas nos encantan, con su pequeño porche y su baño privado con vistas al cielo.

Este campamento cuenta con electricidad durante todo el día, y el agua de cada cabaña está en un depósito, que también está mimetizado.

Por la noche, durante la cena, aparece el encargado del campamento con una camiseta que me llama la atención. Le propongo un intercambio de camisetas y encantado elige la que más le gusta, y nos las cambiamos. Ya tengo recuerdo del pais, aunque no será el único.
