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Si el día anterior habíamos madrugado un poco más habitual para visitar el templo de Sanbangsan Bomunsa, hoy lo hacíamos un poco más porque era nuestro último día en Jeju y antes de marchar, queríamos hacer uno de los trails más populares que se pueden hacer en Jeju, el Yeongsil trail dentro del Parque Nacional Hallasan.
Habíamos leído que los dos parkings (de pago) que hay al comienzo del sendero, se suelen llenar bastante rápido y si eso ocurre, te hacen aparcar en otro parking que está a unos 2 km carretera abajo, por lo que, en cuanto nos aseamos y recogimos todo el equipaje, nos pusimos en marcha. El desayuno, como nosotros decimos, lo tomamos en ruta.
A las 8h15 llegamos al parking y, aunque había ya coches, nos tuvimos problemas para aparcar. Como hemos comentado antes, el parking es de pago por uso. Lo primero que nos llamó la atención, ya cuando nos acercábamos, es que había nieve en los bordes de la carretera y como podéis ver, también en el aparcamiento.
Al comienzo del sendero hay varios carteles con información sobre el trail Yeongsil y otros que se pueden hacer en el parque. Dos cosas muy importantes: una, el horario. En marzo, por ejemplo, la entrada está prohibida a partir de las 12h. Y la segunda es que, desde el parking hasta el refugio (que está a 3,7 km), no hay baños.
Habíamos leído que los dos parkings (de pago) que hay al comienzo del sendero, se suelen llenar bastante rápido y si eso ocurre, te hacen aparcar en otro parking que está a unos 2 km carretera abajo, por lo que, en cuanto nos aseamos y recogimos todo el equipaje, nos pusimos en marcha. El desayuno, como nosotros decimos, lo tomamos en ruta.
A las 8h15 llegamos al parking y, aunque había ya coches, nos tuvimos problemas para aparcar. Como hemos comentado antes, el parking es de pago por uso. Lo primero que nos llamó la atención, ya cuando nos acercábamos, es que había nieve en los bordes de la carretera y como podéis ver, también en el aparcamiento.
Al comienzo del sendero hay varios carteles con información sobre el trail Yeongsil y otros que se pueden hacer en el parque. Dos cosas muy importantes: una, el horario. En marzo, por ejemplo, la entrada está prohibida a partir de las 12h. Y la segunda es que, desde el parking hasta el refugio (que está a 3,7 km), no hay baños.


Aunque nosotros somos muy de zapatillas de trecking en nuestros viajes, tenemos que reconocer que este, todavía no nos las habíamos puesto. Vista la nieve, pensamos que si había algún momento para ponérselas, era hoy. Y menos mal, porque la nieve que había en el aparcamiento no era nada, comparada con la que nos encontramos en algunos tramos del trail.


A medida que fuimos subiendo las vistas se hacían más espectaculares, sobre todo cuando nos dábamos la vuelta y veíamos los cráteres de varios volcanes. Una pena que la “calima” del horizonte no desapareció en toda la mañana.

Después de subir un buen tramo de escaleras, llegamos a una especie de falso llano donde nos volvimos a encontrar con bastante nieve. Tanto es así, que tanto Anna como yo acabamos hundidos hasta las rodillas en alguna ocasión.


Sobre las 11h30 llegamos al refugio de Witse Oreum donde acababa el trail y desde salen otras caminatas más difíciles que, por cierto, estaban cerradas por causa del mal tiempo.
Aprovechamos la idílica estampa del paisaje totalmente nevado, para descansar un rato y reponer fuerzas. Aunque el trail se puede hacer sin problema, teniendo un mínimo de forma física, la verdad es que, entre subir escaleras y andar por la nieve, estábamos cansados. Como se ve en las fotos, el cielo (aparte de la calima del horizonte) estaba totalmente y la temperatura llegaba a unos, más que agradables, 19°C.
Aprovechamos la idílica estampa del paisaje totalmente nevado, para descansar un rato y reponer fuerzas. Aunque el trail se puede hacer sin problema, teniendo un mínimo de forma física, la verdad es que, entre subir escaleras y andar por la nieve, estábamos cansados. Como se ve en las fotos, el cielo (aparte de la calima del horizonte) estaba totalmente y la temperatura llegaba a unos, más que agradables, 19°C.

En cuanto recuperamos un poco el aliento, nos pusimos en marcha y volvimos al comienzo del sendero por el mismo camino, pero con menos paradas, jejeje A las 13h30 dimos por finalizada la caminata. Nuestro veredicto es que méreme mucho la pena para los amantes de la naturaleza. Por lo que hemos leído, en otoño debe estar también por los colores propios de esa época.
Ya comentamos antes, que el parking es de pago. Nosotros, por al más de 5h de aparcamiento, pagamos 1.800 krw (1,18 €).
Como hoy teníamos que coger el ferry de vuelta al continente y no sabíamos lo que nos iba a llevar la caminata, no habíamos programado ninguna actividad más. Aprovechando que íbamos bien de tiempo, decidimos desviarnos un poco y volver a pasar por la carretera de Noksan-ro para ver si había florecido ya o no, la colza.
De camino, paramos en un GS25 a comer. Unos sándwiches, refrescos y café por 20.000 krw (13,05 €)
Ya comentamos antes, que el parking es de pago. Nosotros, por al más de 5h de aparcamiento, pagamos 1.800 krw (1,18 €).
Como hoy teníamos que coger el ferry de vuelta al continente y no sabíamos lo que nos iba a llevar la caminata, no habíamos programado ninguna actividad más. Aprovechando que íbamos bien de tiempo, decidimos desviarnos un poco y volver a pasar por la carretera de Noksan-ro para ver si había florecido ya o no, la colza.
De camino, paramos en un GS25 a comer. Unos sándwiches, refrescos y café por 20.000 krw (13,05 €)

Como se puede ver en las fotos, la colza no estaba, ni se la esperaba. Una pena, porque en el programa de “el peludo y el glotón” pasan por esta carretera y el paisaje es espectacular.

Para hacer un poco de tiempo hasta la hora de ir a la terminal del ferry, pasamos por el Daiso de Jocheon-ri, echamos gasolina, 68.000 krw (44,36 €) y visitamos un templo budista moderno que había junto a la carretera. Aunque estaba cerrado, estuvimos viéndolo por fuera porque era realmente bonito.

A las 17h30 aprox. nos fuimos acercando a la terminal de ferry. Pasamos por el mostrador de la compañía y tras enseñarle los papeles que nos habían preparado en Wando, nos los canjearon por los billetes de vuelta para el coche y para nosotros. Al contrario que en la ida, Anna sí que pudo venir conmigo para embarcar el coche.

Una vez de vuelta en la terminal de pasajeros, los extranjeros (que no éramos muchos, por cierto) tuvimos que pasar un control de inmigración. No pasó de una comprobación del pasaporte.
Se había acabado la aventura en la isla de Jeju, pero tenemos que decir que estamos muy contentos de haber decidido visitar la isla porque lo hemos pasado muy bien y todas las cosas que hemos visto y hecho, nos han gustado mucho.
Se había acabado la aventura en la isla de Jeju, pero tenemos que decir que estamos muy contentos de haber decidido visitar la isla porque lo hemos pasado muy bien y todas las cosas que hemos visto y hecho, nos han gustado mucho.

Antes de montar en el ferry, compramos unos cafés y unos bollos - 10.800 krw (7,05 €) - a modo de cena porque la hora de llegada a Wando era sobre las 22h15 y no nos iba a apetecer buscar un sitio para cenar a esas horas. También aproveché para tomarme la biodramina, aunque no creo que la hubiera necesitado porque, al igual que la ida, el viaje de vuelta fue muy tranquilo.
Cuando llegamos a Wando, ya era noche cerrada, pero como el hotel estaba en una de las calles principales, no tuvimos problema para encontrarlo. Siguiendo las instrucciones de nuestro anfitrión, accedimos al edificio (a esas horas ya no había nadie) y subimos a nuestra habitación, que estaba en la 5º planta.
Por los comentarios que habíamos leído sobre el alojamiento, ya sabíamos que no tenía ascensor, pero cuando llegó el momento de subir las dos maletas cinco pisos, bajaron todos los santos del cielo, uno por uno, jejeje
Cuando llegamos a Wando, ya era noche cerrada, pero como el hotel estaba en una de las calles principales, no tuvimos problema para encontrarlo. Siguiendo las instrucciones de nuestro anfitrión, accedimos al edificio (a esas horas ya no había nadie) y subimos a nuestra habitación, que estaba en la 5º planta.
Por los comentarios que habíamos leído sobre el alojamiento, ya sabíamos que no tenía ascensor, pero cuando llegó el momento de subir las dos maletas cinco pisos, bajaron todos los santos del cielo, uno por uno, jejeje



Aunque la habitación era muy sencilla, estaba muy limpia y tenía todo lo necesario para pasar una noche, así que por 34 €, no nos importó en exceso que no tuviera ascensor. Además, estaba muy cerca del ferry, que para nosotros, era importante.
*** final del día 6 ***
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