La ciudad de El Calafate es la ciudad más cercana al ingreso sur del Parque Nacional Los Glaciares dónde se encuentra el glaciar Perito Moreno. A unos 80 kilómetros de la misma. Su notoriedad se debe fundamentalmente por ser la puerta de acceso a esas maravillas.
El Calafate es un arbusto de flores amarillas y bayas de color azul oscuro, que son comestibles y muy apreciadas, característico del sur de la Patagonia. En la antigüedad este arbusto se utilizaba también para calafatear los barcos y de ahí deriva su nombre.
La carretera que nos llevará hasta el acceso al parque es la Ruta Provincial 11 que deriva de la RN40. (La RP11 de la Provincial de Santa Cruz). Atraviesa la ciudad del Calafate convertida en su avenida principal, (Avd. Libertador) y al tramo que comprende desde el Calafate hasta el Glaciar Perito Moreno le concedieron el título de ruta escénica, llamada “de la Estepa a los Glaciares”
Y esto es lo que nos proponemos para el inicio del día de hoy. Recorrerla con tranquilidad admirando sus atractivos. Y comprobaremos cuan acertado es ese nombre.
Al salir de la ciudad se va atisbando algo de la Laguna Nimez, reserva para la conservación de aves. Se nos presentan unas bonitas imágenes de las aguas brillando con el sol y la visión lejana de unos cisnes de cuello negro. También se avista el Lago Argentino con tonos brillantes producidos por el sol y los cordones montañosos periféricos.


El Lago Argentino se compone de un cuerpo principal y dos largos e irregulares brazos dentro del Parque Nacional Los Glaciares.
En estos primeros kilómetros, que se bordea la costa sur del Lago Argentino, el paisaje predominante es el de la estepa patagónica.
En este tramo se encuentran las Cuevas del Walichu (sitio arqueológico con pinturas rupestres) y el Museo del Hielo Patagónico “Glaciarium”, que no visitamos.
Como a unos 40 km. la carretera gira y abandona el Lago Argentino. Hay una desviación hacia Punta Bandera a la que llegaremos a nuestra vuelta.
Otra desviación, algo más adelante, nos hubiera llevado hasta el Lago Roca al término de nuestra estancia en las pasarelas del Glaciar Perito Moreno.
En la oficina de información del Parque, en el pueblo del Calafate, nos habían indicado que tenía un bonito paisaje de estepa patagónica contrastando con bosques de ñires y lengas. Con buenas caminatas. Una de ellas hacia una colina desde la que había buenas vistas de algunos glaciares.
Pero, como ya veremos, no pudo ser.
La carretera sigue por la Península de Magallanes y se encuentra con el Brazo Rico del Lago Argentino, en el kilómetro 47, o así. Y aquí está establecido el acceso al Parque Nacional Los Glaciares. El parque nacional más grande de Argentina y uno, si no el que más, de los más visitados. Protege parte del Campo de Hielo Patagónico, el manto de hielo más grande del mundo, después de la Antártida.
12000 pesos. Si se visita al día siguiente, se paga la mitad. (esta cantidad varía cada cierto tiempo)
Hay una zona de descanso, con aseos, y bonitas vistas del Brazo Rico. El color del agua ya no es de azul brillante que hemos visto por el camino, ahora es de color grisáceo. La vegetación de estepa ha dado paso a la vegetación arbórea de ñires, guindos, lengas.


La carretera sigue bordeando el Brazo Rico y hay una parada para un primer mirador, El Mirador de los Suspiros, cuando quedan seis kilómetros para llegar a destino. La primera gran vista del frontal del glaciar y sus cerros adyacentes. En algunas curvas anteriores ya se comenzaba a vislumbrar.

Recuerdo muy bien esta parada en nuestro anterior viaje. Aunque me parece cambiado el lugar. Hay otro mirador más adelante llamado el Velo de Novia, aunque en el mismo ya hay mucha menos gente parada. Enseguida llegamos.
Antes hay un desvío al embarque del Puerto Bajo las Sombras, muelle desde donde parten las navegaciones hacia una de las caras del glaciar y la del Minitreking, exclusiva de la empresa Hielos Patagónicos, al igual que en nuestro anterior viaje.
La infraestructura y los accesos a las pasarelas han variado con los años. Ahora es muchísima más la gente que visita el glaciar. Hay que aparcar el coche en unos parking inferiores, retirados de la entrada y hay que desplazarse hasta la misma en un autobús naranja que te lleva a los aparcamientos superiores, que es donde está el Centro de Recepción y la entrada a las pasarelas. El pequeño autobús está todo el día dando viajes.
Si bien, desde el aparcamiento inferior también se puede acceder a las pasarelas a través de la Ruta Azul, la del Canal de los Témpanos. Nosotros la usamos más tarde, pero para salir.
Primeramente accedemos a las pasarelas por la entrada normal. Con la impresionante vista ya del frontal del glaciar. Uno de los espectáculos más lindo y hermoso de Argentina nos está esperando, el que nos ha hecho repetir visita a la localidad de El Calafate, el que nos ha hecho alquilar un coche solamente para venir a verlo…. El glaciar Perito Moreno.

Declarado Maravilla del Mundo y Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.
Para su mejor visita y disfrute del mismo hay un sistema de pasarelas de madera y metal que miden algo más de cinco kilómetros, con varios miradores, y divididas en cuatro circuitos catalogados por colores que permiten disfrutar de la vista del glaciar a diferentes alturas y en distintos ángulos. Algunos tramos de estas pasarelas, los de color morado, están adaptados a personas con discapacidad.
*Las pasarelas de color amarillo, sendero central, son las más altas y centrales, con baja dificultad y un tiempo estimado de 1 hora en su recorrido, tienen una longitud de 600 m. Las más panorámicas.
*Las del sendero verde, llamado así porque se recorre un tramo precioso de bosque de ejemplares patagónicos, están catalogadas de dificultad media y una duración también de 1 hora, unos 570 m. En esta ocasión estaba cerrado por mantenimiento pero lo recordábamos de nuestra anterior visita.
*Las pasarelas rojas, o sendero inferior, son las que bajan hasta el fondo y al tener más desnivel y longitud de 1100 m. son catalogadas de dificultad alta.. Son las que más se acercan a la cara sur del glaciar.
*El sendero de la Costa mide 1117 m., es considerado de dificultad baja. Este último conecta desde las pasarelas del sendero central, de color amarillo.
Comenzamos parándonos en todos los miradores del sendero central contemplando este espectáculo natural con la media sonrisa que queda en los labios cuando disfrutas de lo que ves. Una cierta emoción nos embarga.

Enfrentarse a estos muros de grietas y crestas de hielo que van desplegando las gamas cromáticas de los azules y blancos y que se elevan desde el agua a diferente altitud, pueden alcanzar los 60 metros en su punto más alto, es una experiencia “quasi” religiosa.
Nos dejamos llevar al azar y acabamos en el sendero azul, Sendero de la Costa que ofrece otras miradas de la cara norte del glaciar y del Canal de los Témpanos del Lago Argentino. Llega a otro pequeño puerto, llamado también Perito Moreno, con embarcadero desde el que ha salido una expedición de varios kayaks.



Al finalizar se puede tomar la opción de regresar por las mismas pasarelas o bien salir al gran aparcamiento inferior dónde habíamos dejado el coche.
Como quiera que necesitábamos de ir al baño salimos para ir a tomarnos un café al restaurante que vierte a esta zona.
Vistas preciosas que tiene el restaurante, (Restó del Glaciar), pero un capuchino mal hecho y caro. Como no podía ser de otra forma.
En el mismo autobús naranja volvimos al Centro de Recepción y de nuevo a las pasarelas centrales. Ahora bajamos por las pasarelas de la Senda Roja que nos llevan a enfrentarnos a la parte frontal y sur del glaciar. Los imponentes muros de hielo azulado nos parecen más cercanos. Somos capaces de ver infinidad de grietas con multitud de matices azulados. Se oye al hielo crujir recordándote que aquello se mueve aunque no sea perceptible. Y estos crujidos te alertan para ver si sorprendes la caída de algún bloque del glaciar. Los icebergs que están flotando bien atestiguan estas caídas. Pero no tuvimos la suerte de ver ninguno.




La fama del glaciar Perito Moreno no es solo por su belleza y posibilidad de verlo relativamente cerca sino por el fenómeno de su rompimiento espectacular que ha estado ocurriendo de forma algo cíclica cada pocos años. Era el único glaciar que seguía avanzando. Debido a este avance de la masa de hielo, la misma cruzaba el Canal de los Témpanos y topaba con la Península de Magallanes formando como una represa que impedía el flujo de agua entre los brazos del lago. El agua aumentaba su nivel en el Brazo Rico y este volumen de agua presionaba la masa de hielo formando un túnel en la misma que luego colapsaba con una explosión de hielo y agua, dando lugar a uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza.
Desde 1917 el glaciar ha estado en equilibrio por unos 100 años. Pero a partir de 2020 se viene observando un cierto retroceso. Al menos eso dice allí uno de los carteles.
El último rompimiento parece ser que fue el de 2018 y aunque posteriormente ha habido algunos desprendimientos, los mismos no se han catalogado como rompimientos porque no se llegó a formar arco ni topar el hielo con la península.
Durante nuestra estancia el sol apenas brillaba y había nubes que cubrían la cabecera del glaciar y las montañas colindantes. Nos salimos a comernos el bocadillo, (que habíamos comprado en el supermercado La Antigua en el pueblo). Pensábamos marcharnos hacia el Lago Roca, según los planes del día.


Pero casi finalizando el bocadillo el sol hace su aparición iluminando parcialmente la superficie del glaciar, y decidimos entrar de nuevo a las pasarelas. Hicimos un recorrido atípico total, por el solo hecho de contemplar los nuevos matices y brillos de los bloques y grietas de hielo con los reflejos del sol, moviéndonos por las pasarelas centrales y de la ruta roja.
No podemos quejarnos de que no vimos desde varios ángulos el magnífico glaciar. De lo que si nos quejamos es de que, el mismo, no supo premiar nuestra fidelidad y admiración con algún desprendimiento, aunque fuese pequeño. El muy ingrato.


La vuelta al Calafate la fuimos haciendo con calma, disfrutando del paisaje iluminado por el sol. No nos desviamos al Lago Roca pero sí avanzamos posteriormente por el desvío a Puerto Bandera.
Este puerto es el lugar desde donde salen las navegaciones por el Brazo Norte del Lago Argentino y que llegan hasta el glaciar Upsala, Bahía Onelli, el glaciar Spegazzini.
Las embarcaciones ya estaban de vuelta de sus excursiones y no había nadie en las plataformas ni en la playa. Excursiones como la de Todo Glaciares, Estancia Cristina… y demás que previamente hay que reservar con antelación.
El agua, en esta parte del Lago Argentino, estaba bastante revuelta y aun así mostraba un bonito color azul. El entorno de la pequeña bahía también nos pareció bonito.


Antes de llegar a la ciudad nos desviamos por la carretera de la costanera inferior que circula al borde de la Laguna Nímez. Es un paseo muy agradable por el que la gente camina, corre, pasea, con la visión de las aves de la laguna, incluidos cisnes de cuello negro.
Devolvimos el coche sin ningún problema y antes de tiempo.
Nos dedicamos a pasear por la Avd. Libertador apreciando de nuevo la gran animación y bullicio que tiene esta calle.
Bullicio que contrastaba con la zona en la que se encuentra el Hotel Los Gnomos, de total tranquilidad. Esta zona parece más residencial. Y está relativamente cerca del centro, como ya dije. Cerca del puente sobre el arroyo Calafate hay unas escaleras peatonales que acortan considerablemente la vuelta que se daría de seguir por Avd. Libertador. Estas escaleras desembocan en la calle Jean Marmoz.
Y desde el Hotel los Gnomos hasta el Rodoviario hay una distancia bastante corta que se puede realizar caminando.
Así lo hicimos a la mañana siguiente. Teníamos un autobús que tomar para trasladarnos a Chile, hacia Puerto Natales.





