En el Rodoviario de El Calafate aguardamos un tiempo hasta que nos recogiera una furgoneta de la empresa Ves Patagonia para llevarnos hasta el aeropuerto de El Calafate. La misma que utilizamos en 2012.
Vuelo sin incidencias desde El Calafate al Aeroparque de Buenos Aires. Con Aerolíneas Argentinas. Llegada a las 10:30
Para el tema de los taxis este aeropuerto funciona de forma semejante al de Ezeiza. Un mostrador central va asignando los taxis disponibles y al salir ya lo tienes aguardando.
Hotel Palermo Bridge. Solo pasamos unas horas en el mismo, pero no fueron muy amables que digamos.
Teníamos que cambiar moneda y fueron muy poco amables contestando. Por la zona no hay oficinas de cambio y no funciona lo de los “arbolitos”. Esto no es el Microcentro.
Habíamos elegido este hotel por su relativa cercanía al Aeroparque ya que a la mañana siguiente, temprano, volábamos al aeropuerto de San Miguel de Tucumán. Pero no acertamos con la elección.
SAN MIGUEL DE TUCUMAN
Es la capital de la provincia de Tucumán y una de las ciudades más pobladas de Argentina.
Se encuentra conectada con varios vuelos a Buenos Aires a través del llamado Aeropuerto Internacional Teniente Benjamín Matienzo
Para visitar la región de Catamarca nos venía mejor volar a San Fernando del Valle de Catamarca. Pero este es un aeropuerto muy pequeño, con pocos vuelos y carece de muchos servicios, como el de alquiler de coches. Así que escogimos volar a Tucumán porque allí sí que pudimos alquilar un coche. Si bien había que recorrer más kilómetros, como ya veremos.
El primer contacto que tuvimos con la ciudad no nos dio buena impresión. Mucho tráfico y bastante caótico. Tampoco ayudaba el hecho de que era la hora del mediodía y el tráfico era más intenso, quizá, por dicho motivo. Y el ambiente de los arrabales…., pues algo preocupante.
Tuvimos que entrar a la ciudad para cambiar moneda. Afortunadamente fuimos a una dirección determinada que nos había proporcionado muy amablemente el chico de la oficina de alquiler de coches. Era una joyería muy conocida del centro de la ciudad llamada El Imperio del Oro. Y si, cambiaban moneda. Y afortunadamente también encontramos un aparcamiento en un parking temporario, algo precario, pero que viene muy bien en una calle imposible de aparcar ni parar.
En ambos, joyería y parking, fueron super amables y muy amigables al enterarse que éramos españoles.
En toda esta parte del norte de Argentina, el sentirnos muy bien recibidos, por el solo hecho de ser españoles, fue una sensación constante y más palpable que en el resto del país.
A la vuelta del recorrido por la provincia de Catamarca y en Tucumán nos alojamos en el hotel Metropol, situado en la calle 24 de Septiembre, casi junto a La Plaza Independencia. Super céntrico. Y ello nos permitió echarle un vistazo a un poquito de lo que esta ciudad ofrece turísticamente.
La Plaza Independencia es la plaza más céntrica de la ciudad, la consideran su kilómetro O, y se encuentra rodeada de varios edificios importantes de esta ciudad.
En su centro se encuentra la Estatua de la Libertad y presenta bastante arboleda. Así como una fuente y una explanada.


La Iglesia Catedral se encuentra en un lateral de esta plaza, más bien en la prolongación de la calle 24 de Septiembre, en la que teníamos el hotel.
Se alza en el mismo lugar que la primera catedral que, a su vez, ocupaba un primer edificio que copiaba el erigido en el Ibatín (Tucumán Viejo).
Su fachada es neoclásica, con dos torres rematadas en bulbos. Su interior, también neoclásico desde su última restauración, se compone de una nave central y dos laterales. Y conserva aún la Cruz Fundacional del antiguo Ibatín. Una cruz de madera que utilizaron los colonizadores en la fundación de la primera ubicación de la ciudad en 1565. Con una placa que hace mención a su fundador, Diego de Villarroel.
Es Monumento Histórico Nacional.



Como también lo es otra construcción atractiva que llama mucho la atención. La Casa del Gobierno
Situada en el lugar del antiguo Cabildo. Su bonita construcción de estilo barroco francés con detalles italianos y de art noveau es de 1912.
Es sede del gobierno provincial de Tucumán y su interior es visitable porque alberga distintas dependencias del mismo, y el Museo Casa del Gobierno. En su interior dicen que es muy destacable el Salón Blanco, por su elegancia y fina decoración. Con pinturas del español, valenciano, Julio Vila y Prades.
Cuando la noche llegó su fachada resplandecía con las luces que lo adornan y recuerda perfectamente a algún edificio parisino.

En el lateral de la plaza que coincide con la calle San Martín se alzan unos cuantos edificios cuyas fachadas llaman la atención.
El Edificio del Jockey Club es de elegante arquitectura borbónica francesa y consta de tres plantas. Es un edificio de prestigio de principios del siglo XX que albergaba un club social, El Circulo, que posteriormente se fusiono con el Club Social y formaron el actual Jockey Club. Como en su parte inferior hay un restaurante se puede entrar y apreciar algo de su bonito interior


Casa Helguera-Frías.
Tiene una fachada vistosa que nos recuerda algo de nuestra arquitectura. Y es que la misma fue inspirada en la arquitectura plateresca del siglo XVI. Esta apariencia fue fruto de la remodelación de principios del siglo XX por el matrimonio Frías-Helguera. (Helguera fue el primer propietario. Era Gobernador de Tucumán).
En su interior, en el zaguán y primer patio, un zócalo de azulejos policromados de estilo sevillano. El acento andaluz se extiende a las puertas y ventanas adornadas con arcos de medio punto y azulejos decorados.
Actualmente es la sede de la Federación Económica de Tucumán.

Otro edificio con fachada estilo art nouveau corresponde al antiguo e icónico Hotel Plaza. Pero ahora es sede de una Universidad.

El Teatro Mercedes Sosa funciona como tal actualmente y se pueden ver los carteles de sus distintas funciones. Es un edificio restaurado del antiguo cine Plaza.
En la parte opuesta de la plaza, alineados con la Catedral, otros edificios como la sede de la Secretaría de Turismo instalada en la Casa Nougués, de estilo Petit-Hotel francés, la que fuera casa de Juan Bautista Alberdi.
Y algunos otros edificios notables que circundan la Plaza de la Independencia que no pudimos ver porque se hizo de noche.
Muy cerca de nuestro hotel, en la Avd. 24 de Septiembre se encuentra ubicada la basílica de la Merced, patrona de la ciudad. Que no pudimos visitar por estar cerrada cuando pasamos por ella.
El día que visitamos San Miguel de Tucumán y nos hospedamos en el hotel Metropol era sábado. Y todo el centro estaba a rebosar de gente paseando, comprando, en bares….. Como en cualquier otra parte del mundo. Una ciudad vibrante y con mucha animación.
Nada que ver con el ambiente marginal que nos habíamos encontrado en el día de nuestra llegada, a la entrada de la ciudad.
El recepcionista del hotel nos había dejado muy claro el cuadrado de calles por las que nos teníamos que mover. Más allá de aquellas calles…, pues que era otra ciudad por la que no nos recomendaba adentrarnos.
Nos topamos con el restaurante Il Postino que nos encantó. Muy buena apariencia, nos recordaba a nuestros restaurantes y cafés de antiguo, con camareros de oficio, de toda la vida, y una larga y buena selección de platos a buen precio.





