Nada más salir a a calle, la primera impresión es: Y la gente ? Es una de las calles principales de la ciudad y está vacia. Luego descubriremos que los chilenos no son de madrugar mucho…
Seguimos las indicaciones de Lonely Planet y nos acercamos a la Iglesia de San Francisco, que está a 5 minutos andando del hotel. Hago un inciso. La guia de Chile y Pascua de Lonely Planet ha cambiado de formato y es muy poco útil, sinceramente. Ya no te marca las estrellitas, no te explica monumentos, ni esos recuadros con información histórica, de contexto, es decir lo que sería una guia de viaje. Menos mal que para preparar el viaje ya teníamos la antigua, que compramos para el 2020, y que sirve muuuuuucho más. Para Atacama y Pascua será perfecta.

La Iglesia de San Francisco (1586) es uno de los edificios más antiguos del pais. Su origen se debe a la ermita dedicada a la Virgen del Socorro levantada por los conquistadores comandados por Pedro de Valdivia, un nombre que vamos a leer hasta la saciedad en monumentos por todo el pais. Durante siglos, el campanario fue la referencia para viajeros y navegantes, y aunque ha sido reconstruida varias veces después de terremotos, la imagen de la Virgen, que dicen que es la original, sigue atrayendo muchos fieles, a juzgar por lo llena que está la iglesia a las 10 de la mañana.

Como necesitamos tarjetas sim y en varios foros nos habían recomendado la marca ENTEL que sí funciona en Isla de Pascua, empezamos una búsqueda, sin prisa pero sin pausa, de tiendas Entel para comprarlas. No hay tiendas Entel donde comprar, ni oficinas comerciales, y solo encontramos tiendas tipo 24 horas, pero no tienen las que necesitamos. La marca que mas abunda es Claro, a juzgar por las tiendas, y en Argentina no nos dió problemas, pero dicen que en Rapa Nui esta compañia no funciona bien y además te pide muchos datos personales, a nuestro parecer, innecesarios.

El centro de Santiago es relativamente pequeño y se puede caminar a todas partes. Aunque vamos a estar mas días aqui, en las primeras horas vemos lo más destacado. El Palacio de la Moneda, la Plaza de Armas con la Catedral, el Cabildo y la Municipalidad, el edificio de Correos que es una maravilla y donde hay una pequeña exposición de objetos filatélicos. Los museos, los dejamos para otro día.

Caminando por Paseo Puente, la calle más comercial, encontramos un puestecito callejero donde venden las tarjetas Entel, y la chica, majísima, nos salva. En 10 minutos tenemos targeta SIM, no necesitas datos personales ni registros, dura 60 dÍas y solo cuesta 10000 PCH. Eso si, hay que pagar en efectivo. Por suerte, delante de su puestecito, está EL CENTRO, un gran Centro Comercial con cajero del Banco del Estado y podemos sacar efectivo. Ya estamos conectados.

Y como ya va siendo hora de comer, qué mejor que la super recomendada EMPORIO ZUNINO al lado del Mercado Central. Nos la habían recomendado por su producto estrella: las empanadas. Y a juzgar por la cola de gente local esperando para comprar, allí que nos quedamos. Probamos el icono de la gastronomía chilena: las empanadas de pino, una deliciosa mezcla de carne picada, con cebolla, aceitunas, pasas y un huevo duro entero dentro de la empanada. Un plato que seguramente nació para poderse comer a cualquier hora, frio, y aguantaba varios dias sin estropearse. Excelente elección para empezar el viaje. Muy buenas, sobre todo calentitas, y por 2300 CH,cada una. Eso si, te las comes de pie en la barra.
Damos una vuelta por el Mercado Central, una arquitectura de hierro forjado de finales del XIX, donde hay todo tipo de restaurantes y con mucho público local, cosa que es una buena señal.
De ahí, volvemos a una Plaza de Armas a rebosar, y continuamos callejeando por el centro. Al ser muchas calles peatonales o cerradas al tráfico, da la sensación que toda la ciudad está aquí. Regresamos al hotel para el checkin, una ducha y una breve siesta que después de las 14 horas de avión y las 5 que llevamos ya de ruta en Chile, se agradece.
Con mejor aspecto y ropa limpia, nos acercamos al Cerro Santa Lucia que está a 10 minutos del hotel a pie. Es un lugar curioso, porque quien fuera el Alcalde de la ciudad en 1872, Benjamin Vicuña compró esta colina para convertirla en parque público y construir un palacio y una capilla para ser enterrado allí. Hoy en día, es un bonito jardín con una escalinata monumental con una fuente muy típica para fotos, y algunos rincones temáticos, como el de estilo japonés o la capilla que parece cartón piedra. Lo más famoso y quizás la postal típica, las vistas a 360 grados con las nevadas cimas de los Andes como telón de fondo, pero hoy las vistas son escasas por la elevada contaminación.

Nos acercamos al barrio de Lastarria, y se nota que es la zona de moda. De hecho, era la zona de las clases altas en el XIX y se nota por la arquitectura de estilo francés. Hay mucho ambiente, mercadillos de arte, cafeterias y tiendas monotemáticas de productos con su publicidad famosa o no, de instagram: el mejor “ roasted coffe” de la ciudad, las mejores papas fritas, el mejor helado, el mejor “macaron” y gente haciendo cola para comprar esa “mejor” lo que sea.
Cenamos en La Barrita Sanguchera, en la misma calle Lastarria, en un lugar que por precio y calidad, es superr ecomendable: Eso si, al ladito de la estufa porque nos quedamos fuera para no salir oliendo a brasa y fuego, ya que uno de los platos estrellas es la “parrillada”. Por suerte, la temperatura de 8 grados ayuda.
Se nos cierran los ojos de camino al hotel, se nos acaba la energía asi que esperemos que el cambio de hora nos deje dormir bien y descansar aún mejor.