Segundo día en Santiago.
Salimos a las 9 dispuestos a desayunar. Es domingo, y nos quedamos sorprendidos que no hay nada abierto, y eso que estamos en la calle principal. Ni tan siquiera el MCdonalds o el Starbucks, donde estaríamos dispuestos a entrar para un café, aunque sea malo. Nada. Y Ninguno. Cómo vamos caminando al barrio de Bellavista, para visitar la Chascona, pensamos que de camino encontraremos algún sitio. Y sí, nos ponemos en la cola del RATIO, uno de estos de cafe “roasted”. Estamos más de 5 minutos en la cola y no avanza. Y entre que la chica se toma su tiempo, y tenemos 7 personas delante, nos vamos. Cada vez que pasaremos por esta calle La Merced, en Lastarria, donde hay varios lugares similares, vemos que prisa prisa por servir, no tienen. Descubrimos que la mayoría de bares y panaderias abren a las 10, todas !.

Encontramos un lugar normal cercano a La Casona, y nos conformamos con un cafe y un zumo con un mísero sandwich de jamoń y queso, incapaces de comernos “el completo “, el famoso hot dog con mucho relleno y una bomba calórica que la mayoría se piden.

La Chascona o Casa Museo Neruda es la casa que el poeta le regaló a su pareja Matilde Urrutia poco después de conocerse. Ubicada en una callejuela sin salida y medio escondida, es un conjunto de construcciones que se fueron ampliando y que hoy forma parte de la Fundación Pablo Neruda. No hay tiquet online, y a medida que llegas, entras. Como es relativamente pronto, entramos sin colas. La entrada cuesta 10000 CHP euros por entrar, y es recomendable con la audioguia puedes conocer mejor la historia de Pablo Neruda y su entorno. Os dejo el link porque los precios y los horarios son variables. cultura.fundacionneruda.org/

El vídeo introductorio es muy interesante y recomiendo seguir la audioguía porque te permite conocer la persona, y también el coleccionista. Aunque no conozcas su obra, creo que es una visita que merece mucho la pena. Salimos encantados y con ganas de leer más. Sin duda, una visita obligada.
Nos llama la atención la cantidad de tiendas de alquiler de ropa de nieve para los miles de brasileños que visitan Chile cada año, y que para muchos, supone el primer contacto con la nieve a apenas 1 hora de Santiago.. Y es que casi todo el turismo que encontraremos en estos primeros días, y en el Maipo, donde las bajas temperaturas,los cerros nevados y el paisaje será de invierno pleno. Y como es un turismo muy elevado, las cartas de restaurantes, las tiendas todo está en portugués.

Son poco mas de las 11 y cómo estamos al lado del Cerro San Cristobal optamos por visitar el Parque, que es el pulmón verde de Santiago y subirnos al Teleférico que según las listas, es la 1a atracción turística de Chile. Es domingo y hay una cola laaaaarga para coger el funicular. Pero no es una, sino dos colas. La larga es para comprar el tiquet en taquilla, pero si lo compras online, consigues la entrada para 10 minutos mas tarde, y te saltas esa primera cola. La segunda, quizás de unos 20 minutos, es para entrar en el histórico funicular rojo de 1925. La visita tiene varios tiquets, según el tipo de actividad que quieras hacer, porque dentro hay hasta una piscina, un parque de atracciones o una Iglesia.
La primera parada te deja en OASIS, la terraza panorámica que promete porque el día es radiante y se ven muy bien los Andes. Hacemos un descanso para tomar un Huesillo, que venden en todos los puestecitos. No sabemos lo que es, pero allá donde fueres… Y el resultado es una bebida refrescante, un té frio con un melocotón deshidratado dentro y trigo con su almibar.

A continuación, y aprovechando que no hay nada de cola, nos subimos a las cabinas para ir a la siguiente, TAPUE pero como todo son atracciones para familias ( hoy es el día del Niño ) demasiada gente y no es un gran qué, así que nos vamos a CUMBRE, la última parada. Lo mejor, sin duda las vistas desde la cima, coronada con un gran Cristo, a modo del de Brasil y una ermita, donde acaban de hacer misa y están vendiendo agua bendita ( en plan, contenedor de 5 litros y te sirves a tu gusto, previo pago ). Como curiosidad, un roble traído de la ciudad de Guernica en 1931.

La Cordillera empieza a unos 70 km al este de Santiago por lo que es un magnífico telón de fondo y con este sol, se ven perfectamente desde las cabinas. Lástima que ese hongo de la contaminación no se va.
Si el día es claro, es una visita imprescindible. Y hoy, además, la temperatura marca 19 grados. Mejor imposible.
Opinión: Si te sobra tiempo en la capital, vale la pena si el día es claro, para ver los cerros. Pero no es imprescindible.