Tarde en Santiago

Regresamos sobre la 1 hacia la ciudad, y a esta hora, hay como 500 personas en la fila para ir de la primera a la segunda estación. Más paciencia que Job, tiene. Igual es así siempre, y nosotros hemos tenido suerte.

Al salir, vamos en metro hacia el barrio de Yungay para visitar el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.
Es muy impactante, pero una visita imprescindible en Santiago aunque sales un poco tocado por los horrores vividos durante los 17 años de dictadura militar. Vas pasando por las salas, y puedes estar horas leyendo sobre los más de 2000 asesinados, 3000 desaparecidos, testimonios directos e indirectos, cartas y recuerdos de las víctimas, recintos de memoria histórica por todo el país, bases de datos de ADN, comisiones de la verdad, la secuencia cronológica del golpe de estado de 1973 de Pinochet, el último discurso de Salvador Allende…

Una de los espacios que más me impactan es el mural de la entrada en el que se dibuja un mapa del mundo con todos los países en los que se han creado Comisiones de la Verdad para investigar las dictaduras, las víctimas y desaparecidos, y el interés del propio país en investigar su pasado reciente. Corea del Norte y España no tienen, ni han tenido, Comisión de la Verdad para investigar el franquismo. De la primera no me sorprende. Bueno, de la segunda tampoco.

Unas palabras de Pablo Neruda que se recitan a menudo en memoriales, y se lee a la entrada del museo:
Aunque los pasos toquen mil años este sitio, no borrarán la sangre de los que aquÌ cayeron.
Y no se extinguirá la hora en que caísteis, aunque miles de voces crucen este silencio.
La lluvia empapará las piedras de la plaza, pero no apagará vuestros nombres de fuego.
Mil noches caerán con sus alas oscuras, sin destruir el dÌa que esperan estos muertos.
El dÌa que esperamos a lo largo del mundo tantos hombres, el dÌa final del sufrimiento.
Un dÌa de justicia conquistada en la lucha, y vosotros, hermanos caídos, en silencio,
estareis con nosotros en ese vasto día de la lucha final, en ese día inmenso.
De allí, regresamos en el metro a la Plaza de Armas, que tiene mucho ambiente, músicos y vendedores ambulantes, familias paseando y disfrutando del domingo. Menos los bares y las farmacias ( hay una en cada esquina), las tiendas están cerradas. Es interesante la diversidad arquitectónica de la ciudad. Desde modernismo, racionalismo, estilo Beaux Arts francés y mucho brutalismo.

Pasamos por el hotel a descargar peso, y salimos para Bellavista, para cenar. Por la mañana habiamos pasado por allí, y nos habia llamado la atención un par de ellos. Escogemos Don Galindo. Son poco más de las 6, y como habiamos picado unos frutos secos para comer, ya tenemos hambre y es pronto, asi que nos zampamos una deliciosa Chorrillada ( una para dos ). Excelente elección, y no solo hay turistas. Pagamos 30.000 CHP por una chorrillada, una ensalada ( para empujar) y dos limonadas. Una de las cosas que me llama la atención, es la cantidad de información, tiendas de alquiler de ropa de esquí, cartas de restaurantes y negocios orientados solo al público brasileño. Y es que vienen a tocar nieve, sobretodo.
Regresamos a pie y pasamos por Lastarria, y aun está mas lleno que ayer. Que trajín de gente.
Cerramos maletas y termino la etapa del diario, que mañana dejamos Santiago y nos vamos a las montañas del norte, al Cajón del Maipo.