
Hay novedad al empezar el día: llueve. Café y agua. En Chanthaburi el horario lo marca el negocio, y como empieza y acaba tarde, hay poco abierto a las siete y media. En el buen lugar que encontramos, a base de mímica, conseguimos desayunar.
Llamo al Blue Lagoon de Koh Chang, desde el móvil del recepcionista del hostal, y reservo un bungalow con aire acondicionado. Cerramos bolsas, y caminamos el kilómetro hasta la estación de buses. Nos dan 2 billetes a Laem Ngop por 193 THB en el autobús de las 10, que sale puntual, pero dos horas y media después estamos de vuelta en Chanthaburi, ya que recorridos 40 kms, íbamos en dirección Bangkok. Cuesta entenderse, pero dos chicas jóvenes a las que Sandra señala en un mapa el punto de Laem Ngop, exclaman un dramático noooo!!!, Bagkoookkk, Bangkooookkkk.
Me acerco al chófer feliz con su autobús, le deletreo L-a-e-m-N-g-o-p, y responde que sí, que Bangkok, Bangkok. Pronuncio L-e-m-g-o-p, y abre los ojos. La chica joven que nos auxilia, habla con el, y le traduce que nos queremos bajar para dar la vuelta, hasta que por fin nos dice que nos dejará en Klaeng, un poco más adelante.

Poco rato después, arrima el bus al arcén de la autovía, nos dice que bajemos, y la chica nos acompaña. En un puesto de comidas, habla con una señora, habla con la chica, y ésta nos dice que sobre la 1, nos puede recoger una minivan que va en dirección a Laem Ngop. Le damos mil gracias al conductor y a la chica, y mentalmente a todos los pacientes pasajeros aparcados un buen rato en el arcén, y bajamos a tierra los bártulos. Una tendera del puesto de al lado se nos acerca y nos dice que en 20 minutos nos puede recoger una minivan que nos lleva a Laem Ngop en 1 ½. Le preguntamos cuánto, y responde que 200 THB (5 eu) cada uno. Lo tenemos claro, realiza una llamada por el móvil, le pagamos, recibe una llamada al móvil, y a las 11'30 nos gesticula que la sigamos cruzando al otro lado de la autovía, donde la puerta lateral de una minivan de 15 plazas, se abre para que nos incrustemos en los dos únicos asientos libres que hay, mientras los pasajeros, todos adolescentes observan curiosos, y ayudan amables.

La minivan, haciendo de taxi, deja a uno en un cruce, a otro en una puerta, un arcén, en una esquina... hasta que quedamos nosotros, tres pasajeros, y el piloto y su ayudante. A las 2 de la tarde, 4 horas, 193 THB perdidos, 200 THB pagados, y 100 kilómetros extras desde la salida de Chanthaburi, pisamos Laem Ngop (Lemgop), después de un jumping terrestre desde el Mekong, y con una chica de Koh Chang que vuelve a casa, cogemos fácil el ferry, desembarcamos en Koh Chang en ½ hora, y por 60 THB (1'5 eu) por persona, en una songthaew compartida, llegamos a la playa de Khlong Phrao, ubicación del Blue Lagoon.

Koh Chang, la isla elefante, tiene menos de la mitad de extensión que Ibiza, pero es la segunda isla más grande de Tailandia, después de Pukhet, y forma parte de un parque nacional tropical marino en el golfo de Tailandia, cerca de la frontera camboyana. Durante la segunda guerra mundia estuvo ocupada por los japoneses, y hasta los 90 no empezó a abrirse al turismo. Es una isla montañosa, selvática, y la costa oeste es la más urbanizada, con más servicios y alojamientos.
Ahora, estoy serigrafiado en una postal de I Love Thailand. Es fácil de imaginar, arena blanca, una laguna, una puesta de sol, pocas almas, unas tumbonas, islotes en el horizonte, sonido de olas mansas. Me da que hay algún botón de off, escondido en la arena o al pie de una palmera. De momento, aprovechamos.

El tópico mundo del pañuelo lo encontramos en el bungalow de al lado. Otra pareja de españoles, Alvaro y Amaia, compañeros de slowboat y Luang Prabang se alojan en la cabaña.Deliro con los universos paralelos cuánticos en que un objeto puede estar en dos sitios al mismo tiempo, auque solo estoy en una playa de postal sin demasiadas piñas coladas, pero con dos cervezas Changs grandes, donde desde la llegada, he oido hablar alemán, inglés, catalán, castellano, y muuucho ruso.
Nos acercamos a por provisiones a la carretera, y a la vuelta, nos hacemos un homenaje en los palafitos del restaurante del Blue Lagoon sobre la laguna, con unas berenjenas en salsa de sésamo, un tempura de mariscos, y unos dumplings de gambas, con dos changs, por 10 euros. Estupendo el lugar. Balanceo en la hamaca del porche, luz apagada, la laguna debajo, y Sandra se ducha.
