En Lima dormíamos en un hotel cercano al Aeropuerto. A la mañana del día siguiente, a las 8:50, volábamos a Chachapoyas con la aerolínea ATSA que cubre vuelos directos con la ciudad de Chachapoyas. En poco más de una hora teníamos que estar en destino.
Fue la forma más rápida que encontramos de viajar a esta ciudad. Ya sabíamos las limitaciones de equipaje (15 kg.), pero se nos olvidó la variable del clima.
Pero no resultó ser nada de rápida.
Ya con todo facturado fuimos viendo como el vuelo se iba retrasando. Sin explicaciones. Horas más tarde informaron que en destino el tiempo estaba mal y no era seguro aterrizar. A esperar otro par de horas. Y finalmente el vuelo lo suspendieron porque el tiempo en destino no había mejorado y era peligroso el aterrizaje. La mayoría de gente que pensaba volar era del país y de la zona. Y parecía que ese era un hecho ya conocido. Nadie estaba extrañado.
Nos emplazaron para el día siguiente.
Tuvimos que anular una noche de hotel en destino y buscarnos otra habitación en Lima. En el mismo hotel había disponibilidad. Después de todo el trajín solo nos quedaban unas horas para visitar algo de Lima.
Desde el hotel Wasi Aeropuerto (Callao) el traslado en taxi al centro de Lima nos llevó más de una hora.
Uniremos esta visita exprés con la visita del último día de viaje a Lima, que tampoco fue completa.
En el vuelo a Chachapoyas y posterior aterrizaje en su pequeño aeropuerto es cuando se comprende que la circunstancia del día anterior es posible que se repita en más de una ocasión.
El avión sobrevuela parte de la cordillera de los Andes, al norte de Perú, y Chachapoyas se encuentra al fondo de un valle rodeado de bosque nuboso y relativamente cercano a la selva amazónica que envía viento y nubes hacia esta zona.
Los Chachapoyas eran una cultura pre-inca, que vivían en las partes altas del bosque de las nubes del valle del río Utcubamba. Chachapoyas es una palabra quechua que significa “gente de las nubes”
La ciudad fue fundada por Alonso de Alvarado bajo el nombre de San Juan de la Frontera de los Chachapoyas en 1538.
Su altitud es de 2300 m y cuenta con un clima bastante lluvioso. Como ya pudimos comprobar.
El centro histórico de la ciudad se ha mantenido casi en su estado original, conserva sus calles empedradas, edificaciones de estilo español con muros en color blanco, ventanas y puertas en colores negro o marrón, techos de tejas rojas, patios interiores rodeados de huertos o jardines y los maravillosos balcones que evidencian la huella española. Se encuentra declarado como Patrimonio Cultural de Perú
La mañana se nos fue pasando rápidamente visitando el centro histórico y buscando el destino del día siguiente.
El centro histórico no sería tal sin la Plaza de Armas. Un conjunto sencillo pero armonioso, rodeado por sus cuatro costados de casas coloniales con los balcones característicos y de la blanca Catedral.
Muchas de las casas coloniales han derivado en restaurantes, hoteles, agencias turísticas.
Pero también hay otros edificios notables.
El Palacio de la Municipalidad, sencillo y elegante.
La casa natal de Toribio Rodriguez de Mendoza, un precursor de la independencia de Perú convertida en la actualidad en la sede del obispado.
La catedral San Juan Bautista, de una sobria blancura en una de las esquinas de la plaza.
Delante del Palacio Municipal había un pequeño puesto de información turística. Con toda su buena intención pero que no fueron de mucha ayuda. Todo estaba cerrado, y un par de direcciones de restaurantes ni las conocían. Nos recomendaron un museo sobre el reino de los Chachapoyas, El Reino de las Nubes, para el día siguiente lunes, y resultó que estaba cerrado desde la pandemia y aún no lo habían abierto. Me iba sonando ya esa cantinela.
Fuera de la plaza había bastantes calles levantadas por obras. El mercado al aire libre gozaba del caos normal de un mercado y de las calles levantadas con socavones.
Lo que hay que visitar si o si en esta ciudad es la calle peatonal Jirón Amazonas. Al no tener circulación de coches y estar flanqueada por muchas y vistosas casas coloniales, amén de tener gran oferta de tiendas, bares, restaurantes, la convierten en la mejor calle de la ciudad.
Casonas como la Casa de las Dos Rosas, la casona Monsante, convertida en hotel …..
Al finalizar la calle Amazonas se puede llegar hasta la Plaza de Burgos, en donde aparecen las letras de CHACHAPOYAS. Más bien es la Plaza de la Independencia pero en la misma se alza la iglesia del Cristo de Burgos y por ello también se le conoce con ese nombre. En ella se encuentra el monumento a los caídos en la batalla de Higos Urco.
El motivo de estar casi todo cerrado, al parecer, es que era domingo. Pero la Catedral al menos debiera de estar abierta.
Nos alojábamos en la Casa de los Balcones, muy cerca de la plaza. En el mismo hotel nos buscaron un taxi para ir a visitar los miradores cercanos. Al oírnos hablar del tema un matrimonio peruano, de Lima, se ofrecieron para que compartiéramos el taxi. Y no pudimos decirles que no. Tuvimos buena sintonía con ellos y hasta nos vimos en Lima para almorzar en nuestro último día en Perú.
Al mirador de Luya Urco se puede llegar caminando desde la ciudad. Pero si se van a visitar los miradores de la localidad de Huancas, este mirador se encuentra en la misma dirección.
Desde este mirador hay una amplia visión de conjunto de la ciudad, con sus cuatro barrios: barrio de la Laguna, barrio de San Pedro de Yance, Santo Domingo y el propio del mismo nombre. El Cerro Puma Urco que parece el centinela de la ciudad, la Pampa de Higos Urco, dónde tuvo lugar una batalla importante para la independencia…
Pueblo de Huancas:
Es una población pequeña situada sobre una tierra pobre para la agricultura. Pero esa misma tierra sí que era buena para la cerámica y la alfarería. Y ese ha sido desde la época precolombina el oficio de sus habitantes. Un tipo de cerámica que ha reunido característica de las culturas Huanca, Chachapoyas, Inca e Hispánica y es Patrimonio Cultural de la Nación desde 2012.
Desde hace unos años también reciben visitantes atraídos por sus recursos naturales y la posición estratégica de sus dos miradores.
Y no está lejos de Chachapoyas. Como a unos veinte minutos en taxi.
En muchos escritos se lee el Mirador del Sonche o Huanca Urco. No es un mirador. Son dos miradores distintos y distantes tres kilómetros entre sí. La comunidad ha dotado a ambos miradores de una cierta estructura para recibir visitantes y prestarles alguna seguridad. Y han instalado una entrada por la que cobran una cantidad pequeña de soles. (tres o cinco, no recuerdo)
MIRADOR DE SONCHE
Es el mirador que se encuentra más cercano a la pequeña localidad.
Lo han dotado de un primer mirador en dos pisos con tejado circular de paja. Y otros varios puntos de vista al filo del cañón con una veranda no muy alta.
Es un mirador privilegiado para ver más de cerca la variada geografía de la que se compone los andes amazónicos.
Es un cañón muy profundo, casi el kilómetro, y bastante largo, once kilómetros. Un cañón que ha ido formando el río Sonche que ruge en lo profundo del mismo.
El sol de la tarde ilumina la mitad del cañón. Un cielo azul cubierto parcialmente de algunas nubes blancas que reflejan su sombra sobre las paredes verde terrosas del cañón. Bonitos efectos de colores, sombras y sol.
En un punto, en la lejanía, se ve una cascada. Dicen que es la cascada Gocta.
El otro mirador con el que cuenta la población de Huancas es el
MIRADOR DE HUANCA URCO
Dista del mirador del Sonche unos tres kilómetros que se pueden hacer caminando. Si bien nosotros nos desplazamos con el taxi.
Nuestro taxista que quería convertirse también en nuestro guía turístico y fotógrafo. Era un tipo apañado. Nos dio su teléfono, pero no logro encontrarlo.
En este mirador hay también una estructura circular algo más amplia que la del otro mirador. En un primer piso hay un cafetín (El Pinar) y en la parte superior el propio mirador.
Tres figuras humanas esculpidas quieren representar la actividad alfarera de la comunidad.
Otra pasarela con veranda permite un mayor acercamiento al filo de este cañón.
Es de similar aspecto que el anterior. Pero este cañón lo ha ido formando el río Utcubamba, al que no alcanzamos a ver. Pero ya tendremos ocasión de verlo con detalle pues es por dónde la ciudad de Chachapoyas se conecta con otros destinos. El fondo del cañón es compartido por el río y franjas de tierra por la que discurre la carretera.
El paisaje y la geografía de las montañas son similares. Sigue la misma tarde con sol, el cielo azul con nubes blancas, los preciosos efectos de luz y sombra. La naturaleza ha sido generosa con estos parajes.
Nos empapamos de estas preciosas panorámicas, y nos hacemos un poco los remolones porque no queremos irnos.