Tras descansar un rato, vamos caminando hasta el Poblado Dindefelo, que se encuentra a menos de 5min. andando de nuestro alojamiento.
Lo primero que encontramos es el Ayuntamiento.

Empezamos a ver sus primeras viviendas y algún que otro coche, como este de siete plazas cuyo interior es similar al del Jeep que nos llevó por las dunas. En Senegal tener un coche es un lujo y más aún en un poblado. El precio de la gasolina es similar al de España, mientras que los salarios son aproximadamente cinco veces más bajos.

Avanzamos un poco más, y nos llama la atención que hay una mesa en la que varias personas están preparando y repartiendo bocadillos de lentejas para los niños. Nos dicen que los reparten solo durante el Ramadán.

En el centro del pueblo hay movimiento de personas, y como no, un colorido árbol.

Algunas llevando mercancías, otras vendiendo a la sombra del árbol de la plaza y niños que se acercan curiosos a jugar con nosotros.

Hacemos una visita del centro de salud y posteriormente vamos a conocer a la familia y el hogar en el que vive nuestro guía.
