Nos recoge la furgoneta y nos traslada hasta el colegio de Dindefelo en unos minutos. Nos presentan al director, que nos da permiso para entrar en el colegio y en las clases.
Meses atrás, mientras organizábamos el viaje, una de las peticiones que le hice a Oumar fue visitar un colegio al que nos gustaría llevar material escolar.

Puesto que teníamos dos maletas facturadas por persona con el billete del vuelo, hicimos una campaña en el colegio en el que trabajamos para que nuestros alumnos pudiesen aportar material escolar o juguetes para entregar en Senegal.
Además aprovechamos para revisar todo lo que tenemos en casa y que necesita una segunda vida, y con eso llenamos otra maleta, más la que llevaban Alex y Montse.
Entramos en tres clases. En una de ellas había 63 alumnos. Y después nos quejamos de la ratio en España.

En una de ellas al abrir la maleta con el director y la maestra, los niños no se pudieron contener, ¡qué gran ilusión! Para ellos y para nosotros.


Exhaustos regresamos al campamento para almorzar y recuperar energía. Nos comeríamos un jabalí. ¿Hoy qué tocará para almorzar? Fonio con salsa de cebolla y verduras cocidas. Eso sí, con una cerveza fresquita.
