Dia 11. Glaciar Perito Moreno
Lo primero que hago al levantarme es mirar por la ventana. Ha nevado y debe haber unos 2- 3 cm de nieve en el jardin. Son las 7'30 y es aún negra noche por lo que desayunamos con calma y saldremos cuando sea de día.
El desayuno en el hotel es sencillo y solo estamos nosotros. La chica de recepción nos recuerda que si vamos al Perito Moreno hay que llevar las cadenas porque sinó, puedo ser que no podamos entrar en el Parque Nacional. Y tiene razón.
A la salida del pueblo de El Calafate está la panaderia Don Luis . A las 8'30 de la mañana está muy animada y los 5 dependientes no paran. Nos compramos unas empanadas para comer por si acaso no podemos comer en el bar del Parque.
El clima no pinta bien. Muchas nubes oscuras, algunas gotas y conducimos con cuidado por la única carretera, la 11. Hay una hora aproximadamente hasta la entrada del Parque Nacional de los Glaciares, donde está la billetería. Justo cuando bajamos a comprar el tiquet combinado para los dos días (4000 pesos por persona el primer día, y 2000 el segundo día, con una validez de 72 horas para gastar el segundo tíquet ), empieza a nevar y desde el punto de información nos recuerdan la obligación de poner las cadenas.
Hay un ranger del parque que para todos los coches y pide que le enseñes las cadenas. Si no las llevas, te prohibe el acceso. Por suerte, uno de los rangers nos ayuda a poner las cadenas porque nos debe ver un poco lentos en ponerlas, le debe interesar que los turistas no hagamos tapón en los accesos.
Una vez puestas las cadenas, continuamos. El paisaje se va cubriendo de blanco y apenas hay visibilidad, con lo que la famosa Curva de los Suspiros se queda en nada. Además de circular con precaución, el limite es de 20-30 km / hora por lo que tardamos casi una hora en hacer los 25 kilómetros hasta el parking de las pasarelas.
Nieva bastante y pasada la crisis del primer momento de "jo, que mal tiempo", nos equipamos bien, nos tapamos, preparamos las cámaras y ya puestos en modo "safari" empezamos a caminar. Y el paisaje, aunque se ve poco, es realmente precioso.

Las pasarelas están muy bien señalizadas y son de fácil accesos. Empezamos a tomar fotos y no pararemos en un buen rato. Y tenemos suerte porque a medida que vamos bajando, aunque hay niebla, cuando estamos en las pasarelas más cercanas al Glaciar para de nevar un ratito y nos deja ver bien ese paisaje al que le teníamos tantas ganas.

Y qué bonito es. Además, como hay poca gente ( nada que ver con Iguazú ) podemos estar muchos momentos en el más absoluto silencio.

Recorremos todos los circuitos: el inferior, el superior, el sendero del bosque y sin parar de darle al disparador. Estamos felices.

Sobre la 1, y viendo que el tiempo no mejorará y que hemos visto lo máximo que hemos podido, regresamos. Nos quedamos en el bar y como no tenemos tanta hambre para zamparnos los cocidos y sopas que sirven, en vez de platos, en unas fiambreras metálicas, optamos por la empanada de Don Luis . Cuando estamos casi en el último mordisco , viene uno de los camareros y nos dice que está prohibido consumir productos que sean de fuera del bar para evitar cualquier contaminación de tipo fitosanitaria. Salimos fuera por turnos para terminar y justo en ese momento, el cielo se abre un poco y unos tenues rayos de sol aparecen detrás de las nubes. Ha parado de llover y nevar, y como no tenemos nada qué hacer… repetimos de nuevo todo el circuito. Ahora ya con un poquito de sol.

Las fotos están hechas con el móvil y aunque el paisaje es ESPECTACULAR la emoción y el silencio convierte este momento en inolvidable.
