Seguimos con los buenos y variados desayunos; nuevamente en taxi nos vamos al mausoleo Bakhauntdin Naqsband, está a unos 20-25 km el precio fue de 18.000 soms (1,45€), la entrada son 10.000 soms por persona.
El lugar es un centro de peregrinación sufí del siglo XIV, se entra por una avenida arbolada y todo el interior es un remanso de paz, además de la parte monumental que es significativa, el recogimiento religioso de los peregrinos impresiona.




Como en todos los monumentos hay pequeñas tiendas, al ser un sito menos turístico los precios son significativamente más baratos, los tipos gorros uzbecos cuadrados en cualquier sitio me pedía 40.000 soms, aquí sin regateo alguno fueron 20.000.
Continuamos el día con taxi hacia casa del comerciante Fauzulla Khujayev el edificio no está conservado en las mejores condiciones, pero te haces una muy buena idea de lo que era una casa rica, hay una buena colección de fotografías antiguas en las que se ve como era la ciudad hace no demasiado tiempo.

Como curiosidad cuando llegamos nos encontramos que estaban haciendo fotos a una pareja vestida de forma tradicional, inicialmente pensamos que era para algún tipo de publicación, pero luego nos enteramos que no, que era parte del book de fotos de unos novios, acabaron unos y llegaron otros (lo de las bodas fue una constante en todo el país).
Seguimos por el Choor Minor, edificio diferente con sus cuatro cúpulas rematadas con azulejos azules. Su situación en medio de un barrio tradicional lo hace un tanto diferente. Originariamente a través de él se entraba a una madrasa de que hoy no queda nada. Se puede subir al tejado.

Regresamos al hotel para preparar las maletas, ya que teníamos que coger el tren de madrugada.
Tras dar un paseo por el barrio judío, que durante siglos fue uno de los más importantes con una amplísima comunidad con sinagogas, escuelas, etc. Hoy apenas quedan 300 en la ciudad con dos pequeñas sinagogas que solo se utilizan en momentos puntuales. Cenamos en el Café Minzifa, la comida fue normalita, mantis y plov, pero la puesta de sol fue preciosa.


De regreso al hotel, la plaza estaba de lo más animada con música y gente bailando.
Nos vamos a dormir un rato que hay que estar en la estación a la 4 de la mañana.