Tras otro rico desayuno, nos vamos caminando hacia el conjunto monumental Poy Kalon, en el que se encuentra el minarete Kalon, la Mezquita Kalon y la Madrasa Mir-I-Arab
El minarete de 48 metros de altura, hoy en día cerrado a los visitantes tras el terremoto de 1970, ha tenido diversas funciones, la propia de llamada a la oración de los fieles, la de torre de vigilancia de día y faro de noche, y otra que le llevo a conocerse como “la torre de la muerte”, ya que arrojaba desde lo más alto a los condenados.








La Madrasa construida en 1535 durante la época soviética era la única que podía impartir educación religiosa en Asia central. Actualmente sigue cumpliendo su función siendo un centro de gran prestigio. Solamente se puede visitar una pequeña zona junto a la entrada
La Mezquita es la segunda más grande país después de la Bibi Khanum, pero al contrario que aquella esta es perfectamente restaurada, la entrada es de pago y son 5000 Soms por persona (0,40€)
Nuestro siguiente destino era el Palacio Sitori-I-Khosa, que está a las afueras, por lo que es necesario ir en taxi, 9.000 soms (0,72€) la entrada son 40.000 soms por persona. Cuando llegamos no había nadie, la visita la hicimos solos; los edificios son una mezcla de estilos occidentales y orientales muy curiosa con una clara influencia rusa mezclada con elementos decorativos propios de Asia central. Hay una serie de pabellones construidos en un enorme jardín, lleno de pavos reales.
Destaca la llamada sala blanca, sus paredes están totalmente cubiertas con gantch blancos tallados hasta el mínimo detalle con fondo de espejos, la construcción duró tres años en los que el arquitecto encargado Chirin Muradov no dejó entrar al Kan en la sala, cuando la vio una ver terminada decidió que aquella maravilla no se podía repetir y que lo mejor era eliminar al autor, por suerte aquél fue advertido y tuvo tiempo de escapar.
En uno de los pabellones hay un pequeño museo de Suzani, en el que se pueden ver los motivos de esto bordados tradicionales.



Al fondo junto al museo hay una pequeña terraza en la hacer una parada, un te a la sombra nos sentó de maravilla. Tienen también una tienda en la que hay Suzani a precios razonables, también se puede ver la curiosa forma en la que se hacen, yo al menos no sabía que utilizaban agujas ganchillo.
Regresamos al hotel a descansar un rato, que fue un poco más largo de lo previsto ya que tuvimos una buena tormenta. Cuando paró la lluvia nos fuimos hacia la plaza Lab-I-Hauz para ver madrasas que la enmarcan: Kukeidash, Nadir Divanbeg y el khanqah Divanbeg. Nos parecieron más bonitas en el exterior que en que interior, ya que aquí la comercialización llegaba al extremo.
Cenamos nuevamente en el Lyabi Houud