Nuestro último día en la ciudad empezó con el tranvía hasta Kabatas, ya que queríamos comprar baklava en Güllüoglu, nos lo habían recomendado en el hotel como uno de los mejores sitios de la ciudad además tenían baklava vegano lo que nos vino genial para un regalo. Realmente estaban buenísimos.
Muy cerca está el Museo de arte Moderno y Contemporáneo, el edificio es obra del arquitecto italiano Renzo Piano y es muy bonito, en su interior obras de contemporáneas sobre todo de artistas nacionales.
En la plaza que se abre frente al museo se pueden ver los contrastes de la ciudad, el moderno edificio del museo junto a la Mezquita Kiliç Ali Pasa con su cementerio asociado y la Fuente Mahmud Han Çesmesi del siglo XVIII.

Nos quedaban algunos regalos que comprar que habíamos localizados días antes en Istiklal, tras unas cuantas tiendas nos sentamos a comer en Midpoint, el sitio está subiendo unas escaleras junto al Bazar Beyoglu in Merkezi. La comida no está mal, lo mejor son las vistas desde la terraza.
Para despedirnos de la ciudad visita a la Mezquita Azul, otro de nuestros imprescindibles de Estambul y ver como el sol de la tarde ilumina la fachada de Santa Sofía y como poco a poco ambos edificios se van iluminando.


Cena y al hotel para hacer las maletas, lo bueno se acaba.