Han pasado a recogernos a las 6. Vamos en la parte de atrás de un jeep 4x4 del 80, una reliquia. Somos 7 más el conductor. Todos socios de la Sociedad Caldense de Ornitología y amigos entre ellos. Desde el primer momento iban de bromas, con muy buen ambiente y rápidamente han pasado a llamarme "El exótico", no es frecuente que venga un turista a estas salidas imagino. Se juntan cada quince días a pajarear y una vez cada 4 meses a buscar una especie en concreto.
El objetivo de hoy: el loro coroniazul o Hapalopsittaca fuertesi. Se encuentra en un sitio específico de una ruta que lleva desde Santa Rosa de Cabal al Nevado de santa Isabel, en la zona donde se encuentra una población sobre los 3200 metros en el departamento de Risaralda. No solo se encuentra el amenazado lorito coroniazul si no que la zona es una reserva con muchísima diversidad de aves. El objetivo es ir a registrar todas las aves que se ven y, con suerte, dar con el lorito de fuertesi.
Ya amanecido se ha dejado ver el paisaje. Una preciosidad, un valle enorme con el Nevado del Ruiz echando ceniza al fondo y una cascada a lo lejos. A medio camino han parado al ver una rapaz en un árbol. Aquí es cuando me he dado cuenta del nivelón que tienen estos tíos. Han sacado unas cámaras que valen más que mi coche y se han puesto a discutir qué especie es. No hablan de nombres comunes, discuten sobre la taxonomía latina, poca broma. Yo me puedo manejar con alguna taxonomía pero de especies de la peninsula pero de aquí es como oir chino. Increíble cómo manejan. No se han puesto de acuerdo y han dejado la especie pendiente de verificar.
Hemos ido subiendo y hemos hecho otra parada para desayunar. Dos horas después hemos llegado al punto: una reserva natural a 3500 metros de altura. Hemos bajado todos del jeep y aquí ha empezado la locura pajarera. Identifican los pájaros por el sonido, empiezan a decir nombres en taxonomía científica, uno se encarga de ir apuntando en la app Merlin las especies que vamos viendo, discuten sobre una especie, se emocionan con otras tantas... Muchas de ellas yo sinceramente ni las veo; las señalan y las ven con los prismáticos, pero están tan lejos que no veo una mierda, o tienes el ojo hecho para estos pájaros o identificarlos de lejos es imposible, con suerte doy con la familia. Otros muchos pájaros sí que llegamos a verlos de cerca al menos , es impresionante la cantidad y la variedad de especies que se ven simplemente andando. Viviendo en Colombia, donde hay casi 2000 especies de aves, esto es una afición perfecta. Solo en la región de Caldas hay más especies de aves que en España entera.
El objetivo era buscar el lorito y el lorito lo hemos escuchado claramente, lo hemos visto muy de lejos volar en bandadas pero no ha tenido la deferencia de posarse a una distancia fotografiable o simplemente observable con prismáticos. Los pajareros, aun así, estaban contentos por las especies que hemos visto y con escuchar el lorito de fuertesi les vale para verificar que la población sigue presente.
El momento estrella ha sido un colibrí piquicorto (Ramphomicron microrhynchum) que se ha puesto a bailar delante de nosotros sacando la iridiscencia. Una preciosidad. Dicen que es tremendamente raro conseguir una fotografía de ese colibrí con esa iridiscencia. Uno de ellos decía llevar 8 años buscando ese colibrí en conducta de cortejo. Llevaba tiempo sin ver a gente tan emocionada por un animal; es inevitable contagiarse de la emoción. Yo, con mi humilde cámara, le he sacado la foto que he podido y una buena toma de vídeo que teneís en el videoresumen del viaje. Uno de ellos le debe haber sacado un fotón. Ha habido un momento en que el colibrí se ha perchado perfecto, pero solo cabía una persona en el ángulo bueno de la foto; uno de los que lleva la voz cantante ha dicho: "Chicos, primero el español, que este hombre se ha cruzado el océano para estar aquí". Nunca había echado una foto con tanta tensión, ni respiraba. Esta gente de diez, a educación no les gana nadie.
Ha sido una suerte coincidir con ellos. Es una experiencia muy buena y algo que desconocía totalmente. Tienen un nivel de conocimiento tal que identifican la especie por el sonido, se meten en Merlin, ponen el reclamo y la identifican a un kilómetro.
Hemos visto 4 de los 6 loros que hay en la reserva. Al escuchar el lorito que veníamos buscando, hemos ido a hacer espera en una zona donde se supone pasan. Aquí hemos estado hablando una buena hora de espera. Son todos empresarios importantes. El que lleva la cámara más pepina solo ha dicho que es el director de una empresa internacional. Otro es abogado, el más gracioso tiene dos empresas de fumigación. Este ha contado cómo lo han extorsionado dos veces; le llaman diciendo que están en la puerta del colegio de su hijo y que ingrese tal cantidad de dinero si quiere volver a verlo. Un drama. Todos están de acuerdo en que a Colombia aún le queda mucho para ser un país seguro y que las extorsiones siguen sucediendo. Uno de ellos, al que todos le llaman "Doctor", resulta que es tambiné empresario. He preguntado que porqué le llaman doctor y dicen que aquí en Colombia a toda persona que tenga un puesto profesional de consideración se le llama por educación Doctor. Uno de ellos lleva un ecorefugio cerca de Chinchiná dedicado a Manakines, me ha animado a ir pero las especies que se ven las vi todas, menos una, en el Darién asi que prefiero jugarmela a otro punto.
Mientras hablábamos ha empezado a llover; viendo que no venían los loros, han decidido seguir pajareando por otra senda. Aquí nos hemos encontrado con una de las curiosidades del viaje. Un mirlo blanco!!! Evidentemente todos hemos salido locos para pillar un buen ángulo y tirar aunque sea una foto testimonial. Hay un refran popular que dice "El mirlo blanco no es tan blanco como parece" y efectivamente este era blanco pero iba de suciedad hasta arriba. La lluvia apretaba y a esta gente no parecía importarle. Dicen que con la lluvia se ven más pájaros. Yo en ese punto estaba ya mojado y reventado físicamente de todo el día por el monte. Viendo que John se metía al jeep, me he ido con él a esperar que los demás se cansaran.
Todos mojados hemos vuelto ya anocheciendo. En la vuelta iban haciendo coñas sobre el lorito de fuertesi y se han puesto a repasar todas las especies vistas: 48 en total.UNA BURRADA. El resto del camino de vuelta hemos ido hablando de países de Europa y Asia; esta gente, como es de pasta, ha viajado por todos lados. Aquí ya sí que estaba yo también a su nivel, en las cámaras no, pero en viajes no me tosen.
Vaya día chulo he echado. Lo bueno es que creo que es la primera vez que he visto pajarear en serio a tantas personas juntas. Antes lo había visto, pero siempre siendo el guía el profesional. Aquí todos lo eran menos yo. John es de lejos el que más maneja; lo tienen como resuelve dudas. He aprendido un montón a cómo buscar e identificar los pájaros. La app Merlin es la panacea para ellos. La usan para todo. Yo hasta ahora la usaba pero ni de lejos al nivel que la usan aquí, tengo que sacarle mas punta. Es la típica app que, cuando descubres bien cómo funciona, te preguntas cómo has podido vivir sin ella. Ellos van apuntando ahí las especies que ven y todos superan las 600 especies solo en Colombia. El listado es como una especie de ranking entre ellos con lo que se pican de forma sana.
Ya de noche hemos llegado al alojamiento. He llegado fundidísimo. Nos hemos despedido de la tropa y nos ha recibido la madre de John con la cena recién hecha. Esto es una gloria. Aquí me quedaría un mes fácil de lo a gusto que estoy.