Como normalmente suele ser Barajas nuestro aeropuerto de salida, en función de la hora de los vuelos largos a nuestros destinos, preferimos ir hasta Madrid (siempre que dichos horarios así lo permitan) en tren o autobús. Cuando no nos cuadran dichos horarios, tomamos nuestro coche para dejarlo en el parking de la terminal de Aena que corresponda.
Nuestro vuelo salía de la T1 de Barajas a las 1935, por lo que debíamos facturar alrededor de las 1600 (nos hubiera gustado salir antes y aprovechar más el día, pero esos eran los horarios). Estudiamos la opción de ir a Madrid en AVE ya que la hora del vuelo lo permitía, pero a la vista de los continuos retrasos y otras irregularidades de nuestros queridos ferrocarriles, decidimos viajar en nuestro propio coche para garantizarnos llegar con tiempo y no perder el avión por culpa de un tren parado en mitad de la vía durante horas.
Llegamos al parking de la T2 (mejor y más cómodo que el de la T1, aunque nada barato) y, tomando un carrito para las maletas, nos encaminamos por los largos pasillos hasta la T1 (por cierto, en estos pasillos entre la T2 y la T1, no vimos ni una sola persona durmiendo en el suelo, ¿sería por la hora?), donde, rozando las 1620 abrieron los mostradores de nuestro vuelo, tragándose la cinta nuestro equipaje facturado y confirmándonos los asientos reservados meses antes para este vuelo ET727: los 15K y 15L (ventanilla) en un B787-800 Dreamliner que nos llevaría hasta Addis Abeba, pero parando primero durante una hora en el aeropuerto de Marsella. Solo íbamos a mitad de ocupación y, llegada la hora de salida, seguimos parados en el sitio durante 50 minutos, es decir, salimos con un retraso importante. Eso nos preocupaba porque nuestro tiempo para “transfer” en Addis Abeba era algo inferior a las 3 horas, y si ya habíamos perdido casi una…
En Marsella, ya de noche, se terminó de llenar el avión, nos dieron una cena de escasa calidad y a dormir, que ya llegaríamos. Por el sistema de información a bordo, vimos que íbamos más rápidos de lo habitual, de forma que aterrizamos en Addis Abeba solo con 25 minutos de retraso (algo habíamos recuperado).





