Tenía que llegar a Uyuni el día siguiente.
Existen buses directos que tardan unas 9 horas pero yo quería ver Potosí.
Tampoco me cuadraba el horario si cambiaba de bus en Potosí así que al final opté por la solución fácil que siempre es la más cara: un taxi.
Le había pedido a mi hotel que me pasaran un contacto de algún conductor de confianza quien por 160€ me recogió a las 6 de la mañana para llevarme a Uyuni pasando por Potosí.

Otra vez por encima de los 4.000m. Potosí es irrespirable
Dos bandas de música rivales recorren el centro de la ciudad esquivando el tráfico. Por fin encontramos un lugar donde parar, junto a la catedral metropolitana.
El centro de esta villa imperial está salpicada de iglesias en las que nativos y conquistadores fusionaron sus creencias reflejándolas en el arte sacro.
El cerro hermoso, el cerro rico... Potojsí en lengua aymara significa el que explota.
Cuentan las crónicas que un indio perseguía una llama errante cuando encontró un fuego que ardía en una veta blanca: era plata pura.
La noticia no tardó en propagarse y supuso una avalancha de aventureros que mediante la espada y la cruz transformaron un pequeño caserío en una ciudad descontrolada con dos zonas muy diferenciadas, la de los españoles y la de los indios.

Inspirándose en las antiguas leyes incas, los conquistadores impusieron una ley por la cual toda la población indígena de la colonia debía contribuir con "trabajo comunitario" en las minas.
No se trata de otros tiempos... nunca es tarde para pedir perdón: la esclavitud es algo abominable.
Cervantes inmortalizó la frase "el valor de un Potosí"

La Casa de la Moneda, la primera en el continente, tenía un método de acuñación que también costó miles de vidas.
El trabajo se realizaba a mano por los plateros quienes batían la plata caliente para asegurar su consistencia.
La combustión del carbón de leña provocó enfermedades respiratorias y muertes por inhalación de gases tóxicos, amén de la deforestación de la zona.

El edificio de la Casa Real de la Moneda se construyó para organizar y sobre todo controlar el comercio de la plata.
La entrada se abre a un hermoso patio porticado con galerías en el piso superior.

La cabeza del dios Baco nos sonríe grotescamente al entrar. No se sabe a ciencia cierta el porqué de esta imagen que también se ha interpretado como una burla a la codicia.
En los edificios anexos se conservan las antiguas oficinas, las salas de pesado, maquinaria y los antiguos hornos.
Tras el tiempo justo para comer en un puesto callejero volvemos al coche.
Mi taxista ha resultado ser un gran conocedor de historias de su tierra.
Me hubiera gustado quedarme más tiempo pero tengo que seguir mi viaje hasta Uyuni.