Hablar de Borjomi en Georgia es hacerlo de agua. Pero no de una cualquiera sino de uno de sus mayores productos de exportación.
En realidad los manantiales minerales del valle de Borjomi fueron descubiertos hace más de mil años. Los arqueólogos descubrieron en el siglo XIX siete grandes contenedores de roca de comienzos del siglo VII y que prueban la existencia y uso de las aguas de los manantiales en esos tiempos, probablemente para bañarse. Los manantiales fueron abandonados. Debido a las constantes guerras en la región, Borjomi y sus alrededores habían quedado despoblados y cubiertos con densos bosques.

En 1829, cuando el regimiento de granaderos de Jersón del Ejército Imperial Ruso fue desplegado en Borjomi para realizar operaciones en contra del Imperio Otomano, los soldados rusos encontraron manantiales minerales en la ribera derecha del río Borjomi. Intrigado por el hallazgo, el coronel Pavel Popov, comandante del regimiento, ordenó que se limpiaran los manantiales y que se embotellara y transportara el agua a la base militar.
El propio Popov, quien sufría de una enfermedad estomacal que no se curaba con nada, probó el agua primero. Al tener resultados positivos, ordenó la edificación de unos muros de roca alrededor del manantial y mandó construir una casa de baño en las cercanías, junto con una pequeña casa para sí mismo.
En 1837, cuando el regimiento de Jersón fue reemplazado por el regimiento de granaderos georgianos, el médico Amirov examinó los componentes del agua y sus efectos, enviando los primeros resultados del análisis a San Petersburgo y Moscú.
En 1841 las propiedades curativas que se le atribuían al agua de Borjomi eran tan famosas que el virrey del zar ruso en el Cáucaso, Yevgeni Golovin, llevó a su hija enferma a los manantiales para que fuera tratada. En vista de los rápidos resultados del tratamiento, nombró al primer manantial Yekaterinsky en honor a su hija Yekaterina y al segundo Yevgeniyevsky en honor a sí mismo.
En 1850, se abrió un parque de agua mineral en Borjomi y en 1854, los autoridades encargaron la construcción de la primera planta embotelladora. El agua pronto se hizo muy popular en el Imperio ruso. Chéjov, Chaikovski o la familia del zar se hicieron asiduos a esos manantiales.
En 1894, el gran duque Miguel Nikoláyevich de Rusia, hermano del zar Alejandro II y tío de Nicolás II, construyó una planta embotelladora en el parque de Borjomi, la cual continuó operando hasta la década de 1950. A Miguel le gustaba tanto la zona que se mandó hacer una casa de verano una casa de verano y ordenó a Gustav Eiffel, el arquitecto de la famosa Torre Eiffel, que construyera un puente. Este puente histórico está situado cerca de Tsagveri, junto a las líneas de ferrocarril Borjomi-Bakuria.
Los ingresos generados por la empresa de las aguas de Borjomi pasaron a formar parte de la fortuna del hijo y sucesor de Miguel, Nicolás. Nicolás era tremendamente rico gracias a los ingresos que le proporcionaba el agua. Hacia 1913 se vendían 9 millones de botellas.
Con el régimen soviético la planta siguió operativa. A Stalin le gustaba mucho el agua de Birjomi. En los años 60 fueron exportadas 423.000 botellas de Borjomi a 15 países incluyendo los Estados Unidos, Francia y Austria. Con la caída de la Unión Soviética se produjo una crisis hasta que en 1995 el embotellamiento de Borjomi fue retomado por la Georgian Glass and Mineral Water Company.
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[/img]En mayo de 2006, Rusia prohibió las importaciones de aguas minerales georgianas, declarándolas inseguras. Vamos, eso o que querían causar un golpe económico a Georgia.
El agua de Borjomi no se enfría antes de alcanzar la superficie y surge a una temperatura de 38-41 °C. Los manantiales de Borjomi se localizan en la parte central de la cadena montañosa Adjara-Imereti del Gran Cáucaso a una altura de 760–920 msnm. Su peculiaridad es que proviene de acuíferos situados a nada más y nada menos que 8 kilómetros de profundidad, al contrario que otras aguas minerales procedentes del subsuelo que normalmente no superan los 100-200m.
El agua está templada, pues, y sabe un poco a agua de Vichy. Es agua carbonatada de manera natural aunque parece que tiene menos sodio. En España puede encontrarse aunque no es fácil. En Rusia sigue siendo muy popular.
Borjomi o Bordzhomi es un pueblo encantador, con bonitas casas y muchas tiendas de recuerdos o miel. En muchas tiendas venden garrafas para embotellar el agua. Y mucha gente lo hace.
Nosotros visitamos el Borjomi Central park, una mezcla entre parque público con aires boscosos y parque de atracciones. En teoría cuesta dinero entrar pero nosotros no pagamos nada (ni vimos ningún cartel al respecto).
El Parque Central Borjomi forma parte del Parque Nacional Borjomi-Kharagauli.

Lo más destacable del parque central quizás sea la fuente (bajo una imponente estructura de hierro verde) y la estatua de Prometeo, en la base de una pequeña cascada. La verdad es que yo pensaba que el agua tendría peor sabor.

Hay un aéreo que te sube un poco más (nosotros no lo cogimos). El lugar no está mal para pasear.
