24 de agosto
Después del buen desayuno toca dejar el palacio ruso, toca dejar Kars. Nos quedan aún muchos caminos por descubrir en el Este de Turquia.
Y seguimos dibujando el mapa. Tomamos dirección Sur, paralelos a la frontera con Armenia.
Nos separan unos 200 kilómetros de la próxima parada aunque durante el camino sabemos que nos cruzaremos con el mítico Monte Ararat y estamos muy ilusionados.
Hoy la carretera es de dos carriles pero en buen estado.
Circulamos todo el tiempo por tierras muy altas. Sorprende ver las balizas y los muros corta-nieves a cada lado de la carretera y tratamos de imaginar el aspecto de estas tierras en pleno invierno.
El paisaje es amplio, ondulado, muy solitario, sobrecogedor...
Piedras volcánicas, tierras pajizas, alguna pequeña aldea rural de casitas bajas con los tejados metálicos que brillan al sol.


Creo que esta fué la parte de la ruta más interesante paisajísticamente y la que más impresión nos ha dejado.
Pero los kilómatros pasan demasiado rápido ( aunque circulamos despacio ).
Y ya nos encontramos cruzando la ciudad de Igdir con los ojos bien abiertos esperando ver aparecer pronto la esperada silueta del
- AGRI DAGI o MONTE ARARAT ( 5137 metros ) - El Monte que conocimos a través de los relatos bíblicos, el que asociamos a Noé y el Diluvio... El gran cono volcánico de forma perfecta y nieves perpetuas que protege la vida agrícola de las tierras de alrededor y que hace las delicias de los caminantes amantes de las cimas... La Montaña Sagrada de Armenia que ahora pertenece a Turquia.

Para nosotros tan solo un soñado espectáculo.
Y de pronto aparece. Primero tras una fina neblina y bien pronto nítido, grandioso, impresionante. Cubierto con la perfecta corona de nieves perpetuas que una vez, hace muchos años, contemplé desde un avión.
Las aguas evaporadas de la nieve dibujan densas nubes blancas sobre el cielo azul.


Nos vamos acercando circulando despacio por la solitaria carretera. Pasamos por su lado y , poco a poco, lo vamos dejando a nuestra izquierda. Paramos varias veces en el arcén para hacer rápidas y furtivas fotos. Pero su majestuosidad creo que se nos escapa.


Y ya lo dejamos un poco atrás para entrar en la pequeña planicie donde está
- DOGUBEYAZIT - Ciudad sin ningún interés en si misma pero buen refugio entre el Monte Ararat y El Palacio Ishak Pashá que visitaremos por la tarde.
Nos vamos directo al - BUTIK ERTUR OTEL -Típico hotel de carretera ( a 30 kilómetros de la frontera iraní ), con un buen parking, un buen restaurante, vistas laterales al Monte Ararat y un muy buen precio.



Después de instalarnos y de una reconfortante y casera comida, ya estamos preparados para la visita estrella de la tarde
- el PALACIO ISHAK PASHÁ - Palacio construido en los siglos XVII-XVIII por los Pashäs de Beyazit con una mezcla de estilos armenio, persa y selyúcida. Nació con pretensiones de competir con el Topkapi, pero varios terremotos y continuas luchas en esta zona de fronteras, no le dieron muy larga vida.
El nostálgico palacio está a solo 20 minutos en coche del hotel. Primero cruzamos las enrevesadas calles de Dogubeyazit y, ya en las afueras, la carretera nos lleva al mágico rincón donde sobrevive el viejo palacio.
El enclave es espectacular. En la cima de los escarpados montes, la vieja fortaleza, y a sus pies el idílico palacio y un par de pequeñas mezquitas contemplando la llanura.

Visitamos primero una pequeña mezquita- mausoleo con un fotogénico cementerio a los pies de las rocas - AHMED i HANI TÜRBESI -.


Y pasamos el resto de la tarde en el Palacio, fotografiando el patio y la preciosa cúpula de la Mezquita.



Y pasamos la tarde vagando y soñando por las vacias y sugerentes estancias del Palacio.



Y contemplando las cálidas filigranas que decoran las viejas piedras.



Al final de la tarde, cuando el sol ya se acerca a la tierra, subimos a la cafeteria de privilegiadas vistas y nos regalamos un buen té y unas maravillosas fotografias del romántico palacio y su entorno.



Ya el cielo se oscurece sobre el palacio y la llanura. Y nosotros debemos dejar solos a pos antiguos pashás, sultanes y princesas que vagan de noche por los pasillos del abandonado palacio.


Es totalmente de noche cuando llegamos de nuevo al hotel. Una sencilla y sabrosa cena en el solitario comedor y un buen descanso para poner en orden las múltiples y maravillosas imágenes del dia.