Después de Pisac, aún nos quedaba un trayecto largo para llegar al siguiente destino en el VALLE SAGRADO. Unos 60 kilómetros.
Los incas pensaban que el recorrido del río Urubamba por el valle seguía el curso de la Vía Láctea. Sería un motivo para considerar este valle como Valle Sagrado
Pueblos y campos cultivados, muchos de lo que llaman choclo, acompañan la ruta. El mejor maíz del mundo. Eso dicen.
Así como las montañas y cerros que se alzan desde el valle.
Urubamba parece ser la población más importante, de hecho es el centro administrativo y comercial del Valle Sagrado.
Para llegar al centro del pueblo de Ollantaytambo hubo que dar un gran rodeo por el río porque el pueblo estaba con muchas obras de acondicionamiento.
En el lugar del pueblo actual había un asentamiento pre-inca de la cultura Aymara, con el nombre de Ullanwtawi. Se negaron a ser súbditos de Pachacútec y éste los conquistó y exterminó.
Pachacútec fue el que construyó el Qhapaq Ñan, camino inca, entre Cusco y Machu Picchu. Este camino tenía lo que llamaban tambos, como lugares de descanso, que distaban entre sí una jornada. De ambos nombres es el actual de Ollantaytambo ( Ullanwtawi y tambu).
Después de que Machu Picchu fuera redescubierto el pueblo se convirtió en parada previa antes de partir en busca de la ciudad perdida de los incas.
Es considerado como el único pueblo inca que continúa habitado. Su planificación urbana inca y el diseño y cimientos de muchos de sus edificios así parecen corroborarlo. Sus calles pequeñas y empedradas aún tienen denominación inca. Las acequias abiertas siguen siendo usadas después de cinco siglos.

Y tiene más atractivos de los que en principio le suponemos.
Lo más conocido es La Fortaleza Inca. El complejo arqueológico de Ollantaytambo es algo más que solo una fortaleza. Era un complejo militar, religioso, administrativo y agrícola.
Es una obra monumental de la arquitectura incaica. Ha sido construida sobre dos montañas en un lugar estratégico que domina todo el valle
El comienzo del recorrido por este complejo es precisamente subir 17 andenes en fuerte pendiente. Algunos sobrepasan los dos metros de altura. Se comienza a subir en una altitud aproximada de 2800 m. Hay bancos en los distintos andenes por si se quiere parar a recuperar la respiración.


En el último andén se encuentra unos de los espacios más visitado y dónde más gente se concentra. El Templo de las diez hornacinas. Orientadas hacia la salida del sol. En estas ventanas – hornacinas se exponían sus ídolos o momias.

Las piedras de todo este sector son de un labrado superior. Incluida la puerta de doble jamba que daba acceso al Templo del Sol.

Pasando esta puerta, y antes de llegar al templo, se puede echar un vistazo a la antigua muralla y al antiguo sector pre-inca.

Aunque lo que más atrae es sin duda El Templo del Sol.
La pared compuesta por seis enormes bloques de piedra rosada, unidos por listones delgados del mismo material que los ha unido con total precisión, evitando la dilatación. Siempre será de admirar la perfecta técnica que utilizaban los incas para lograr un ensamblaje tan perfecto.

El santuario se encuentra inacabado. A su alrededor aparecen piedras a medio elaborar. Son las denominadas piedras “cansadas”.
Estas piedras proceden de la cantera de Cachiccata, un pueblo distante unos seis kilómetros de Ollanta. En el camino desde la cantera hay también un rastro de estas piedras cansadas.

Luego se deambula por una zona menos atractiva con restos de viviendas o recintos. Parece ser que era la zona militar.
Pero ya se tienen unas vistas estupendas de todo el pueblo y su valle.

El pueblo se encuentra a los pies de esta montaña en la estamos y la montaña que tenemos enfrente. Es la montaña Pinkuylluna.
En esta montaña se pueden ver restos de unas Qolqas. Almacenes para guardar y conservar alimentos y textiles.
También se ven como unas oquedades que pudieran parecer el rostro o la cabeza de alguien. La cabeza labrada de Tunupa, una deidad pre-inca.
Hay que tener imaginación. La misma imaginación que también hace ver en el perfil de la misma montaña el perfil del rostro del dios Wiracocha.


Las mismas vistas estupendas se prolongan en el recorrido que lleva por encima de otros dos andenes bien conservados en los que se han recreado algunos cultivos como antaño. Este paseo recibe el nombre de Balconpata y es algo estrecho.


Este recorrido prosigue hasta la zona de las “Qolqas” que se encuentran en la parte superior de otra andenería denominada Andenes Manyaraki . Pero esta última zona se encontraba cortada y sin posibilidad de pasar hacia ella.
Había que bajar por alguna de las escalinatas de los dos anteriores andenes.
En la zona de abajo el recorrido sigue pese a que casi toda la gente se dirigía hacia las fuentes ceremoniales y a la salida.
Pero girando a la izquierda se encuentra la zona remota del sector de Inkamisana. Una zona algo olvidada pero bastante interesante.

Esta zona se compone de un conjunto de habitaciones, espacios abiertos y fuentes ornamentales conectados por canales superficiales y subterráneos que sobreviven de la época pre-inca. Esta sería como una de sus secciones, la del sector religioso al norte de la roca sagrada, y la zona ceremonial de las fuentes al sur de esta roca sagrada
La roca sagrada podría corresponder con el que un vigilante denominó como Templo del Cóndor. En la arista de la roca de la montaña que se alza en esta zona se puede ver el perfil de la cabeza de un cóndor. Con imaginación, claro.
O bien una roca de similar forma de la roca sagrada de Machu Picchu, pero algo más pequeña.


En esta montaña es de admirar los cortes tan perfectos que se han hecho para desprender rocas. Y abundan también las piedras “cansadas”

La arquitectura hidráulica del complejo de fuentes de Incamisana son bastante avanzadas para su época. Hay dos fuentes que se convierten en cuatro y luego se concentran en una sola. También tenían sonido. Las piedras estaban talladas para obtener distintos sonidos.

En la zona de las fuentes ceremoniales hay también otras varias fuentes en las que aún fluye el agua. Una más importante se encuentra en el interior de un habitáculo, el Templo del agua. El baño de la Ñusta es una fuente labrada en una sola pieza de granito.



En Ollantaytambo hay más atracciones para descubrir. Pero los viajeros solemos usar este pueblo como medio de paso para llegar a Machu Picchu y no le dedicamos el tiempo que se merece.
Yo me quedé con todas las ganas de haber subido a la montaña Pinkuylluna para ver la perspectiva de toda la fortaleza desde allá arriba. También hubiera estado interesante la caminata para llegar hasta el Intipunku de Ollantaytambo y el Inka Watana. Y las canteras de Cachiccata.
También es este pueblo la puerta de acceso al conocido Camino Inca, el cual se inicia en el Km. 82.