Tras un buen descanso en nuestro bonito hotel empezamos el día con un rico desayuno, en el que teníamos de todo: dulces, salados, mermeladas, huevos preparados en el momento, frutas, café, té, etc
Nuestro primer taxi del día nos llevó hasta el Mausoleo Samanida de Ismail Samani, por 14.000 soms (1,12€), que nos dejó a la entrada del parque donde está el mausoleo, lo primero que nos encontramos fue una pequeña feria de atracciones que empezaba a despertar y nos resultó curioso. Seguimos caminando por el parque y en nada llegamos al mausoleo, es un edificio cuadrado totalmente realizado en ladrillo situado originariamente en una necrópolis hoy desaparecida. Su construcción está datada a principios del siglo X; está concebido como una representación simbólica del universo: un cubo de unos 11 metros de lado son cuatro fachadas idénticas, símbolo de la tierra y la estabilidad, rematado por una cúpula semiesférica que es la representación sogdiana del universo.
El edificio es muy bonito tanto en el exterior como en el interior, el trabajo realizado en ladrillo es increíble con 18 combinaciones decorativas diferentes. Para ver el interior hay que pagar 10.000 soms (0,80€) por persona, pero nos cobraron solo una entrada parece que le caímos bien a la persona encargada.



Tras estar un muy buen rato haciendo fotos y admirando esta pequeña joya, continuamos caminando por el parque hacia Mazar Chashma Ayub, según la leyenda es el lugar en el que Job hizo surgir un manantial de agua pura y en el que posteriormente fue enterrado en sus cercanías.
En el edificio que hay vemos una cúpula cónica construida en el siglo XIV típica de la arquitectura de Corasmia, la redonda con linterna fue añadida posteriormente en el siglo XVI. Hoy se alberga aquí un museo dedicado a la historia y técnicas de abastecimiento de agua de la ciudad. La entrada es de pago y creo que no tiene mayor interés.
[/url]Nada más cruzar la calle está el bazar principal de la ciudad, en el que puedes encontrar de todo: especias, fruta, galletas, bollos recién horneados, agua fría etc.



El día continuaba en el Ark, la ciudadela, la distancia es pequeña, pero como el calor era muy fuerte y el camino no tiene mayor interés, unido al precio de los taxis, no lo dudamos, tiramos de yango y unos pocos minutos después y por 6.000 soms (0,48€) estábamos en la puerta.
La sensación desde el exterior es impresionante, un enorme y solido edificio.

La entrada cuesta 30.000 soms (2,42€) por persona, el interior tiene mas la estructura de una ciudad que la de un palacio al estilo occidental, de hecho en ella llegaron a vivir unas 3000 personas en la que había jardines, edificios administrativos, establos, depósitos, el Tesoro, la armería, talleres de joyería, la residencia del Emir, el harem, etc. Solo una pequeña parte de estos edificios se conservan ya que en buena parte se destruyeron en 1920 con el incendio que siguió al ataque del ejercito bolchevique.
Tras pasar la taquilla, en los dos lados de la subida de entrada hay algunas exposiciones en vitrinas que conocieron tiempos mejores, enfrente encuentras la mezquita y se continúa hacia la derecha con el salón del trono, los establos, y algunas otras dependencias en las que hay pequeños museos.



Al acabar la visita, cruzamos la plaza que hay enfrente y llegamos a la Mezquita Bolo Khauz, que tiene una preciosa entrada con 20 columnas y unos preciosos techos de madera decorada



Seguimos hacia las madrasas llamadas falsas gemelas, la Modar-í-Kan y la Abdullah Ka, la estructura de ambas es la clásica




Como habíamos desayunado de maravilla, no habíamos parado a comer y nos apetecía sentarnos un rato, elegimos el café Wishbone justo al lado de la puerta de los sobreros. Habíamos leído que este local propiedad de una sra alemana tenía un buen café, cosa rara por estos lares, y allí que nos fuimos, dos ice latte, un ice te y dos trozos de tarta, una de limón y otra de cerezas fueron un tentempié perfecto, es un sito caro para lo que son los precios del país, pero todo está muy bueno; fueron 108.000 soms (8,7€).
Continuamos caminando hasta el hotel para descansar un rato.
Para cenar elegimos el restaurante Zaytoon, está en la parte nueva de la ciudad, así que taxi, 6.000 soms (0,48€) puerta a puerta. El local no es muy grande, y la decoración es mas occidental que oriental, la cocina deja bastante de lado la tradición uzbeca y se centra en la comida mediterránea y en la carne.
Elegimos un entrante que traía tres cremas: Humus, tzatziki y de berenjenas, acompañado de distinto tipos de pan, y de segundo un osobuco y una hamburguesa y de postre un brownie caliente y un coulant de caramelo con helado, para beber agua. La comida estaba buenísima y los postres increíbles, la cuenta ascendió a 408.250 soms (32,9€).





Tras esta opípara cena regresamos al hotel nuevamente en taxi.