El Teatro Alisher Navoi, en la Plaza del Teatro y el Ballet, fue construido en 1947 tras sufrir un parón por la Segunda Guerra Mundial. Fue diseñado por Alekséi Shchúsev, el arquitecto de la tumba de Lenin en Moscú, colaborando artistas nacionales en su decoración. En su construcción se utilizaron prisioneros de guerra japoneses. Recibe su nombre del poeta Alisher Navoi, que vivió en la segunda mitad del siglo XV y que es casi un héroe nacional. De hecho el teatro se construyó para conmemorar los 500 años de su nacimiento. Su aforo es de 1.400 espectadores. El edificio, de tono amarillento, tiene enfrente una fuente.

Muy cerca del teatro se encuentra la Academic Russian Drama Theatre, teatro de estética más moderna fundado en 1934 donde se suelen representar obras modernas.
La historia de la plaza central de Tashket, dedicada a Amir Timur, el comandante y fundador de un gran imperio medieval, comenzó en el siglo XIX, cuando Tashkent era el centro de Comando militar Turkestán, constituido por el Imperio Ruso. Fue construida por orden del general Chernyaev en 1882. La plaza era un pequeño parque en el centro de la ciudad, rodeado por un gimnasio para mujeres y hombres, una escuela y un banco estatal.
Justo en medio del centro de la plaza, se encuentra un monumento a Amir Timur. Timur, Tamerlán, fundó un estado centralizado y unido compuesto de 27 países en el vasto territorio que abarca desde el Mar Mediterráneo hasta la India. El monumento está representado por una figura de bronce de Amir Timur con ropa de gala en un caballo. El zócalo contiene una inscripción del famoso lema de Amir Timur en cuatro idiomas “El Poder está en la Justicia”. El autor del monumento es el escultor Ilkhom Jabbarov.

Tamerlán no pertenecía a la familia de los descendientes del Gran Kan y la tradición del Imperio mongol, aceptada por todas las tribus nómadas del Asia Central, exigía que sólo los descendientes de Gengis pudieran llevar el título de kan y ejercer la soberanía. Por lo tanto, Tamerlán nunca asumió título real y, a pesar de su enorme poder y la naturaleza autocrática de su control, respetó escrupulosamente esta restricción, usando simplemente el título de amīr (comandante), decorado a veces con los adjetivos buzurg o kalān (grande). Para reforzar su posición, adoptó siempre la pose de un leal sostenedor de la línea gengisida, nombrando kanes títeres y gobernando en su nombre. Posteriormente adquirió el título de güregen (yerno real) al casar con una princesa de la línea dinástica. De todos modos él siempre se consideró heredero de Gengis Khan.
En una de las escaramuzas en las que participó de joven fue herido en la pierna y el brazo derecho. Perdió el uso del brazo y quedó cojo, por lo que fue llamado Timur el Cojo, en persa Timur-i-Leng, nombre que fue adaptado en Europa como Tamerlán. No obstante, según una leyenda, la causa de su cojera fue una flecha lanzada por un granjero al que trató de robar su ganado.
Timur no sabía leer ni escribir pero se dice que era extremadamente inteligente. De hecho el imperio Timúrida se puede entender como un Renacimiento en Asia.
Perdonaba a las ciudades que se le rendían inmediatamente, pero las que ofrecían resistencia o se rebelaban eran devastadas sin piedad. Así sucedió en Persia con la ciudad de Herat, que se negó a rendirse y fue reducida literalmente a escombros; y con Isfahán, que se rebeló contra los recaudadores de impuestos. Las represalias en ambos casos ascendieron a cientos de miles de víctimas, convirtiendo las conquistas de Tamerlán en las más sanguinarias de la historia medieval. Se habla de las montañas de cráneos que dejaba a su paso.
Tamerlán recibió embajadas de todos los rincones del mundo conocido, desde China hasta Inglaterra y España. Precisamente una de las fuentes contemporáneas más importantes sobre Tamerlán y su imperio procede de la embajada de Ruy González de Clavijo, enviado del rey Enrique III de Castilla en 1404, que quería ganarse su apoyo para hacer frente común contra los otomanos. El embajador fue muy bien recibido por el emperador en Samarcanda, la capital que había embellecido con materiales lujosos procedentes de todos los rincones de su imperio; a su regreso a Castilla escribió su crónica Embajada a Tamerlán, que ha sido comparado con el Libro de las maravillas de Marco Polo.
En la obra se ha intentado plasmar de modo sutil las deficiencias físicas del caudillo.
La Plaza de Amir Timur está rodeada por los edificios del Hotel Uzbekistán, la Universidad de Leyes (antiguo gimnasio para mujeres), el Museo Amir Timur, las bien conocidas Campanas de Tashkent y el Palacio del foro, una de las más grandiosas estructuras arquitectónicas en la ciudad.
El Palacio del Foro fue construido en otoño 2009 para albergar importantes eventos de estado e internacionales, tales como la Cumbre SCO. El Forum impresiona también por su tamaño, el cual abarca un área de casi 10.000m2. En el exterior está decorado con majestuosas columnas, pero la parte más sobresaliente de la arquitectura del palacio es su domo. Alcanza casi los 48 metros de altura y su cima está coronada con figuras de cigüeñas. Sí hay unos soles con caras humanas que veremos después en alguna madrasa.

Los arquitectos quisieron darle al interior una forma contemporánea, incorporando al mismo tiempo elementos de la arquitectura tradicional uzbeka. La fachada, muy blanca y con columnas clásicas, incorpora mucho cristal. Tres portales de mármol con puertas de madera tallada conducen al vestíbulo. El vestíbulo principal, con una altura de techo de más de 16 metros y una superficie de 2.500 metros cuadrados, tiene una espectacular lámpara de araña de nueve metros de altura y 23 metros de longitud, perfila el eje longitudinal del vestíbulo. Esta pieza única fue creada a partir de 1,1 millones de cristales de Swarovski. No se puede visitar.
Casi todos los edificios que rodean la Plaza de Amir Timur tienen importancia histórica. Uno de ellos es el edificio de la Universidad de Leyes. El mismo se encuentra situado opuesto a la Plaza Amir Timur y es un monumento histórico del siglo XIX. El edificio en sí fue construido por orden del gobernador-general de Turkestán, Kaufman. Albergó un gimnasio para mujeres por mucho tiempo. Durante el período soviético este edificio fue dado a la Universidad Estatal de Tashkent. Contaba con una Universidad de Historia en el ala izquierda y la Facultad de Leyes en el ala derecha. Tras la proclamación de la independencia el edificio fue dado en su totalidad a la Universidad de Leyes. Destaca por su gran fachada de ladrillo y sus múltiples ventanas.
A la derecha de la Universidad de Leyes se encuentra el Museo de Amir Timur, reconocible por su forma circular y su cúpula verde. La inauguración del museo se hizo en el aniversario 660 del nacimiento de Amir Timur. Alberga exhibiciones dedicadas a la época de Timur y la dinastía Timúrida. Hay una copia del Coran de Osman en el centro de la plata baja. Las paredes del hall están decoradas por los mejores artistas de Uzbekistán, mostrando escenas de la vida de Timur.
Las exposiciones del primer y segundo piso representan una colección de utensilios, armas y prendas de vestir pertenecientes a Timur y la época Timúrida.

La entrada cuesta 25.000 sums por persona (mucho menos para residentes, como vemos a menudo) y para hacer fotos con cámara se tiene que pagar (no con móvil). La construcción del Museo Amir Timur siguió la tendencia de Karimov de formar una identidad nacional en torno a una historia nacional glorificada. Esta tendencia se puede observar en la bonita cúpula verde azulado que corona el museo, que recuerda al Gur-e Amir en Samarcanda, el lugar de descanso final de Timur. Además, en 2001, poco después de la construcción del museo, su imagen se colocó en el billete de 1.000 som. Este acto ilustró el símbolo nacional del museo y ayudó a promover y celebrar el nuevo edificio. Tenemos que pensar que el hasta entonces denostado Tamerlán se convirtió en héroe nacional después de la independencia, dejando de lado que, pese a haber nacido en el territorio de la actual Uzbekistán, no era uzbeko y que masacró a mucha gente allí. En lo alto de las escaleras del segundo piso del museo se cita a Islam Karimov: “Si alguien quiere entender quiénes son los uzbekos, si alguien quiere comprender todo el poder, la fuerza, la justicia y la libertad ilimitada, las capacidades del pueblo uzbeko, su contribución al desarrollo global, su fe en el futuro, debería recordar la imagen de Amir Temur.” Seguramente el museo sea demasiado benévolo con su figura. A menudo se hace referencia al “Código” de Timur, representándolo como un gobernante compasivo que escuchaba y se preocupaba por las masas. Varios instrumentos expuestos, como la flauta, el tambor doira y el violín, enfatizan el patrocinio de las artes por parte de su dinastía. Sí hay armas y armaduras pero se deja de lado su imagen de tirano sanguinario.
El museo consta de tres pisos. La entrada se encuentra en el sótano, junto con la taquilla y los baños. De hecho es raro ver que se entra por abajo, a un lado de la base de la escalinata. Los visitantes ingresan a la parte principal del museo a través de la gran sala central que domina el primer piso, rodeada de murales históricos muy llamativos. Parece que acabes de entrar en un palacio.

La sala central está decorada con una lámpara de araña de 8,5 metros de altura compuesta por 106.000 colgantes. Amir Timur está representado en un cuadro con relieve dorado.
La subida al segundo piso se hace por una elegante escalera. Se exhiben maquetas de construcciones arquitectónicas de Amir Temur y los Timúridas: Ak-Saray, el mausoleo de Ahmad Yassavi, la mezquita Bibi-Khanum , la madrasa y observatorio de Ulughbek, el mausoleo de Gur-i Amir...También se exhiben allí obsequios de las embajadas. de Pakistán, China, Malasia, Kazajstán, Rusia, Georgia, Turquía y otros así como algunas cartas de o para Amir Timur.
En la Plaza de Amir Timur encontramos también la Torre del reloj de Tashkent. Durante muchos años, desde la construcción del monumento en 1947, fue el símbolo de Tashkent. El autor del plano del edificio fue A.A. Mukhamedshin y I.A. Eisenstein fue quien inició el proyecto – uno de los residentes de Tashkent, relojero de profesión. Durante la guerra, él participó en batallas en la ciudad alemana de Allenstein y trajo el reloj de allí. Nos dijeron, no sé si será cierto, que es del siglo XIX y que solo se paró una vez, el día del terremoto (a saber si será cierto).

Ahora hay otra torre, moderna y copia exacta de la antigua. En lo alto vemos la bandera de Uzbekistán. La bandera nacional de Uzbekistán fue adoptada el 18 de noviembre de 1991.Las 12 estrellas representan las 12 provincias (viloyat) del país. La raya azul representa el cielo, la raya blanca representa la justicia y la raya verde representa hospitalidad. Las dos rayas rojas estrechas representan la fuerza. La Luna decreciente representa la renovación o el reaparecer del país después de su larga desaparición en la Unión Soviética o la base islámica tradicional de la cultura de la mayoría de la población.
Una segunda explicación de la bandera dice que las 12 estrellas representan los 12 meses o los 12 signos del zodiaco, que la tira blanca representa el algodón, el cultivo principal del país, y que la Luna decreciente representa el Islam.
Pero si en la plaza nos llama la atención un edificio, éste es el Hotel Uzbekistán. Construido en 1974 por un equipo de diseñadores dirigido por Ilya Merport, en la etapa de planificación el hotel estaba programado para recibir el nombre de "Hotel Intourist" (Intourist era la principal agencia de viajes soviética) y debía ser más pequeño y con menos pisos. Pero en ese momento, Tashkent se estaba volviendo cada vez más importante como la "Fachada Oriental y Ciudad Escaparate" de la Unión Soviética, y hubo una avalancha de eventos internacionales y un flujo turístico a la ciudad. Entonces, los planos del hotel se ampliaron, convirtiéndolo en uno de los proyectos de construcción más importantes de la época. Diseñado principalmente para recibir a grupos grandes, como participantes en concursos y conferencias internacionales, el número de plantas se aumentó a 17 y la capacidad pasó de los 750 previstos inicialmente a los 900. Debido al clima cálido y soleado de Tashkent, existía una necesidad urgente de sistemas de refrigeración adicionales. Los diseñadores lo consiguieron añadiendo una mampara de aluminio en la fachada occidental, que tenía un propósito funcional y servía como expresión tanto del modernismo uzbeko como del vívido orientalismo. Esta protección solar recibió más tarde el apodo de 'paranja' (burka de estilo uzbeko o 'pandjara' en algunas fuentes).

Taskent se encuentra en una zona muy sísmica, por lo que la parte alta del edificio fue reforzada con una estructura de metal para protegerla de los terremotos. Un sótano de dos plantas de hormigón armado monolítico con paredes de 100 cm de espesor y 9 m de altura sirve como base en forma de caja. Los marcos de todos los bloques del edificio fueron diseñados para cargas sísmicas de nueve puntos. Cada bloque estaba separado entre sí por juntas antisísmicas y vigas articuladas de hormigón armado con sistemas de soporte para evitar daños por ondas sísmicas.
Desde 2020 es propiedad de una empresa de Singapur. Mi apreciación es que visto de lejos puede ser una mole llamativa pero de cerca su fachada es horrible (de noche proyecta publicidad). Por lo que dicen las habitaciones necesitan una reforma. Cómo contrapartida, es un edificio histórico en un enclave inmejorable.
Un poco más allá encontramos el Qashqar Parki (Kashgar Park), otra zona verde de las muchas que tiene la capital. Llegamos allí el primer día por un error del taxista y nos cogió la lluvia de lleno. Allí se abre la zona llamada Broadway. Allí hay restaurantes, cafeterías, tiendas de lujo y atracciones para niños y no tan niños (sobre todo de noche, cuando todo se ilumina). Tengo que hablar de las luces. Uzbekistán de noche es casi Vigo en Navidad.