Signagi o Sighnaghi históricamente era un área rural conocida como "Kambechovani" o "Kisiki". La localidad aparece desde el siglo XVIII en documentos con su topónimo actual, que es de origen túrquico y viene a significar "refugio" o "zanja".

En 1762, Heraclio II convirtió al asentamiento en una fortaleza para defender la zona de los Lekianoba. Tras la anexión por el Imperio ruso en 1801, pasó a ser el centro de un uyezd de la gobernación de Tiflis, y fue un puesto militar estratégico durante la Guerra del Cáucaso. Desde finales del siglo XX ha basado su economía en el turismo, ya que desde su conjunto monumental se puede ver todo el valle del río Alazani.
Se sitúa en la parte este de Kajetia y después de su restauración se conoce como la Ciudad del amor. Y es que hay una capilla que parece que oficia bodas de día y de noche.
Otro hecho particular que le da el apodo a la ciudad es que Signagi es la ciudad de nacimiento del famoso pintor georgiano, Niko Pirosmani, quien vendió su casa para comprarle un millón de rosas a una actriz francesa de quien estaba enamorado. Pese a todo ella rechazó su amor, dejándolo morir en la pobreza.
Sighnaghi fue también una de las muchas paradas a lo largo de la antigua Ruta de la Seda.

El pueblo se asienta en la base de un despeñadero con vistas al Valle Alazani, en una de las regiones productoras de vino más famosas de Georgia.
Lo más destacado es su impresionante muralla. La muralla de Signagi es un impresionante remanente del pasado medieval (siglo XIII). Tiene alrededor de 20 torres, denominadas con los nombrea de los pueblos que están al final de los caminos que parten de cada puerta. Solo una pequeña sección se encuentra abierta para recorrerla (y está muy concurrido).

La muralla y la fortaleza servían para defender a la población de los ataques de las tribus dagestanís. Dicen que los dagestanís eran un pueblo perezoso al que no le gustaban largos asedios. Solían llegar, asaltar rápido un poblado, llevarse todo lo que podían y huir. No eran hechos para la guerra con resistencia. Por eso, aunque las murallas parezcan un tanto frágiles, hacían su función.

En Signagi encontramos dos templos, las iglesias de St. George y St. Stephen, y un museo etnográfico y arqueológico.
