Día 9. Descubriendo Salta - Vuelo al Calafate
Como lirones, dormimos 12 horas buenas. Estamos gratamente sorprendidos porque aunque el cambio horario es solo de 5 horas, no nos afecta para nada y dormimos perfectamente todo el viaje.
Almorzamos en el ultimo turno, de 9 a 10. Y es que hacen turnos porque el hotel solo tiene 7 mesas. Eso sí, en verano puedes disfrutar de la terraza exterior ( con piscina y todo ). Y es un desayuno sencillo pero de todo: las medías lunas habitual, zumos naturales ricos, cafe y té, tostadas, jamón, queso, mantequilla y mermelada. Y el personal muy amable. No queremos comer mucho porque hoy toca asado de domingo y hay que hacer hueco…

Dejamos las maletas en el hotel y salimos a explorar Salta. Hay que decir que en una mañana la puedes ver perfectamente, pero hemos decidido tomarnos un día de descanso y relax, sin prisas teniendo en cuenta que nuestro vuelo a El Calafate sale a las 10 de la noche. Pero si tienes pocas horas en Salta, quizás las dos cosas imperdibles sería la Plaza Mayor ( Plaza 9 de Julio) y pasear por las calles cercanas, algunas de estilo colonial, y si te interesa la historia y la arqueología, el Museo de Alta Montaña.
Sin rumbo fijo, nos dedicamos a pasear y tomar fotos. Y entrar en todas las casitas, patios, iglesias que están abierta y sentarnos en la Plaza para ver la vida pasar… Compramos algún imán de recuerdo y poco más ya que todo es muy de estilo inca, y ya tenemos algunos en casa. Eso sí, por la experiencia después del viaje, los souvenirs son mucho más baratos en Salta que en Iguazú, Calafate y Buenos Aires.

Nos acercamos hasta la estación de tren por la calle Balcarcel donde muchas casas de estilo francés ahora son bares y restaurantes a estas horas aún cerrados, pero ayer sábado noche cuando volvíamos del Tren a las Nubes, tenían mucho ambiente. Pasamos por las ferías de artesanos de la plaza Guelmes, la calle Barcarcel, la iglesia de San Francisco, mucho más espectacular por fuera que por dentro, la Catedral con su característica fachada de color rosa y una cosa que me sorprende: Hay Misa de 12 y la iglesia está hata los topes, incluso el sermón se escucha por los altavoces que llegan hasta el patio exterior.

Como hemos dicho antes, hoy tenemos intención de comer Asado en un lugar popular pero recomendado el la guía. Hay que caminar unos 20 minutos desde el centro, quizás pero merece mucho la pena. El restaurante se llama VIEJO JACK. Somos los únicos turistas en un lugar lleno de familias y grupos de amigos que van llegando para disfrutar de la comida, con razón.El camarero es muy amable y atento y nos recomienda la parrillada para dos, se acompaña de unas patatas, una ensalada mixta y añadimos, saborear el bife de chorizo. Un sitio super recomendable. Por el que pagamos 4150 pesos, que son unos 35 euros. Acordaros: Viejo Jack porque es de 10.

Después de comer, continuamos el paseo hasta el Lago de San Martín, en el Parque del mismo nombre y donde hay muchas familias haciendo picnic y pasando la tarde con las barquitas o jugando. Aquí hay una gran feria de artesanía ( aunque no sé si permanente o solo domingos ). Aquí también puedes subir al Teleférico de San Bernardo para tener buenas vistas de la ciudad. Prescindimos de esta parte pero el paseo es agradable y con buena temperatura. Nos acercamos a la Iglesia de la Candelaria de la Viña que la guía recomienda visitar pero solo abre, cuando abre, a las 8 de la tarde.

Volvemos a las calles Jujuy y Florida que son las peatonales y comerciales pero al ser domingo la mayoría están cerradas. Entramos en algunos patios coloniales de la calle Jujuy y al ser domingo, la entrada es gratuita en el Museo de las Culturas del Norte en la Plaza 9 de Julio. Una interesante exposición para conocer la historia de la región de Salta, desde la arqueología de la cultura Calquil, que es anterior a la Inca, hasta la primera diligencia que llego a Salta en el siglo XIX. Lo más bonito, la arquitectura colonial del palacio.

Son las 5’30 y nos vamos al hotel a descansar en uno de esos mulliditos sofás del salón y nos entretenemos leyendo y escribiendo el diario hasta que llega el taxi para el aeropuerto. Aquí existe, como en todo el país, la opción taxi o el remis, que es una opción más barata pero que funcionan perfectamente. El trayecto al aeropuerto, sin suplemento de aeropuerto, ni de maletas ni nada cuesta 1300 pesos por el trayecto, o sea 10 euros.
El aeropuerto de Salta es chiquitito, y una vez pasados los controles ( bueno, EL control y EL escaner ) que solo hay uno de cada, las salas de embarque no tienen mas que una cafetería con dos mesas y cuatro cosas para comer. Pero el wifi funciona perfectamente, asi que nos tomamos nuestro wifi time. El vuelo sale puntual a las 21'50 hacia el Aeroparque de Buenos Aires. Llegamos sobre las 11'30 de la noche y tenemos que esperar en la terminal del Aeroparque la conexión al vuelo que va a Ushuaia - Calafate que sale a las 4 de la madrugada. Pero no hay ningún problema en dormir en los bancos, en el suelo, tomarte algo en el bar.. De hecho, casi todos los que estamos en la puerta de embarque venimos de un vuelo de conexión, así que la terminal se convierte en un improvisado gran dormitorio.
Escribo esto desde el aeropuerto, para evitar dormirme. Y entre esto, Netflix y algún paseo para estirar las piernas, llega la hora de volar hacia el Calafate.