Habiendo hablado del mausoleo de Amir Timur en la etapa anterior, es el momento oportuno de seguir con los timúridas y sus tumbas.
Shahi Zinda (o Shah-i-Zinda) es una imponente necrópolis donde abundan los azulejos de tonos azules.

A lo largo de una calle estrecha y alargada se encuentran los mausoleos de destacados habitantes de Samarcanda, muchos relacionados con el propio Amir Timur. Para llegar a la necrópolis, los visitantes tenemos que subir un buen tramo de escaleras. Se cree que quienes cuentan el mismo número de escalones al subir y al bajar son personas afortunadas cuyos deseos se harán realidad. Yo pasé de hacerlo. Y luego para acceder a los mausoleos hay más escalones. Vamos, el grado más alto de accesibilidad.

Shahi Zinda consta de once mausoleos que fueron construidos en los siglos XIV-XV. El principal mausoleo, el que originó que se creara la necrópolis, es la tumba del primo del Profeta Mahoma, Kusam ibn Abbas. El complejo fue llamado “Shahi Zinda” que en persa significa “El rey viviente”. Él era uno de los que predicaba el islam en la región. Más tarde, el complejo se convirtió en un importante centro de peregrinaje que fue reverenciado por la gente como sagrado.


De acuerdo con la leyenda, Kusam ibn Abbas fue a predicar a Samarcanda en el 640, donde pasó 13 años predicando y fue decapitado por los zoroastrianos durante su rezo. La tumba de Kusam ibn Abbas atrajo a Samarcanda a muchos creyentes. En la Edad Media realizar un peregrinaje a la tumba del “El rey viviente” era igual a realizar el peregrinaje a la Meca. La leyenda cuenta que la fuente de agua en la tumba posee poderes curativos.
La opinión de los historiadores árabes acerca de ese evento difiere. Una leyenda dice que una flecha pagana mató a Kussam ibn Abbas; otra dice que desapareció justo enfrente de los infieles en la grieta en el minbar (un lugar para la oración), que se abrió de repente debajo de él. La tercera dice que el santo Hizr ayudó a Kussam acorrer y alcanzar el pozo de Shaaban , y en este pozo se esconde hasta el día de hoy. La cuarta leyenda dice que justo cerca del pozo de Shaaban, Kussam fue decapitado con una espada, pero logró beber el "agua viva" del pozo y se convirtió en inmortal. Por eso, la lápida del santo está decorada con las siguientes líneas: "Los que mueren en el camino de Alá, no se consideran muertos, están vivos...”
La puerta a la tumba estaba considerada el elemento más atractivo del mazar. Yusuf Shirazi, un hábil maestro de la talla en olmo, hizo la puerta en 1404. Originalmente estaba decorada con marfil pero lamentablemente, no se ha conservado hasta el día de hoy. Pero se conservó la inscripción, que dice: "El profeta de los de Arabia, de Hasham, de Quraysh, de La Meca y de Medina dijo: ¡la paz sea con él! Kussam, hijo de Abbas, se parece más a mí que a otros por su apariencia y carácter".
El complejo consta de varias edificaciones: una pequeña mezquita llamada Ziyoratkhona (en la que se realizaba el rito de adoración), una gurkhona (tumba), una chillakhona (el lugar donde se llevaba a cabo el ramadán de 40 días) y una tugkhona (almacenamiento de equipo de culto). La celosía de madera, con patrones florales, separa la mezquita de la tumba, donde se encuentra la que se considera la mejor lápida de azulejos hecha de cerámica, creada en el Asia Central de aquellos años. La lápida está decorada con azulejo de cerámica de colores azul, amarillo, blanco y verde y está cubierta con una gran cantidad de oro. En los niveles de la tumba están escritos en oro refranes del Corán.
Todos los mausoleos del complejo de Shahi Zinda parecen integrarse en un complejo armonioso. Cada uno de ellos es un edificio cuadrado con un domo y una entrada destacada por un pórtico. Suelen ser ricos en ladrillos, azulejos de mayólica y mosaicos tallados aunque algunas tumbas han perdido parte de su decoración.

Todos creían que la construcción de su tumba cerca de la del santo expiaría todos sus pecados. Y especialmente “afortunados” se considera que fueron los enterrados en el "Patio Norte": la esposa de Tamerlán, Tuman-Aka; el ilustrador religioso Khoja Ahmal; y una chica que murió en castidad de 1360 (no se sabe nada sobre esta joven).
Allí también está el mausoleo del gran astrónomo Qāḍī Zāda al-Rūmī, amigo y aliado de Ulugh Beg, o el del emir Burunduk, el fiel comandante de Tamerlán.
Muchos arqueólogos creen que la madrasa de Tamghach Khan, construida por orden del gobernante de la dinastía Qarajánida, Tamghach Khan Ibrahim, estuvo una vez en este sitio. La madrasa sirvió como un centro de educación pública y fue desmantelada en los años 90 del siglo XIV.
En 1327, fue construido para la tempranamente fallecida sobrina de Timur, el mausoleo de Shadi Mulk Aka, al que los historiadores del arte llamaron la "Perla de Shahi Zinda". El Mausoleo Shadi Mulk Aka es la primera construcción de Samarcanda durante el reinado de Tamerlán.

La tumba de Shirin-Bek-Aka, perteneciente a la hermana de Amir Timur, puede considerarse la más ligera y la más espaciosa. Este mausoleo destaca por el uso de mosaicos tallados de diferentes colores, enfatizando la belleza de los ornamentos.. La luz penetraba en todos los rincones del mausoleo, las losas del panel estaban decoradas con un hábil patrón dibujado y en las paredes había paneles con paisajes. Muchos arqueólogos consideran que el mausoleo de Shirin-Bek-Aka es la estructura más perfecta en términos artísticos.
En términos generales es un lugar precioso y digno de fotografiarse por todos lados.

En principio es necesario cubrirse pero no descalzarse. Sin embargo una vez dentro no vi a nadie que lo controlara. Quizás el lugar donde debería cumplirse es en la tumba del "rey viviente", donde había gente rezando.
Bastante alejado de centro encontramos otra construcción de los timúridas. Y otra vez toca subir escaleras.
Durante el reinado de Ulug beg, nieto de Amir Timur, Samarcanda se convirtió en uno de los centros de ciencia más destacados de su tiempo. Ulugbek era una persona muy instruida y sus profesores, el famoso poeta y científico-filósofo Sheikh Arif Azari y el prominente astrónomo y matemático Kazyzade Rumi, inculcaron el amor a la ciencia y el arte en él. Era un magnífico científico pero un mal guerrero. El resultado de su trabajo científico son las llamadas “Nuevas tablas astronómicas”, las cuales contienen una declaración de los fundamentos teóricos de la astronomía y coordina alrededor de 1000 estrellas. Las tablas eran ampliamente conocidas en Europa (publicadas en Oxford en 1665), India y China. La información brindada en ellas, así como los valores de la duración del año, la inclinación eclíptica del ecuador y la precisión, refinada significativamente por Ulug beg, fueron de gran importancia para la astronomía.

El trabajo científico de Ulugbek fue creado gracias a su observatorio único levantado en Samarcanda. El instrumento principal era un gran cuadrante, ubicado dentro de un edificio cilíndrico con un diámetro de 48 metros (sus restos fueron encontrados durante una excavación arqueológica). La parte superior de su arco meridional cuenta con 40,20 metros y alcanza la parte plana del techo del edificio, mientras que su parte inferior (hasta 11 metros), todavía se preserva en una trinchera rocosa. En el techo se ubicaban un círculo azimutal y un cuadrante giratorio, lo que permitió fijar las coordenadas de las estrellas en cualquier punto de la esfera celeste. También contaba con un reloj de sol.

Ulug Beg no solo determinó la duración del año tropical con mayor precisión que Copérnico sino que, además, hizo otro tanto con la oblicuidad de la eclíptica terrestre con medidas que solo se han podido igualar hoy en día. Ulug Beg y sus ayudantes calcularon que el año tropical (más corto que el sideral porque no es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta completa al Sol sino el transcurrido entre dos pasos sucesivos del Sol por el equinoccio medio, es decir, de primavera a primavera o de otoño a otoño) era de 365 días, 5 horas, 49 minutos y 15 segundos. Hoy, con la tecnología actual, sabemos que dura 365 días 6 horas 9 minutos y 9,76 segundos. Un margen de error muy pequeño.
También determinaron la oblicuidad terrestre (ángulo de inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto a la eclíptica, la curva que el Sol sigue imaginariamente alrededor de la Tierra) en 23,52 grados, mucho más exactos que los que dejaron Copérnico e incluso astrónomos posteriores como Tycho Brahe (aunque hay que aclarar que esa oblicuidad cambia con el tiempo a razón de 0,47 segundos por siglo y ahora es de 23 grados, 26 minutos y 14 segundos).
El observatorio se construyó entre 1424 y 1429. Fue diseñado por el mismo Ulug Beg, y se construyó en el sitio de un observatorio anterior que había sido destruido por los mongoles en 1219. Constaba de tres componentes principales: un gran observatorio central, una biblioteca y una residencia para los astrónomos. La biblioteca contenía más de mil libros sobre astronomía y temas relacionados.

Ulug Beg era un personaje excepcional. Su abuelo era Tamerlán y su padre, Shāhruj Mīrzā, ejercía el cargo de gobernador de la parte oriental del Imperio Timur; por tanto, de Persia y la Transoxiana (una región del Turkestán), lo que ahora es Uzbekistán. Se cree que Ulug, el primogénito, debió nacer en Soltaniyeh (Irán) hacia el 1393 o 1394, aunque seguramente se estableció en Samarcanda cuando fue designada como capital. Con solo dieciséis años asumió el gobierno de la ciudad, que nunca abandonó, y tres años después se convirtió en soberano de toda la Transoxiana tomando, acorde a su rango, trece esposas.
Recibió una espléndida formación científica, producto del esplendor cultural de aquella corte. Adquirió también conocimientos de medicina (se le atribuye el invento de una pócima para tratar los desarreglos intestinales y recetas diversas a base de frutos secos para potenciar la potencia sexual de los recién casados, algo retomado más tarde por Avicena). Destacó en matemáticas, geometría esférica y trigonometría. También era un gran poeta, que debatía en verso, según la tradición del Bahri bayt (una especie de competición en la que cada contendiente debe argumentar usando como inicio la última letra usada por su oponente).
Hablaba cinco idiomas y fomentó las artes y la enseñanza. Para esto último fundó una madrasa (escuela) superior cuyo profesorado estaba compuesto por decenas de sabios de todo el Imperio Timur, caso del turco Qāḍī Zāda al-Rūmī o el persa Jamshīd al-Kāshīallí (ambos astrónomos y matemáticos) y que aceptaba alumnos también de diversas procedencias.
Gracias a él Samarcanda se convirtió en la capital astronómica del mundo, un mérito todavía mayor si se tiene en cuenta que aún no se había inventado el telescopio (de ahí el gran tamaño del sextante y el resto del equipamiento). Así pues, es normal que actualmente se homenajee a este personaje bautizando con su nombre un cráter lunar y un asteroide.

Ulug Beg fue derrotado en una guerra sucesoria al morir su padre y aliarse sus sobrinos contra él. El golpe debió resultar más duro aún al descubrir que su propio hijo se alzaba también armas. Abdal-Latif Mirza, que así se llamaba, venció a su progenitor en la batalla de Damasco en el año 1449 y, aunque le permitió exiliarse en La Meca, ordenó su asesinato (y el de su hermano) antes de que llegase, ganándose el mote de Padarkush (Parricida).
Tras la muerte de Ulug Beg el observatorio fue destruido y saqueado por fanáticos religiosos. Solo en 1908 el arqueólogo Vyatkin encontró el primer documento donde se menciona la locación del observatorio. Desafortunadamente, solo la parte subterránea de uno de los sextantes y la base del edificio fueron salvados. Basándose en los documentos los científicos hicieron el modelo del observatorio.
Corría el año 1908 cuando un arqueólogo ruso de origen uzbeko llamado Vassily Lavrentyevich Vyatkin estaba excavando en una colina de las afueras de Samarcanda cuando encontró las ruinas de lo que había sido el susodicho observatorio, destruido en 1449 a la muerte de Ulug Beg. Allí sacó a la luz una trinchera subterránea de once metros de largo por dos metros de ancho y tres plantas de altura que, con marcas de calibración a todo lo largo, seguía la longitud del meridiano. En ella -bajo tierra, para protegerlo de los terremotos- se había colocado un gran arco de 40,4 metros de radio que, según un testigo turco que tuvo ocasión de verlo personalmente, era tan alto como la cúpula de Santa Sofía, en Constantinopla. Se trataba de la estructura base del llamado sextante Fajri, el mayor de su tiempo hasta el siglo XVII, que contaba con escaleras a los lados para poder hacer las mediciones, puesto que servía para determinar el mediodía. Y es que, cada jornada, el equipo de astrónomos que trabajaba en el observatorio calculaba el mediodía según la altura meridional del Sol, junto con otros datos complementarios como su grado de declinación (ángulo entre la línea Sol-Tierra y el plano ecuatorial celeste) o la distancia al cénit (su punto más alto en el cielo).
Vyatkin está enterrado en el complejo.
Enfrente hay un museo para explicar los descubrimientos del nieto de Timur y sus colaboradores. Una magnífica estatua del científico se encuentra abajo y le muestra muy guapetón (seguro que más de lo que era). Hacerse una foto allí resultó complicado. Había un grupo grande que no paraba de hacerse fotos.
