Nos hemos despertado a primerísima hora para visitar el castillo de San Felipe. Abren a las 7 de la mañana y teniendo en cuenta el calor tan brutal que hace en Cartagena visitarlo más tarde puede ser mortal. El hotelillo está bastante cerca asi que tampoco ha sido un madrugón. El parque bajo el fuerte esta presidido por una estatua de Blas de Lezo que ya quisiéramos en España.
Lo bueno de visitarlo a las 7 es que, además de que el calor es tolerable, no hay un alma. Se puede visitar el fuerte tranquilamente, recorriendo los pasillos que se usaban de armería y los torreones. A parte de su significado histórico el fuerte tiene unas vistas a la ciudad preciosas, ofreciendo una vista de 360 grados de la ciudad, el mar Caribe y el puerto.
Después de explorar el fuerte, con un Uber hemos ido para Bocagrande. Esta zona de la ciudad es conocida por su modernidad, con altos edificios, hoteles de lujo y una playa extensaformada por minibahías, que se extiende a lo largo de la costa. Nos hemos metido
una cafetería bien puntuada y hemos desayunado como señores y como señores hemos pagado. Ya cayendo el calor hemos vuelto al centro paseando por toda la playa de Bocagrande. En Bocagrande es famoso el acoso a los turistas pero por nuestra parte no hemos encontrado nada de eso. La playa no es idílica pero ni tan mal, viniéndo de Curaçao queda ensombrecida. Si pagas tu tumbona tiene su baño y tampoco son muy caras.
Hasta el centro historico hay su paseo largo y en la última parte el sol ya picaba. Lo bueno del centro histórico es que las calles caen en sombra y se puede estar al medio día. Aun así el calor es tal que nos hemos sentado en una terraza a echarnos unas cervezas a pares y comernos una pizza.
Despues de comer nos hemos vuelto al alojamiento a tomar un respiro del calor y su siesta cervecera. El calor de Cartagena es tremendo.
Por la tarde, hemos ido al centro comercial La Serrezuela. Nos lo recomenó el del alojamiento de Bogotá porque su hija es la que lleva las redes sociales. El centro comercial está curioso. Bastante modernete, mucha tienda de marca y cafeterías.
Al volver hacia el centro histórico, nos hemos vuelto a encontrar el mismo grupo de bailarines de ayer. Yo creo que se juntan todas las tardes en el parque bolivar y hacen los mismo bailes. Cumbia colombiana. Enfocado claramente al turista pero muy bonito.
Para la cena, nos hemos vuelto a Getsemaní. Por la noche hay ambientazo. Musica en vivo en varios cafes y cada bar con intentando atraer la atención del turista como sea. No te cansas de pasear por Getsemani, la pena es que en cuanto te descuidas te engancha alguien para venderte lo que sea.
Muy bonito cartagena, tiene sus luces y sombras pero me ha gustado mucho. Se nota que aqui el turismo lleva años de desarrollo respecto al resto del país, nuevamente para bien y para mal. En el apartado de impresiones comentaré cuál me parece el mal de cartagena, básicamente los cruceros e instagram.