Hoy hemos ido de Cartagena a Santa Marta. Sobre el mapa parece cerca pero no. En el bus público se tarda como 7 horas en llegar. La mejor opción son unos minibuses de la compañía "Berlina" que tardan algo más de 4 horas, haciendo parada rápida en Barranquilla, es mas económico que Marsol y los minubuses salen cada 20 minutos de una estación de buses sin ir recogiendo a nadie por el camino, lo que ahorra tiempo.
El bus han sido 4 horas tranquilas con la música a tope con cumbias y una colombiana que ha llamado por teléfono a gritos a todos los números de las páginas amarillas del país. Lo normal.
Hemos llegado sobre a las 11:30 y nos han dejado en un centro comercial a las afueras frente a una parada de buses de línea. Hemos pillado un bus para el centro y hemos buscado un sitio local para comer. Después de comer hemos dado un paseo por el centro pero el calor era infernal. El centro no deja de ser un minicartagena de Indias con toques de Medellín en cuanto a que aquí vuelve a verse el problema de la droga en la calle. La playa me llega a recordar bastante a cala Cortina de Cartagena de España pero con su paseo marítimo. Con el calurozo que hacía, y teniendo piscina en el alojamiento, nos hemos despedido de Santa Marta sin apenas cogerle cariño y hemos pillado el bus hacia el Tayrona. 1 hora de bus de los buenos, estándar Centroamérica, musicote, 50 grados parados a la sombra y sin límite de aforo. Muy barato eso sí. Se me ha caído una lágrima de recordar las aventuras guatemaltecas en los chicken bus.
El alojamiento "Mama Tayrona" está muy bien. Se encuentra cerca de la carretera pero ubicado en pleno bosque seco tropical del Tayrona. Se cruza un puente de madera para llegar y lo tienen decorado con gusto con su piscina incluida, la habitación tiene unas vistas a la selva que son lo mejor del alojamiento. La piscina es una especie de balsa donde acumulan el agua del río. No se ve como si fuera una piscina pero cumple. Hemos dejado las cosas y hemos echado la tarde echando cerves en la orillita de la piscina tan ricamente. Con este calor pocos planes se pueden hacer cuando cae el soletón. Menos mal que tuve ojo con el alojamiento en su día y reservé con tiempo, al ser Semana Santa nos cuenta la chica que está todo llenísimo, muestra de ello un grupo de 10 franceses con los que hemos compartido piscina.
Mañana dormimos en el parque nacional del Tayrona. Última ruta del viaje.