El bus no es VIP. Viene a ser como el típico autobús de alsa. Está lleno. Hace muchas paradas intermedias, por lo que el viaje se prolonga por una 5’5 horas. Largo y pesado.
Una vez en Kerman me viene a buscar mi plan B, Abosar. Tenía el contacto de un tal Mahded, pero me ha mandado un mensaje en el bus diciendo que le había surgido alguna cosa y que no podía ser mi anfitrión. Pues nada, a buscar alternativas. La verdad es que no me faltaban, pues tenía unas seis propuestas más. Le mando un mensaje de telegram a uno de ellos y contesta afirmativamente. Ya puestos, concreto con otros dos más las siguientes noches.
Abosar me viene a buscar en coche (saipa) junto a su sobrino. Habla inglés muy bien y lleva sólo un mes en CS. Su casa está a unos cinco minutos de la Terminal de autobuses en coche. Cuando llego a su casa la sorpresa del siglo: Carlos, un sevillano y Marc un catalán que están de mochileros por Irán. Dios, qué ilusión me ha hecho, jodé.
Abosar es un tipo genial, nos atiende como marajás. Como he llegado tarde, hacia las 10:00 pm, va a un restaurante a traernos comida a casa. El hecho es que hace dos días una pareja que se alojaba con él fueron a un restaurante y les cobraron un pastón, posiblemente por ser extranjeros. El tipo, que tiene cinco hermanos, todos policías, contactó con uno de ellos para que les hiciera una visita a los del restaurante. Desde entonces, se trae la comida él mismo a su casa.
Después de una charla agradabilísima en castellano y un poquito en inglés, nos hemos ido, seis personas en un coche en el que entran cuatro, a dar una vuelta a la heladería de su cuñado donde nos hemos tomado un batido de pistacho. Al final hemos acabado en un garito próximo fumando pipa de agua (ellos, yo no).
Dios, qué cara de fumaos que tienen estos dos...
El día siguiente, domingo, tenían planeado visitar algunos sitios de los alrededores de kerman, así que me he apuntado al plan. Íbamos a salir a las 10:00, pero al final se nos han hecho las 12:00. Esto ha condicionado el resto del día, por desgracia.
Esta vez hemos ido cinco en el coche. El primer destino ha sido el jardín de Baghe shahzade en Mahan. (5€). El más chulo que he visto hasta el momento.
De allí nos hemos ido a comer unas frutas a un descampado donde nos esperaba su cuñado y unos amigos. Lo hemos pasado a lo grande, pero como niños, tirándonos agua los unos a los otros… hemos acabado empapados.
Después de despedirnos, seguimos trayecto hacia la cascada de Raiaj, que no tiene gran cosa, pero bueno…
Los muy cachondos querían duchar a todo quisque

Por último nos hemos dirigido hacia el desierto, unos 150km, en Kalut en Shahdad. La pena que hemos llegado anocheciendo y no hemos podido contemplar el atardecer. De allá, otros 150 km para volver a la ciudad.
Estoy gafado con mis hosts, porque la host número dos de kerman me dice que tampoco puede acogerme, así que intento adelantar al número tres. Después del agobio de no tener cobertura en casi todo el trayecto, veo que éste acepta mi mensaje de telegram y estoy más tranquilo. Abosar ya se había ofrecido para tenerme otra noche, no obstante. Por cierto, al final le he pagado 25 euros al bueno del iraní por todo el curro y buen trato que ha tenido para con nosotros.
El segundo host en kerman, Sajad, es un chico joven, de unos 22 años, estudiante de medicina, que habla incluso debajo del agua. Vive con su hermano, en un apartamento dentro de una casa familiar de los padres de su hermana. De hecho, cuando me recoge, unas dos horas más tarde de lo previsto por mi culpa, está la hermana cocinando para mí. De nuevo la hospitalidad iraní.
Evidentemente, les gusta la poesía y les he regalado otro librito del poeta chileno, que han agradecido leyendo algún poema.
Hemos estado charlando (más bien un monólogo, jodé cuánto habla) hasta las 5:00 am. Espero poder descansar algo esta noche. Mañana no hay plan, excepto cocinarles un rico pisto.
Al día siguiente, lunes, tras el correspondiente opíparo desayuno, hemos ido a la casa de los padres de mis host (hasta entonces estábamos en la casa de los padres políticos). Tras lo cual deciden que me van a llevar al bazar y a ver un jardín por la zona. Está a unos diez kilómetros a las afueras de Kerman, siguiendo la estela de muchas plantaciones de pistachos, producto típico de la zona.
Esta vez conseguimos entrar como tres iraníes (ya me ha cansado de ir de legal, la verdad) y pagamos la mitad de lo que me hubiera costado mi entrada sola.
El jardín no es tan espectacular como el de ayer, aunque en buena compañía merecería la pena. Ellos me comentan que suelen venir por la noche, ya sabéis, en plan romántico. Lo mejor, la media horita que nos hemos echado a descansar y evitar el sol en la zona destinada a rezar… total, no había ni Dios…
Tengo un poco el complejo de hombre florero, de tantas fotos que han querido que nos saquemos.

De allí nos hemos dirigido al bazaar cubierto más grande de Irán, donde también se estaba fresquito. Yo buscando un barbero (que no he encontrado), Sajad parando a los turistas para charlar con ellos (que sí ha encontrado). A eso de las tres aproximadamente nos hemos adentrado en un tradicional café subterráneo, requetechulo, donde nos hemos tomado el refrescante postre que probé en Yadz con el bueno de Amirhussein: Falude
En compañía de música tradicional hemos estado ahí hasta que Sajad me ha comentado que vamos a ir a comer en casa de su madre. ¡Jodé, se me había olvidado lo del pisto!
Aquí la gente come cuando se le antoja, sin problemas. Así serían las 4:30 pm cuando nos presentamos en casa de sus padres, que nos esperaban con el consabido arroz, aderezado con pistachos y verdura cocinada con carne. Esta vez, se incluía en el sempiterno menú trucha. Lo de sentarme en el suelo, lo sigo sin llevar muy bien.
A eso de las seis me piro con Sajad a una construcción de su familia en el centro de Kerman. Al parecer, se van a cambiar de casa y están construyendo todo un edificio, de cuatro alturas, que contará con varios apartamentos para alquilar y un local de comida rápida en los bajos. Allí nos esperaba Haniye, una arquitecta bien guapa. Con ella hemos pasado la tarde, tomando un café latte con hielo: la cara que han puesto al pedirlo no tenía precio.
Supuestamente esta noche voy a estar con mi último host en Kerman, que no será al final la maciza que tenía que haberme acogido la noche anterior, pues sigue en nosédónde. El plan B, sin dificultades, lo cubre Erfan. Le he dicho que creo que estaré libre para las 8:45, pero como don charlatán le está metiendo fichas a Haniye, a eso de las 10:00 pm le digo que es hora de despedirnos y le mando el marrón de que se explique con mi nuevo host.
Quedamos en un punto intermedio y éste me viene a buscar en moto. La hostia, yo con las dos mochilas, intentando agarrarme como puedo; menos mal que el trayecto ha durado sólo unos diez minutillos. Hemos ido a su casa, está solo esta noche, para dejar las mochilas e ir a cenar algo.
Erfan es periodista (le han encarcelado dos veces) y comunista activo. No se cansa de denunciar situaciones de corrupción de su municipio, a pesar de que muchas veces las presiones hacen que no se publiquen sus artículos en el periódico donde trabaja. La verdad que me ha contado unas cuantas cosas que hacen pensar que España es el paraíso de la honestidad.
En el restaurante, acompañado de deliciosas berenjenas rellenas, hemos estado hablando de política fundamentalmente: lo echaba de menos. Este hombre es un auténtico ilustrado
Allá que hemos estado hasta que nos han echado y de vuelta a la casa hemos seguido hablando, junto a varias tazas de te, de la situación de los periodistas en Irán: o demuestras tu afinidad religiosa (demostrar, no decir, que crees en Alá) o te mueres de hambre (su caso).
Entre la charla se ha colado el tema de la poesía, por supuesto, también lee poesía. Incluso me ha hablado de “Bodas de Sangre”. Pero la hostia ha sido cuando me suelta, sin más que su poema favorito es ese de “Don’t keep out your smile from me, cause I’d die…” No le he dejado continuar. Le he comentado que, en efecto, Tu risa, era el poema favorito de Ama y no he podido sino firmarle el ante-último ejemplar de Los versos del capitán, que ha recibido con un abrazó de agradecimiento y sorpresa mayúsculos.
En definitiva, hemos seguido hablando sobre temas menos políticos hasta las 5:00 am, en que le he dicho que tal vez tuviéramos que dormir un ratito. Otro día literalmente memorable en Irán.
El martes 19 es mi ultimo día en Kerman (si no hay problemas con el bus). El plan es coincidir con varios CSurfers para dar una vuelta y comer con mi anfitrión en la ciudad. A la noche, tomaré el bus nocturno hacia Shiraz.
Después de dormir cuatro horas me ha venido a recoger Halej, junto a dos primas suyas. Nos hemos ido a desayunar un heladito con zumo de zanahoria y después hemos pasado la mañana tumbados en esos sillones que hay en los jardines y bosques de las afueras de las ciudades iraníes. Baba bastaney, Fangal Ghaem es el nombre en persa del lugar en cuestión.
Hablar con mujeres siempre eleva la categoría de la conversación y así ha sido esta vez. Hemos hablado de muchos temas diferentes durante más de dos horas. Evidentemente, me han invitado ellas.
En plan broma les he comentado lo del pelo pintado de las chicas de Qom y Tehran y me he dejado llevar… hemos buscado un tinte tipo púpura y una casa en la que trabaja un peluquero. Las brujas me han engañado haciéndome creer que el tinte era temporal. Menos mal que el peluquero sólo ha dejado el color unos diez minutos, mientras me afeitaba (había que aprovechar), de tal forma que el color que me ha quedado es un violeta muy pálido. Eso sí, para al menos dos meses.

Me lo he tomado a bien, la verdad… era interesante ver cómo te miraba la gente en la calle.
Me he despedido de estas chicas cuando me han recomendado un sitio para ir a comer. Evidentemente, se han encargado de llamar al taxi, pagarle, dejarle claro dónde me tenía que dejar; incluso me han dado las indicaciones para ir después a una casa de cambio a por más tomanes.
La comida no ha sido novedad. Llega un momento en que deja de ser original la cocina iraní. Ha sido nuevamente el puré de berenjena con nata agria, tan delicioso como las dos veces anteriores que la he comido. Tal vez más, ya que después de aprovechar el wifi del restaurante durante unos 90 minutos y haber comido el plato con un dug y un pan delicioso, he pagado 1’5€. En un sitio muy elegante, además.
Desde allí, he tomado un taxi colectivo para buscar una casa de cambio en el centro siguiendo las indicaciones de las chicas de la mañana. Como estaba cerrada, pues abre a las 5:30, aprovecho para tomarme un te. Bueno, uno exactamente no; ya sabéis, la tetera donde caben unos siete tes. Allí espero a mi siguiente CSurfer, Arash, un joven guía de la ciudad. Con él cambio los euros (3850 tomanes por euro) y damos un paseo por el bazar.
Después de comprarme unas gafas de sol y una funda por 5 euros, recabamos en puestos de especias y frutos secos. Allí pasamos un rato agradable charlando con el tendero, al que le compro pistachos y nueces para el viaje de la noche. Seguido me llevan al mismo coffee shop que visité ayer, donde vuelvo a pedir Falude.
Allí nos quedamos a la espera de Sedi, una chica de CS que me ha comprado el billete de autobús de la noche y de paso, con mi host y su novia. En definitiva, que medio “bar” estaba ocupado por “mi gente”. La charla amena ha tenido que concluir ya que tenía que volver a buscar mi mochila para ir a la Terminal. Arash se ha encargado de llevarme a la casa de Erfam y después hasta la Terminal que está atomarporel… Tambiénn me ha ayudado con las gestiones del canjeo del billete y localización del bus. Cosas que parecen tontas cuando no tienes que hacerlas tú solo, rodeado de iraníes que no hablan inglés.
Una vez en Kerman me viene a buscar mi plan B, Abosar. Tenía el contacto de un tal Mahded, pero me ha mandado un mensaje en el bus diciendo que le había surgido alguna cosa y que no podía ser mi anfitrión. Pues nada, a buscar alternativas. La verdad es que no me faltaban, pues tenía unas seis propuestas más. Le mando un mensaje de telegram a uno de ellos y contesta afirmativamente. Ya puestos, concreto con otros dos más las siguientes noches.
Abosar me viene a buscar en coche (saipa) junto a su sobrino. Habla inglés muy bien y lleva sólo un mes en CS. Su casa está a unos cinco minutos de la Terminal de autobuses en coche. Cuando llego a su casa la sorpresa del siglo: Carlos, un sevillano y Marc un catalán que están de mochileros por Irán. Dios, qué ilusión me ha hecho, jodé.

Abosar es un tipo genial, nos atiende como marajás. Como he llegado tarde, hacia las 10:00 pm, va a un restaurante a traernos comida a casa. El hecho es que hace dos días una pareja que se alojaba con él fueron a un restaurante y les cobraron un pastón, posiblemente por ser extranjeros. El tipo, que tiene cinco hermanos, todos policías, contactó con uno de ellos para que les hiciera una visita a los del restaurante. Desde entonces, se trae la comida él mismo a su casa.

Después de una charla agradabilísima en castellano y un poquito en inglés, nos hemos ido, seis personas en un coche en el que entran cuatro, a dar una vuelta a la heladería de su cuñado donde nos hemos tomado un batido de pistacho. Al final hemos acabado en un garito próximo fumando pipa de agua (ellos, yo no).
Dios, qué cara de fumaos que tienen estos dos...

El día siguiente, domingo, tenían planeado visitar algunos sitios de los alrededores de kerman, así que me he apuntado al plan. Íbamos a salir a las 10:00, pero al final se nos han hecho las 12:00. Esto ha condicionado el resto del día, por desgracia.
Esta vez hemos ido cinco en el coche. El primer destino ha sido el jardín de Baghe shahzade en Mahan. (5€). El más chulo que he visto hasta el momento.



De allí nos hemos ido a comer unas frutas a un descampado donde nos esperaba su cuñado y unos amigos. Lo hemos pasado a lo grande, pero como niños, tirándonos agua los unos a los otros… hemos acabado empapados.
Después de despedirnos, seguimos trayecto hacia la cascada de Raiaj, que no tiene gran cosa, pero bueno…
Los muy cachondos querían duchar a todo quisque


Por último nos hemos dirigido hacia el desierto, unos 150km, en Kalut en Shahdad. La pena que hemos llegado anocheciendo y no hemos podido contemplar el atardecer. De allá, otros 150 km para volver a la ciudad.
Estoy gafado con mis hosts, porque la host número dos de kerman me dice que tampoco puede acogerme, así que intento adelantar al número tres. Después del agobio de no tener cobertura en casi todo el trayecto, veo que éste acepta mi mensaje de telegram y estoy más tranquilo. Abosar ya se había ofrecido para tenerme otra noche, no obstante. Por cierto, al final le he pagado 25 euros al bueno del iraní por todo el curro y buen trato que ha tenido para con nosotros.
El segundo host en kerman, Sajad, es un chico joven, de unos 22 años, estudiante de medicina, que habla incluso debajo del agua. Vive con su hermano, en un apartamento dentro de una casa familiar de los padres de su hermana. De hecho, cuando me recoge, unas dos horas más tarde de lo previsto por mi culpa, está la hermana cocinando para mí. De nuevo la hospitalidad iraní.
Evidentemente, les gusta la poesía y les he regalado otro librito del poeta chileno, que han agradecido leyendo algún poema.
Hemos estado charlando (más bien un monólogo, jodé cuánto habla) hasta las 5:00 am. Espero poder descansar algo esta noche. Mañana no hay plan, excepto cocinarles un rico pisto.
Al día siguiente, lunes, tras el correspondiente opíparo desayuno, hemos ido a la casa de los padres de mis host (hasta entonces estábamos en la casa de los padres políticos). Tras lo cual deciden que me van a llevar al bazar y a ver un jardín por la zona. Está a unos diez kilómetros a las afueras de Kerman, siguiendo la estela de muchas plantaciones de pistachos, producto típico de la zona.


Esta vez conseguimos entrar como tres iraníes (ya me ha cansado de ir de legal, la verdad) y pagamos la mitad de lo que me hubiera costado mi entrada sola.
El jardín no es tan espectacular como el de ayer, aunque en buena compañía merecería la pena. Ellos me comentan que suelen venir por la noche, ya sabéis, en plan romántico. Lo mejor, la media horita que nos hemos echado a descansar y evitar el sol en la zona destinada a rezar… total, no había ni Dios…


Tengo un poco el complejo de hombre florero, de tantas fotos que han querido que nos saquemos.

De allí nos hemos dirigido al bazaar cubierto más grande de Irán, donde también se estaba fresquito. Yo buscando un barbero (que no he encontrado), Sajad parando a los turistas para charlar con ellos (que sí ha encontrado). A eso de las tres aproximadamente nos hemos adentrado en un tradicional café subterráneo, requetechulo, donde nos hemos tomado el refrescante postre que probé en Yadz con el bueno de Amirhussein: Falude



En compañía de música tradicional hemos estado ahí hasta que Sajad me ha comentado que vamos a ir a comer en casa de su madre. ¡Jodé, se me había olvidado lo del pisto!
Aquí la gente come cuando se le antoja, sin problemas. Así serían las 4:30 pm cuando nos presentamos en casa de sus padres, que nos esperaban con el consabido arroz, aderezado con pistachos y verdura cocinada con carne. Esta vez, se incluía en el sempiterno menú trucha. Lo de sentarme en el suelo, lo sigo sin llevar muy bien.
A eso de las seis me piro con Sajad a una construcción de su familia en el centro de Kerman. Al parecer, se van a cambiar de casa y están construyendo todo un edificio, de cuatro alturas, que contará con varios apartamentos para alquilar y un local de comida rápida en los bajos. Allí nos esperaba Haniye, una arquitecta bien guapa. Con ella hemos pasado la tarde, tomando un café latte con hielo: la cara que han puesto al pedirlo no tenía precio.

Supuestamente esta noche voy a estar con mi último host en Kerman, que no será al final la maciza que tenía que haberme acogido la noche anterior, pues sigue en nosédónde. El plan B, sin dificultades, lo cubre Erfan. Le he dicho que creo que estaré libre para las 8:45, pero como don charlatán le está metiendo fichas a Haniye, a eso de las 10:00 pm le digo que es hora de despedirnos y le mando el marrón de que se explique con mi nuevo host.
Quedamos en un punto intermedio y éste me viene a buscar en moto. La hostia, yo con las dos mochilas, intentando agarrarme como puedo; menos mal que el trayecto ha durado sólo unos diez minutillos. Hemos ido a su casa, está solo esta noche, para dejar las mochilas e ir a cenar algo.
Erfan es periodista (le han encarcelado dos veces) y comunista activo. No se cansa de denunciar situaciones de corrupción de su municipio, a pesar de que muchas veces las presiones hacen que no se publiquen sus artículos en el periódico donde trabaja. La verdad que me ha contado unas cuantas cosas que hacen pensar que España es el paraíso de la honestidad.
En el restaurante, acompañado de deliciosas berenjenas rellenas, hemos estado hablando de política fundamentalmente: lo echaba de menos. Este hombre es un auténtico ilustrado
Allá que hemos estado hasta que nos han echado y de vuelta a la casa hemos seguido hablando, junto a varias tazas de te, de la situación de los periodistas en Irán: o demuestras tu afinidad religiosa (demostrar, no decir, que crees en Alá) o te mueres de hambre (su caso).
Entre la charla se ha colado el tema de la poesía, por supuesto, también lee poesía. Incluso me ha hablado de “Bodas de Sangre”. Pero la hostia ha sido cuando me suelta, sin más que su poema favorito es ese de “Don’t keep out your smile from me, cause I’d die…” No le he dejado continuar. Le he comentado que, en efecto, Tu risa, era el poema favorito de Ama y no he podido sino firmarle el ante-último ejemplar de Los versos del capitán, que ha recibido con un abrazó de agradecimiento y sorpresa mayúsculos.
En definitiva, hemos seguido hablando sobre temas menos políticos hasta las 5:00 am, en que le he dicho que tal vez tuviéramos que dormir un ratito. Otro día literalmente memorable en Irán.
El martes 19 es mi ultimo día en Kerman (si no hay problemas con el bus). El plan es coincidir con varios CSurfers para dar una vuelta y comer con mi anfitrión en la ciudad. A la noche, tomaré el bus nocturno hacia Shiraz.
Después de dormir cuatro horas me ha venido a recoger Halej, junto a dos primas suyas. Nos hemos ido a desayunar un heladito con zumo de zanahoria y después hemos pasado la mañana tumbados en esos sillones que hay en los jardines y bosques de las afueras de las ciudades iraníes. Baba bastaney, Fangal Ghaem es el nombre en persa del lugar en cuestión.
Hablar con mujeres siempre eleva la categoría de la conversación y así ha sido esta vez. Hemos hablado de muchos temas diferentes durante más de dos horas. Evidentemente, me han invitado ellas.
En plan broma les he comentado lo del pelo pintado de las chicas de Qom y Tehran y me he dejado llevar… hemos buscado un tinte tipo púpura y una casa en la que trabaja un peluquero. Las brujas me han engañado haciéndome creer que el tinte era temporal. Menos mal que el peluquero sólo ha dejado el color unos diez minutos, mientras me afeitaba (había que aprovechar), de tal forma que el color que me ha quedado es un violeta muy pálido. Eso sí, para al menos dos meses.

Me lo he tomado a bien, la verdad… era interesante ver cómo te miraba la gente en la calle.
Me he despedido de estas chicas cuando me han recomendado un sitio para ir a comer. Evidentemente, se han encargado de llamar al taxi, pagarle, dejarle claro dónde me tenía que dejar; incluso me han dado las indicaciones para ir después a una casa de cambio a por más tomanes.
La comida no ha sido novedad. Llega un momento en que deja de ser original la cocina iraní. Ha sido nuevamente el puré de berenjena con nata agria, tan delicioso como las dos veces anteriores que la he comido. Tal vez más, ya que después de aprovechar el wifi del restaurante durante unos 90 minutos y haber comido el plato con un dug y un pan delicioso, he pagado 1’5€. En un sitio muy elegante, además.

Desde allí, he tomado un taxi colectivo para buscar una casa de cambio en el centro siguiendo las indicaciones de las chicas de la mañana. Como estaba cerrada, pues abre a las 5:30, aprovecho para tomarme un te. Bueno, uno exactamente no; ya sabéis, la tetera donde caben unos siete tes. Allí espero a mi siguiente CSurfer, Arash, un joven guía de la ciudad. Con él cambio los euros (3850 tomanes por euro) y damos un paseo por el bazar.


Después de comprarme unas gafas de sol y una funda por 5 euros, recabamos en puestos de especias y frutos secos. Allí pasamos un rato agradable charlando con el tendero, al que le compro pistachos y nueces para el viaje de la noche. Seguido me llevan al mismo coffee shop que visité ayer, donde vuelvo a pedir Falude.
Allí nos quedamos a la espera de Sedi, una chica de CS que me ha comprado el billete de autobús de la noche y de paso, con mi host y su novia. En definitiva, que medio “bar” estaba ocupado por “mi gente”. La charla amena ha tenido que concluir ya que tenía que volver a buscar mi mochila para ir a la Terminal. Arash se ha encargado de llevarme a la casa de Erfam y después hasta la Terminal que está atomarporel… Tambiénn me ha ayudado con las gestiones del canjeo del billete y localización del bus. Cosas que parecen tontas cuando no tienes que hacerlas tú solo, rodeado de iraníes que no hablan inglés.

