En la región de la Araucanía nos quedamos 6 días para visitar:
• Reserva Nacional Mallalcahuello y volcán Lonquimay
• Parque Nacional Conguillío
• Lagos Colico, Caburgua y Villarrica
• Pucón: Parque Nacional Huerquehué
• Pucón: Ascensión al Volcán Villarrica
• Pucón: Rafting en el río Trancura
No hemos reservado alojamiento para las próximas noches porque queremos ir definiendo el itinerario sobre la marcha en función de la meteorología. Ya sabemos que en Chile la naturaleza manda. Nos dejaremos guiar por ella, por las indicaciones que nos vaya dando cada día.
Día 1 Araucanía: Volcán Lonquimay en la Reserva Nacional Malalcahuello
Nos recibe un soleado día en el moderno y luminoso aeropuerto de la Araucanía, cerca de Temuco, por lo que decidimos poner rumbo hacia la Cordillera en el Peugeout 2008 alquilado. La Reserva Nacional Malalcahuello que alberga el volcán Lonquimay, será nuestro destino. Qué contraste pasar del desierto norteño a estos verdes del sur de Chile.
De calles rectilíneas y casas de madera, Curacautín es el pueblo principal del valle del río Cautín. Disfrutamos conduciendo por la carretera a partir de entonces, entre un verde brillante sobre el que sobresalen las moles blancas de los volcanes Lonquimay al norte y Llaima al sur, al tiempo que empezamos a ver nuestras primeras araucarias. Las araucarias son árboles antiquísimos que llegan a vivir miles de años. Sus piñones han sido tradicionalmente el alimento básico de las comunidades mapuches y pehuenches.
Malalcahuello es la pequeña población que da nombre a la Reserva Nacional. Nuestra intención era hacer la corta caminata al Cráter Navidad, originado en la erupción del 25 de diciembre de 1988. El camino arranca después de sobrepasar el hotel Corralco. Pero resulta que a estas alturas del año, el camino está todavía cubierto por nieve y abortamos la idea. De todas formas, las vistas del Lonquimay son excelentes desde el camino que parte del hotel Corralco. Además, hacia el sur asoman los volcanes Llaima y Sierra Nevada.
Nos decantamos por recorrer el sendero Los Coloraditos, muy corto y fácil, apenas 4 km ida y vuelta. Nos introduce en el bosque de araucarias, entre las que vive un ejemplar milenario con vistas al Lonquimay.
Finalizado el paseo nos disponemos a subir la Cuesta de las Raíces en coche. Conducimos despacio entre el bosque de araucarias, que a veces aclara, ofreciéndonos estupendas vistas a los valles y a la Cordillera que limita con Argentina. Finaliza la bajada de la cuesta en Lonquimay, agradable localidad asentada en el valle.
A la Laguna de San Pedro decidimos acercarnos por recomendación, ya que es hábitat de aves, pero no tenemos suerte y no vemos más que patos y poco más.
Regresamos hacia Malalcahuello por la carretera asfaltada del túnel de las Raíces, de peaje. Como es de único carril, se pasa por turnos, por lo que nos toca esperar algunos minutos. El sol sigue brillando y hace relucir la nieve de Sierra Nevada.
El río Cautín es potente. Sus aguas bajan embravecidas en primavera y forman algunas cascadas espectaculares. Es el caso del Salto de la Princesa y del Salto del Indio, ambos unidos por una leyenda.
Al Salto de la Princesa se accede por un camino de tierra. El entorno natural en el que se asientan las cabañas colgando sobre el río es precioso. La cascada está tremenda, pero además gana atractivo al desplomarse sobre una pared de columnas de basalto que la frondosa vegetación envuelve. Es muy bonita.
El Salto del Indio dispone de dos accesos. Desde el alojamiento que acabamos de encontrar, Senderos del Indio, accedemos directamente entre el bosque nativo. No esperaba encontrarme semejante estruendo y caudal de agua. Realmente impresiona, salpica y empapa. El otro acceso se encuentra en la finca de Cabañas del Indio. El sendero discurre por el bosque hasta que llegamos a varios miradores. La fuerza del agua es estruendosa y la pulverización del agua genera arcos iris.
Alojamiento en Curacautín-Malalcahuello: Hostal Senderos del Indio, en el valle del Cautín. Es uno de los pocos hospedajes abiertos en esta época que cuentan con restaurante.







Día 2 Araucanía: Parque Nacional Conguillío. Sendero Sierra Nevada
Por fin voy a recorrer el Sendero Sierra Nevada en el Parque Nacional Conguillío. Llevo años esperando este día. En algún momento he leído que es uno de los senderos cortos más hermosos del mundo.
Después de dejar el asfalto en Curacautín, el camino de grava que conduce a Conguillío está horrible. Hay tramos en obras para adecentarlo de cara al verano, pero ahora en primavera es complicado circular.
Tras avanzar unos kilómetros, una barrera interrumpe el paso. Ahí se ubica la Guardería Conaf, donde nos registramos, pagamos la entrada, recogemos un mapa y preguntamos sobre el estado del sendero.
El Parque Nacional Conguillío es una maravilla por completo. Sobresale el elevado porte del volcán Llaima, de más de 3000 m de altura, permanentemente nevado. Es el segundo volcán más activo de Sudamérica y debido a sus frecuentes erupciones (la última en 2008) parte de este espacio natural está ocupado por coladas de lava, algunas bastante recientes. Otras zonas constituyen áreas intensamente verdes, pobladas por bosques en los que destacan las llamativas araucarias. También habitan altísimos coigües, achaparradas lengas y un sinfín de vegetación que sirve de hábitat a numerosa fauna. El Llaima está permanentemente acompañado por el Volcán Sierra Nevada. Entre las montañas se emplazan varias lagunas de intensos colores.
Existen varios senderos en el parque. Además se puede recorrer en coche por la pista vehicular, que ofrece diversos puntos de detención con espectáculos naturales privilegiados.
Conduciendo entre imponentes bosques y ante la presencia de la silueta cónica del volcán Llamima, pasamos por la laguna Catrén. Poco después llegamos al Lago Conguillío, donde nos detenemos a apreciar su estampa. Ahí descubrimos la magnífica ubicación de las cabañas al borde del lago.
El Sendero Sierra Nevada arranca muy cerca del lago Conguillío. La subida es progresiva por un bosque precioso de altísimos coigües, acompañados de lengas, cañas colihue, y especialmente las características araucarias, que son árboles de lo más curioso. El sendero es fácil, especialmente hasta alcanzar los dos primeros miradores: Mirador Conguillío y Mirador Los Cóndores.
Más complicado se vuelve cuando alcanzamos los 1600 m de altura, no por el sendero en sí, sino por la nieve que nos obliga a ponernos los crampones y avanzar más lentamente. Es entonces cuando las vistas son más soberbias. El volcán Llaima exhibe su silueta cónica que acapara nuestras miradas. El Lago Conguillío queda a su pie. Incluso el volcán Villarrica se deja ver a lo lejos. Las araucarias alzan sus copas, queriendo alcanzar a las montañas. Las araucarias son árboles bellísimos y muy peculiares, auténticas reliquias vivientes.
La ruta es lineal y descendemos por el mismo sendero. Doy fé de que ha sido uno de los senderos cortos más bonitos que he hecho en mi vida. Pocos lugares del mundo reúnen tantos elementos y tanta belleza en una ruta a pie de medio día.
Retomamos la ruta en coche para dirigirnos hacia el sur del Parque Nacional Conguillío. Dos lagunas nos aguardan, primero la pequeña Laguna Arcoíris, que encuentro bastante insípida a esta hora de la tarde. A partir de entonces, el paisaje cambia por completo. El verde bosque desaparece y se abre ante nosotros un extenso campo de lava, producto de erupciones del Llaima. Es ese entorno el que acoge a la Laguna Verde, que se muestra encajada entre montañas sobre un horizonte de lava.
Abandonamos Conguillío en Melipeuco, población al sur del parque. Puesto que en esta época hay luz hasta las 9:30, dedicamos las horas restantes de la tarde a una ruta en coche de Melipeuco a Malaltahuello, pasando por Laguna Italma, Lago Galletué, Cuesta de la Fusta y túnel de las Raíces. Son lugares englobados en varias Reservas Nacionales, como la Reserva China Muerta o la Reserva Lago Galletué. La carretera de ripio se halla en buen estado. En los verdes valles rodeados de montañas se asientan comunidades mapuches que se dedican a la agricultura y ganadería, y algunas ofrecen servicios turísticos como la Comunidad Calfuqueo.







Día 3 Araucanía: Lago Colico y Lago Caburgua. De Curacautín a Villarrica
En este circuito en coche de Curacautín a Villarrica conoceremos el Lago Colico y el norte del Lago Caburgua accesibles por pista de ripio. La localidad de Villarrica nos encandilará con un atardecer rosado sobre el volcán.
Partiendo de Curacautín debemos retroceder el camino que recorrimos unos días antes, ahora hacia Temuco. Sobre los verdes prados en la carretera a Cunco emergen volcanes nevados al norte y al sur. Son el Llaima y el Villarrica. Numerosas granjas al borde de la carretera anuncian la venta de sus productos, pan amasado, frutas, miel, y sobre todo leche y productos lácteos. Y es que ésta es tierra de granjas lecheras.
Cunco fue fundado por colonizadores para dominar esta región, originariamente ocupada por pueblos indígenas cuncos, una ramificación de los mapuches. Nuestro objetivo es seguir hasta el Lago Colico. Los 20 Km de carretera están asfaltados hasta Puerto Puma, en el comienzo del lago. Después proseguimos por el estrecho camino ripiado que bordea la orilla norte del lago encerrado entre paredes boscosas.
Como suele ocurrir en Chile, también los terrenos que circundan el lago son privados, por lo que durante los primeros kilómetros apenas es posible acercarse a la orilla. Uno de los pocos sitios públicos es el camping municipal, donde coincidimos con una pareja de chilenos y pronto entablamos conversación.
Más adelante, la pista de ripio circula al borde del agua, convirtiendo la conducción en una experiencia bastante romántica. No es un lago impresionante, aunque la soledad del lugar y los bosques que lo rodean suman puntos cuando valoras la tranquilidad de la naturaleza.
Abandonamos el lago Colico para dirigirnos a la orilla norte del Lago Caburgua. Lo más llamativo es que al fondo asoma la silueta nevada del volcán Villarrica. Sin embargo, me incordia que apenas podamos acercarnos al lago, todo es privado y está vallado. En el pequeño estuario que forma el río Blanco nos distraemos contemplando las aves.
Debemos regresar hasta Puerto Puma para enlazar con otra pista de ripio a Villarrica. Se hace largo conducir por tanto ripio y al final del día notamos que nos hemos dado una paliza.
Por fin en Villarrica nos relajamos paseando a orillas del lago por la costanera y contemplando el atardecer sobre el volcán Villarrica que lo torna de colores rosados. Los puestos de mote con huesillo y churros copan la primera línea del lago.
Villarrica es una localidad muy agradable. La vida gira en torno al lago: kayaks, baños, o simplemente paseos.
Alojamiento en Villarrica: Hostal Katemu. Lo reservé por teléfono un par de horas antes de llegar. Cómoda habitación a precio excelente, con desayuno, parking, wifi. Acogida y atención inmejorables. Da gusto estar en un sitio así. Muy bien situado a un paso del lago.





