Visto así puede parecer una broma pero el monumento existe a pesar de que la amistad brille por su ausencia.
Lo más magnífico del monumento seguramente sea donde está.

Se enclava en un lugar impresionante, rodeado de montañas. Vamos, las fotos desde allí son impresionantes.

Se trata de un monumento creado por el artista georgiano nacido en Tiflis Zurab Tsereteli e inaugurado en 1983 para celebrar el bicentenario del Tratado de Gueórguiyevsk y la amistad entre los pueblos de la República Socialista Soviética de Georgia y la República Socialista Federativa Soviética de Rusia. Se sitúa en el término municipal de Kazbegui, en la Carretera militar georgiana, entre la estación de esquí de Gudauri y el paso Krestovi o Jvari (que ya dije que es el punto más alto de la carretera).

El monumento no se puede decir que sea de gran belleza. Por lo menos por fuera. Es gran estructura semicircular de piedra y hormigón pero lo mejor es que se instaló en un mirador del Valle del Diablo, en la cordillera del Cáucaso. En el interior, más colorido, hay gran mosaico con escenas de la vida en Georgia, en Rusia y citas de "El caballero de la piel de tigre", del poeta medieval georgiano.
Su inauguración estuvo rodeada de polémica. Y es que Rusia parece que incumplió el tratado que el monumento conmemora.

El Tratado de Gueórguiyevsk fue un tratado bilateral firmado entre el Imperio ruso y el reino georgiano oriental de Kartli-Kajetia el 24 de julio de 1783. El tratado establecía que Georgia sería un protectorado del Imperio, garantizando la integridad territorial de Georgia y la continuación de la dinastía Bagrationi en el poder a cambio de prerrogativas en la conducción de los asuntos exteriores. Georgia rechazaba así toda pertenencia a Persia.
La emperatriz de Rusia, Catalina II, se convertía en la única soberana de los gobernantes de Kartli-Kajetia, garantizando la soberanía interna de los georgianos y su integridad territorial, prometiendo considerar a sus enemigos como enemigos suyos también. Cada uno de los reyes de los reinos georgianos debería desde entonces prestar vasallaje a los emperadores de Rusia, ayudarles en la guerra y no tener relaciones diplomáticas con otras naciones sin el consentimiento ruso. Pensemos que, en el pasado, los reyes de Georgia no solo habían aceptado la dominación formal por parte de los emperadores turcos y persas, sino que ocasionalmente se habían incluso convertido al Islam.
La adhesión de Heraclio II al tratado provocó que el gobernante de Persia, Aga Muhammad Khan (fundador de la dinastía Kayar), le atacara. Rusia no hizo nada para ayudar a los georgianos durante la batalla de Krtsanisi, en 1795, tras la que Tiflís fue saqueada y el país entero fue devastado (incluido el reino occidental de Imeretia, gobernado por el nieto de Heraclio II, el rey Salomón II).
Luego, con Georgia ya destruida, Catalina II declaró la guerra a Persia y envió un ejército a Transcaucasia, pero su muerte detendría la expedición.

El shahanshah persa quería expulsar a la población cristiana de Georgia y Armenia orientales, lanzando una campaña desde Karabaj, pero sus planes resultaron frustrados, no por la resistencia rusa, sino porque murió asesinado por un persa en 1797.
El 14 de enero de 1798, el rey Heraclio II fue sucedido en el trono por su hijo mayor, Jorge XII, quien reconoció a su vez, el 22 de febrero de 1799, como su heredero natural a su hijo mayor, el zarévich David Bagrationi. Los rusos estacionaron tropas en Kartli-Kajetia ese mismo año. De acuerdo con el artículo VI del tratado, Pablo I confirmó el derecho de David al trono como próximo rey el 18 de abril del mismo año. Sin embargo comenzaron las disputas entre los hijos de Jorge y los de Heraclio por el trono, puesto que Heraclio II cambió la ley sucesoria por sugerencia de su tercera esposa, la reina Darejan Dadiani, para favorecer a los hermanos menores de los futuros reyes en lugar de sus propios hijos. Eso forzó al rey Jorge a invitar secretamente a Pablo I a invadir Kartli-Kajetia y subyugar a los príncipes bagrátidas, gobernando a partir de entonces el reino desde San Petersburgo, manteniéndolo a él y a sus descendientes como soberanos nominales, perdiendo la dinastía Bagrationi su soberanía efectiva, que quedaría bajo el poder de los Románov.
Pablo I promulgó un decreto el 18 de diciembre de 1800 por el que anexaba Kartli-Kajetia al Imperio ruso y deponía a los bagrátidas.
En resumen, un monumento de gusto discutible en un marco incomparable que celebra una amistad inexistente.
