Llegamos a Chiclayo cuando estaba cercano el amanecer. Con un taxi nos trasladamos al hotel situado cerca de la plaza. Las calles estaban desiertas. Que contraste con el agobio del tráfico de un par de horas más tarde.
El hotel no nos gustó nada. Lo había elegido en base a que nos daban la habitación en la mañana temprano. Pero bueno, solo era para descansar un rato y tomar un baño.
Como teníamos pocos días para visitar esta ciudad y Trujillo, no sabía cómo distribuirlos ni que opciones de visita escoger. Así que escribí a los de Colonial Tours y me diseñaron un programa que nos permitía hacer más visitas de las que yo pensaba a priori. Así que en esta etapa del viaje nos dejamos llevar. Y con ello creo que optimizamos los tiempos.
Como las visitas en Chiclayo no comenzaban hasta las 10:30 nos dio tiempo de echar un vistazo a su plaza.
Una plaza que tiene el nombre de Parque Principal de Chiclayo. No es una plaza de armas como en otras muchas ciudades. Dicen que porque Chiclayo no fue conquistada ni tuvo fundación española.

Tiene buena pinta y en su perímetro aparece la Catedral y el Palacio Municipal. Es lo que nos dio tiempo a visitar.
Santa María Catedral es un edificio monumental con carácter neoclásico. Con predominio de las líneas rectas y la sencillez de sus ornamentos, al igual que en el interior. Se utilizan colores claros, el amarillo y el blanco.


Estos mismos colores, amarillo y blanco, son los colores del Palacio Municipal. Estos colores, unido a la sobriedad en su estilo de construcción le dan una apariencia elegante.

Posee amplias ventanas y puertas de hierro forjado. En su interior, un amplio patio con columnas y una gran escalera. Las distintas dependencias vuelcan a este patio. Algunas de estas habitaciones se utilizan como salas de exposición.

Fuimos invitados a ver estas exposiciones con toda amabilidad. Éramos los únicos visitantes. Si bien pronto nos marchamos porque se acercaba la hora de nuestro tour.
Chiclayo es la capital de la región de Lambayeque. Yo antes de este viaje ni sabía de su existencia. Es el punto de partida para visitar los yacimientos arqueológicos de esta región.
Nosotros solo contábamos con un día para visitarlos. Y solo pudimos visitar Huaca Rajada, Museo de tumbas reales de Sipán y el Museo Bruning.
HUACA RAJADA Y MUSEO DE SITIO - SIPAN
En la plaza de Chiclayo la furgoneta estuvo dando vueltas hasta las 11 de la mañana porque la guía estaba haciendo no sé qué. Y la furgoneta no podía estar parada.
Nos trasladaron de primeras hacia Huaca Rajada, distante unos 30 kilómetros, y directamente a visitar el Museo de Sitio.
Cómo ya había otros grupos en el interior del museo la guía comenzó a mostrarnos la primera vitrina que encontró con objetos de alfarería. Sin más preámbulos.
A los pocos minutos le dije que no sabía de qué estaba hablando. Enseguida comprendió y cambió de actitud. Finalmente resultó ser una guía estupenda, parca en explicaciones pero suficientes.
Huaca Rajada es un complejo arqueológico situado en el pueblo de Sipán que fue ocupado por la cultura moche y posteriormente por la cultura Lambayeque.
El complejo esta formado por un conjunto de tres pirámides o “huacas” hechas de adobe. Dos de ellas de mayor tamaño y otra pequeña.
Debido a la erosión del viento y las lluvias torrenciales estas pirámides han ido perdiendo su forma y parecen montones de tierra.

Pero estos montones de adobe guardaban en su interior importantes tumbas de personajes de la élite mochica, siendo el más famoso el llamado Señor de Sipán, encontrado precisamente en la pirámide más pequeña que era la pirámide funeraria.
Además de ese hallazgo tan importante tuvieron lugar otros hallazgos de personajes de la cultura moche. Con el producto de las excavaciones del año 2007 se pensó montar un museo en el mismo lugar y cerca de la población de Sipán. Creándose en enero de 2009 precisamente el Museo de Sitio de Huaca Rajada que recrea el contexto en que se realizaron eventos funerarios de tres personajes de la nobleza mochica. El Sacerdote Guerrero, tumba 14, el Señor Guerrero, tumba 16 y el Noble Guerrero, tumba 15.


El Noble Guerrero es el personaje de más antigüedad encontrado hasta la fecha en estas huacas. Destaca su hermosa corona en forma de búho.
De la tumba 14, el sacerdote guerrero, sobresale un collar de cabezas de felinos con dientes de conchas spondylus y ojos de turquesas. Los spondylus eran unos tipos de moluscos bivalvos de aquella zona.
El señor guerrero, tumba 16, estaba sepultado con una mujer y un adolescente.
Todos ellos acompañados con otros ornamentos como coronas, vestidos, narigueras cerámicas… Unos 200 objetos de cerámica y unos 100 objetos de metal, en su mayoría de la tumba 14.
Además muestra unos paneles que explican la evolución de la cultura mochica y su evolución en períodos tardíos en culturas de Lambayeque y Chimú. Mostrando que el sitio tuvo ocupaciones después del apogeo de los señores de Sipán.

Y ya nos dirigimos a uno de los más importantes descubrimientos arqueológicos del siglo XX, la tumba del Señor de Sipán.
El Señor de Sipán fue descubierto en 1987 por el arqueólogo Walter Alva. Y la historia de este hallazgo tiene similitudes con alguna película de Indiana Jones, huaqueros, policías, tesoros enterrados, arqueólogos, incluso un muerto.
En realidad el yacimiento de Huaca Rajada ya lo habían descubierto los huaqueros, e incluso habían saqueado una tumba, pero la rápida intervención de la policía y el arqueólogo Walter Alva evitaron que siguieran los robos.
Este descubrimiento consiste en una tumba completamente intacta de un gobernante de la cultura Moche. Anteriormente nunca se habían encontrado los restos intactos de un gobernante de tan alto rango. El Señor de Sipán vivió alrededor del año 250 de nuestra era y su rango queda en evidencia por su rico funeral en un ataúd de madera rodeado de cientos de objetos de oro, cerámica y piedras semipreciosas. También por su séquito formado por su esposa, dos concubinas, un jefe militar, un abanderado, dos guardias, un joven, perro y llamas.

En el siguiente año, 1988, otra tumba fue excavada cerca de la del Señor de Sipán. Un hombre de unos 40 años que, determinaron, era la de un sacerdote Moche, segundo en escala y acompañado por dos hombres adultos, dos mujeres, un niño, un perro, una serpiente, una llama. También enterrado con numerosos objetos rituales.

En 1989 se descubrió la tumba del llamado “Viejo Señor de Sipán”, cerca de las dos anteriores, que era más antigua que las demás y tenía emblemas de la jerarquía real
