La ciudad vieja (Vieux Québec), Patrimonio de la Humanidad desde 1985, es el sector más bonito de la ciudad. Se encuentra situada al este de las murallas y llega hasta el río San Lorenzo. La parte situada en la cima de los acantilados de Cap Diamant se denomina Haute Ville (Ciudad Alta), mientras que la a sus pies, entre los acantilados y el río es conocida como Basse Ville (Ciudad Baja). Ya comenté en el apartado de historia por qué se llama Cabo Diamante (el famoso error en cuanto a las piedras encontradas).
El contorno de la Vieux Quebec está dominado por la mole del hotel Château Frontenac, encaramado encima del Cap Diamant. El hotel se sitúa frente a la Terrasse Dufferin, un paseo desde el que se obtienen unas hermosas vistas al río San Lorenzo.

A finales del siglo XIX William Van Horne, gerente general del ferrocarril Canadian Pacific, contrató los servicios del arquitecto neoyorquino Bruce Price, quien ya había diseñado la estación Windsor de Montreal, para construir un lugar donde los pasajeros pudieran tener la escala ideal, un hotel de lujo.
Price diseñó edificios institucionales en estilo románico richardsoniano, mansiones de estilo Beaux-Arts y rascacielos de Manhattan. En Canadá, hizo estaciones de ferrocarril en estilo château y grandes hoteles para el Canadian Pacific Railway, incluida la estación de Windsor en Montreal. Su obra influyó en otros arquitectos como Frank Lloyd Wright.
El hotel le debe su nombre a un gobernador francés llamado Louis de Buade, conde de Frontenac, que guio el destino de Nueva Francia de 1672 a 1698. El escudo de armas de Frontenac se puede ver en la pared exterior del arco de entrada y en muchas otras zonas dentro del hotel.
Basándose en los estilos arquitectónicos de la Edad Media y el Renacimiento, Price inmortalizó la historia de las dos grandes potencias que habían ocupado el mayor promontorio de la ciudad de Quebec en Canadá. El resultado salta a la vista. Dicen que el Fairmont Le Château Frontenac es el hotel más fotografiado del mundo y, desde luego, uno de los emblemas, no solo de Quebec, sino también de todo Canadá.

El hotel abrió en 1893, cinco años después de su hotel hermano, el “Banff Springs”, en el parque nacional homónimo en Alberta.
William Sutherland Maxwell dirigió dos grandes expansiones del hotel, una en 1908–09 y otra en 1920–24 (codirigida con su hermano, Edward Maxwell).
Los Aliados de la Segunda Guerra Mundial se reunieron durante la Primera y Segunda Conferencia de Quebec (en 1943 y 1944 respectivamente). Durante estas conferencias, funcionarios como el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, el primer ministro británico Winston Churchill y el primer ministro canadiense William Lyon Mackenzie King, discutieron la estrategia para la Segunda Guerra Mundial. Ya he hablado de ello. De hecho, podemos ver unos bustos de esos personajes cerca de las murallas.
En 1953 este hotel fue utilizado como lugar de rodaje de la escena final de la película Yo confieso de Alfred Hitchcock, con Montgomery Clift y Anne Baxter. También ha aparecido en la famosa serie dramática coreana de 2016 Goblin.

Las renovaciones arquitectónicas en la década de 1990 fueron dirigidas por Arcop, una firma de arquitectos con sede en Montreal. El hotel fue ampliado nuevamente en 1993, con la adición de una nueva ala.
En 2011, el hotel fue vendido a Ivanhoé Cambridge. Poco después de adquirir el hotel, Cambridge anunció una inversión de 9 millones de dólares para la restauración del trabajo de mampostería del edificio y el reemplazo de los techos de cobre.
La arquitectura general de la torre principal del castillo de Frontenac es muy similar a la del castillo de la Isla Savary, ubicada en el municipio de Clion-sur-Indre (Francia), de la que Louis de Buade era uno de los propietarios. La influencia de los castillos del Loira es clarísima. Destacan también elementos neogóticos o victorianos.

Cuando se construyó su vistosa e imponente torre, en 1924, el hotel se convirtió en el edificio más alto de la ciudad de Quebec. Siguió siendo el edificio más alto de la ciudad hasta 1930, cuando se completó Edificio Price.
El interior del hotel es elegante y consta de algunas tiendas que también lo son. No faltan las fotos históricas de rigor.
Justo enfrente del hotel vemos un monumento de bronce. Es un homenaje a Samuel de Champlain, el fundador de la ciudad. A partir de 1850 la Sociedad de Saint-Jean Baptiste de Quebec tuvo la idea de hacer una estatua a uno de los personajes más importantes de su historia aunque no se decide a llevarla a cabo hasta 1867.

La obra la iba a realizar el escultor Louis Rochet, de París, aunque el elevado costo del monumento hizo que el proyecto se siguiera retrasando. De entre los diseños que se presentaron se terminó escogiendo el de Paul Romain Chevré, que se llevó a cabo en 1898. Consta de la figura de Champlain, con una altura de 4,25 metros, y una columna de 16 metros. La piedra caliza para su base proviene de la misma cantera que la de se usó para hacer el Arco del Triunfo de París.

Dicha estatua le dio mucha fama a Chevré. Tanto que participaría en otros proyectos en Canadá. En 1912, terminó un busto de Wilfrid Laurier, que debía adornar el palacio Château Laurier de Ottawa. Para participar en la inauguración del edificio, se embarcó con el propietario del mismo, Charles Hays, a bordo del RMS Titanic.
Cuando el barco se hundió en la noche del 14 al 15 de abril de 1912, Chevré se salvó en uno de los botes salvavidas. Pasó los siguientes dos años entre Francia y Canadá. Cayó gravemente enfermo a principios de 1914. Se quedó ciego y falleció en febrero, víctima de la enfermedad de Bright.
Delante de la estatua acostumbran a actuar artistas callejeros, generalmente relacionados con el mundo del circo, auspiciados por la propia ciudad.
El mirador de la Terraza Dufferin fue construido en 1838 y ampliado en 1854 y 1879. Se trata de un largo paseo de madera sobre Cap Diamant con vistas al río San Lorenzo, la costa sur y la Île d'Orléans. Es el lugar ideal para dar un paseo cuando hay buen tiempo. Unos cañones indica que hubo un tiempo en que allí había baterías militares. Su nombre se debe a Lord Dufferin, quien fue gobernador de Canadá de 1872 a 1878 y quien tuvo la idea de un paseo marítimo así como de la terraza que lleva su nombre.

En el lugar donde ahora está la terraza Dufferin se encontraba el Chateau Saint-Louis. Lo construyó en 1620 Samuel de Champlain, lugarteniente del virrey de Nueva Francia, como fuerte y unos años más tarde se convirtió en castillo y residencia oficial del gobernador de Nueva Francia. Su nombre es un homenaje al monarca francés de aquel tiempo, Luis XIII. A finales del siglo XVII el conde de Frontenac lo reconstruyó. El Consejo Soberano se reunía allí.

Ya en tiempos de los británicos, fue restaurado aunque un incendio lo destruyó en 1834. En la época de ocupación inglesa la sede del gobierno colonial pasó al castillo Haldimand, ordenado contruir por Frederick Haldimand, gobernador de la provincia del Quebec, en 1784 en el sitio donde ahora está el Chateau Frontenac. A principios del siglo XIX el gobernador James Henry Craig volvió al Chateau Saint-Louis.
El castillo Haldimand, que había sido sede de la Asamblea Legislativa de la provincia de Canadá hasta 1866 y luego parte de la Universidad Laval, fue demolido en 1892 para dar paso al famoso hotel.
Volviendo al Chateau Saint-Louis, sobre sus ruinas se construyó en 1838 la primera terraza de madera, terraza de Durham, que en 1878 se convirtió en la Terraza Dufferin.
Bajo la terraza están las ruinas del fuerte y del castillo, que se encontraron en excavaciones arqueológicas en los años 80. Esas ruinas pueden visitarse (se ve un poquito desde los tres “arqueoscopios” que hay en el paseo, unos prismas de cristal de 1,5 metros de alto).
Una de las cosas que se encontró fue una piedra grabada con una cruz de Malta, que se acabo incorporando al Chateau Frontenac.
En la terraza también vemos una estructura "rara". Cuando nos acercamos a mirar, nos damos cuenta de que es un tobogán aunque está cerrado. Se construyo a finales de la primera década del siglo XX. En su parte superior se alza 82 metros sobre el paseo y desciende en una pronunciada caída a lo largo de sus 150 metros de longitud. Solo se usa en invierno, cuando hay nieve, y la entrada ya incluye el alquiler del trineo.
Al lado del hotel está el Jardín de los Gobernadores donde encontramos un obelisco dedicado a James Wolfe y a Louis-Joseph Montcalm, los dos generales, inglés y francés respectivamente, que se enfrentaron (y murieron) en la famosa batalla de las Llanuras de Abraham. Se inauguró en 1838 y tiene una altura de unos 20 metros.